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Monday, 2 June 2014

Oscar Iván y sus Bang-Band

'En el Show de Uribe'

Lo que pasa en la política colombiana el día de hoy es como de un cuento bastante rebuscado, venido de una mente enferma y llena de mitos y dolores extraños que nadie que haya nacido fuera del suelo patrio sería siquiera capaz de imaginar: un capataz, un agregado, un títere y muchos espectadores esperando el nuevo golpe de una parte y de otra.

Todo el huracán político gira alrededor de Oscar Iván Zuluaga, supuestamente un hombre prístino y de moralidad intachable venido del campo que a base de esfuerzo, dedicación y empeño logró escalar escaños públicos desde su natal Pensilvania, Caldas, hasta ser el aspirante número uno a convertirse en presidente de los colombianos y colombianas (qué gracia de llenar papel con la inclusión, pero bueno). Si lo vemos sin apasionamientos, es una trayectoria limpia y hasta digna de admiración, un hombre con grandes cualidades como la honestidad y la sinceridad que desfallecen raudamente en el ámbito político.

'... y se espanta hasta de un vegetal...'

Pero con lo de la revelación del supuesto hacker y de toda esta parafernalia del recontra espionaje, salen a la luz algunos matices del candidato que al parecer no son tan correctos como para votar por él con fe ciega; más allá de la duda razonable que todo el mundo debe tener con cualquier acusación deja cierto sinsabor que no es fácil de quitarse de la boca.

Los argumentos son sencillos: un supuesto hacker que, más que un hombre sabido de espionaje informático y gran ser y patriota, resulta ser un poco fantoche y ególatra que tima a mucha gente para conseguir dinero, no en aras de una supuesta libertad o algo así, simplemente por cochino dinero y por la fama de ser un hombre de las sombras, un hombre que se jactaba de ser el non plus ultra del país para intervenir correos e incluso delinear la vida política y social a su antojo. Nuevamente, un fantoche, pero uno muy hábil en el entramado de mentiras y medias verdades en el que vivía. Los que saben realmente de hackers y cosas por el estilo saben que la búsqueda personal de ovaciones va en contra del motivo mismo de ser un hacker.

'Súper agente del recontraespionaje'

Luego viene un candidato sin carisma pero con el velo mágico de ser un ungido por un señor que ama la sangre pero solo para fines superiores, para fines prácticos de la nación y del pueblo, de un señor que se ufana de decir que la guerra es la única solución a los problemas de cualquiera. Este candidato ni quita ni pone como personaje propio, carece de matices y de colores, solo tiene una sonrisa burda y un libreto aprendido de colegial regañado, pero eso lo hacía perfecto para todo, como el Smu, como una masa suave que se amolda a quien lo dirige con unos hilos no tan invisibles. Pero aquí es donde todo se pone ‘color de hormiga’, resulta que el señor no es tan límpido como el de JGB que sus jefes de prensa y de campaña mostraban, resulta ser un muy buen alumno que ha aprendido las técnicas de ganar que utilizaba el excelentísimo Álvaro Uribe Vélez, interceptando comunicaciones de los demás y como siempre, de manera ilegal. Digno de admiración que sea un alumno tan adelantado.
Pero aquí es donde se da la vuelta más extraña de todo el paseo mediático de Colombia, es cuando la gente se entera de ello: aquellos que veíamos cómo Oscar Iván era un pupilo directo de Uribe no nos impactamos por las revelaciones, pues ya sabíamos el viejo y conocido ardid, otros se apesadumbraron al ver que su candidato estaba enlodado e hicieron lo que hace todo creyente ciego: negarlo todo.

'Are you familiar with the Smoo, mister Fisher?'

Es increíble, la verdad, yo no sé si es una mentira que se dicen como un mantra o es que en verdad son incapaces de ver más allá de sus narices. Obvio es que cada uno habla como le va en el baile y todos aquellos que están montados en la maquinaria uribista van a pasar de largo, de agache y van a defender a su candidato, pero otros, a los que nada les beneficia ni el uno ni el otro, salen a despotricar todo aquello que se dice, incluso habiendo un video; ‘es un montaje’ gritan cual gallinas en el galpón haciendo eco al jefe mayor, diciéndose a sí mismos: no oigo, no oigo, tengo orejas de pescado’, negando y renegando cualquier tipo de racionalización que se les quiera mostrar: alegan que el video no es claro, que hay cortes, que no es Zuluaga, que tenemos mejor tecnología que Hollywood, etc., incluso hay otros peores que dicen ‘pero es que espiar a un traidor no es delito y menos a las FAR’… Creo que esos últimos son los peores, los que justifican todo acto vil siempre y cuando les convenga, quienes están dispuestos a pasar por encima de lo que sea para alcanzar sus objetivos, quienes disfrutan del olor a sangre siempre y cuando no sea de ellos, aquellos que rezan y pecan para empatar, aquellos que validan cualquier ilícito suyo o de sus amigos y descalifican a los demás.


Por ello digo que Oscar Iván no está solo en esta comedia, en este show cómico musical de la falta de vergüenza y de pudor, de las mentiras a medias y las medias verdades, de la ilusión de que por medio de la sangre se purifican los pecados, de una visión ‘tecnogore’ de rechazar las misma pruebas por seguir en la banda, en el baile de los que sobran, en ese teatro de terror al que llaman guerra.

'Mírenme la pinta fashion'

Veamos con qué perlas saldrá de ahora en adelante don límpido, don Oscar Iván y que se arme de su orquesta de gente sin pudor o sin cerebro, lo que les calce mejor, habrá que esperar la nueva entrega de Oscar Iván y sus BangBand…

P.D.: Me sorprende que a los integrantes del Centro Democrático les hayan metido severendo gol de puerta a puerta, y eso que se burlan de Juan Manuel, y les salió más astuto que el sagareño

'Aunque yo me muera rogaré por tu alma traicioneraaaa...'

Thursday, 8 May 2014

Los juicios de Núremberg

'Paila la mocha, ahora sí fue...'

La campaña política de Colombia está que arde y que revienta: gritos por un lado, latrocinios por otro, despotricamientos y llamados a la unidad dentro de uno u otro partido están a la orden del día; desayunamos esos platos tibios y digerimos hasta donde nuestras filiaciones políticas nos lo permitan y hasta donde nuestros sesgos nos lleven, pero realmente no hay nada nuevo bajo el firmamento.

Los políticos son como la energía: ni se crean ni se destruyen, solo se transforman, se transforman dependiendo de hacia dónde sople el viento político y sobretodo el económico: si la gente quiere paz, pues nos sentamos con el M-19 y hacemos una constitución con ellos, si la gente quiere guerra, pues reelegimos a un presidente que ama la sangre casi como enriquecer a sus hijos, si necesitamos más poder en las regiones, buscamos al que nos da mermelada, si tenemos hambre de poder, apoyamos a aquel que no es más que otro títere movido por hilos muy visibles.  Y ahora, con la puja presidencial más caliente que nunca, vuelven las tácticas que ya conocemos muchos dentro de las políticas de seguridad que nos dejaron miles de ‘falsos positivos’ y otras deleznables prácticas: escuchar y ‘pinchar’ al otro.


'A por más'

Más allá de que sea una flagrante afrenta a la intimidad de cada cosa, de las personas e incluso del estado, es aberrante ver que no pasa nada real para corregir eso: algunas cabezas medias renuncian, el de abajo (que se creía lo máximo) va para la cárcel a negar las pruebas que tienen en su contra, y los de arriba, frescos como una lechuga, se rasgan las vestiduras viendo la paja en el ojo ajeno pero evaden la viga en el propio y niegan toda relación o vínculo con aquellos que les sirvieron, como dice el conocido refrán ‘mal paga el diablo a quien bien le sirve’.

Para poner un ejemplo de otro país, en los Estados Unidos hace mucho tiempo ocurrió un caso que vale la pena recordar a propósito de esto: un presidente decide espiar a la oposición y miente (como se debe hacer en política en esos bochornosos casos) y después queda al descubierto, ¿qué es lo que pasa en ese momento? Salvando algo de su llamada ‘dignidad’ decide renunciar a su presidencia gracias al bien conocido escándalo ‘Watergate’. Eso pasa en países de verdad o someramente coherentes, pero en la política de mi república bananera eso nunca va a pasar.


'Si lo hago yo, no es ilegal'

Todos se lavan las manos y sigamos en la fiesta, el bobo al hoyo y el vivo al baile mientras los demás siguen en su día a día y se olvidan de lo que acontece en realidad. Se hacen llamados desde esas esferas corruptas a retomar el rumbo, a hacer un cambio siendo que son los mismos con las mismas o, en un caso más aberrante, los hijos y esposas de detenidos por toda clase de crímenes contra el erario o contra la vida. Nunca se ha levantado nadie a decir con sinceridad y con valor de verdad, del que tanto se ufanan, ‘sí, yo fui quien hizo eso, lo siento’… ¡Jamás! Las FARC hablan de ser la voz del pueblo pero lo masacran y luego hablan de ‘daños colaterales’ que en otras palabras es un ‘jódanse’ en toda la cara; las fuerzas militares jamás admiten un crimen, lo llaman ‘error táctico’ como en el caso del grafitero que tiene más arandelas que verdades para cuidar las espaldas de aquellos que le dispararon por la espalda; los políticos incluso más descarados hablan de que un mejor futuro es posible siempre y cuando hagamos exactamente lo que ellos quieran y tapemos los ojos frente al enriquecimiento de sus familiares o que salgan a negar cualquier parentesco con detenidos en cárceles americanas o amistades con muertos famosos como Escobar Gaviria.

'Yo no fui amigo de Uribe ni cuando estaba de moda'

Así pues, el panorama de la sinceridad y la honestidad en el país del Divino Niño pinta bastante nublado, pero solamente me pregunto, si en verdad hubiera un juicio someramente parecido a los de Núremberg y saliera algún verdadero ‘patriota’ (virtud que usa cualquiera con tal de bañarse en gloria y dinero) a decir las lacónicas palabras que usa el doctor Ernst Janning, alguien que de verdad se condoliera por el mal que hizo al ser partícipe de hechos ignominiosos ya sea de palabra, obra u omisión:

‘No es fácil decir la verdad,  pero si hay salvación para Alemania aquellos que sabemos de nuestra culpabilidad debemos admitirla, a pesar del dolor y de la humillación.’ … ‘Soy consciente, claro que soy consciente… Mi abogado dice que no sabíamos nada del exterminio de millones y eso le daría una excusa de que tan solo sabíamos del exterminio de unos cientos, ¿eso nos hace menos culpables? ¡Quizás no conociésemos los detalles, pero si no supimos FUE PORQUE NO QUISIMOS SABER!...’

'Buena reflexión'

Ellos son culpables, no lo duden, de fraguar miles de ardides para mantener el poder, para minar a la oposición y para desaparecer al molesto siempre que haga falta y eso no les hará perder el sueño o siquiera sonrojarse al momento de alguna pregunta incómoda, ellos seguirán lucrándose y gritando ‘Traidor’ a todo aquel que en verdad sí tenga un somero amor por la patria contando lo que en verdad sabe.

¿Será que hay alguien así? En la vida real no hay escritores ni actores, solo protagonistas que prefieren callar que enfrentar a la verdad.