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"Quiero amanecer, con la mondá en el hombro..." |
Hace apenas unos días, su comentarista favorito (no hablo de
Javier Hernandez Bonett) fue duramente criticado por una pequeña sátira que
lancé contra mí mismo, unas cuantas líneas que ofrecen sabiduría sarcástica
pero en la delgada línea de lo estúpido. Por algo dicen que me pasó lo del
momento incómodo cuando tu sarcasmo es tan avanzado que la gente cree que eres
estúpido… pero no señores, ni soy tan
avanzado (aunque digo que bastante sin ninguna falsa modestia) ni soy para nada
estúpido (bueno, solo cuando me pongo en estado Merlano: cuando bebo y manejo y
no soy senador con 50 mil votos). Lo que dije fue por una mala experiencia que
tuve en días recientes con el género favorito de mi persona: con el género
femenino.
Pero no quiero hablar de cosas personales ya que parecería
un poco creído y un poco increíble (aunque las historias asombrosas existen muy
frecuentemente en mi vida). Quiero hablar de algo que mencioné en la frase de
Facebook que aún me tiene desconcertado.
Ya sé que la noticia es vieja y muy recalentada (más que
unos fríjoles trasnochados) pero aún no puedo salir de mi asombro total. No
puedo y no quiero creer que eso haya pasado. Obvio que lo sospeché desde un
principio por sus nombres artísticos, sus poses, sus peinados, sus bailados y
demás (una libra de cadera no es cadera, como digo mi General), pero debo
admitir que hasta ahora sigue siendo un trago muy amargo para mí.
Cómo es eso de que un pro hombre, un adonis encarnado, un
dios del Olimpo hecho pasta se convirtió en sopla nucas? Cómo es que le gusta
ahora morder almohadas y que le rasquen con la de mear (si, sé que es asquerosa
la frase pero cae perfecta)? Por qué carajos Enrique José Martín Morales es
gay!
Sé que muchos se llevaron las manos a la cabeza (los gay a
otra parte) y que yo me sorprendí de sobremanera en esos días, pero voy a
decirlo abiertamente, por qué Dios mío, por qué! Y no es que me gusten los
hombres, ni más faltaba, pero es que me digo de manera interna como un mantra
(como los de Uribe y sus twiterazos bailables) que cómo es posible que un chico
de finas proporciones se convirtió (o nació, no sé qué es lo que pasa en ese
sentido) en un adorador del divino miembro.
Pero vamos por partes; he hablado con muchas mujeres, ya
sean latinas o latosas, sean quebecas o quejonas y todas han concordado con el
veredicto: ese hombre de cara cuadrada pero fina, de rasgos aún más finos y de
estructura ósea digna del David que se comió Miguel Ángel debería hacer
estragos entre las féminas sin importar raza, color o nacionalidad. Pero ahora
es solo un “joto” más. Aclaro que con eso no digo que sea menos persona, desde siempre
habíamos sospechado de su “jotez” intrínseca, desde las épocas que se apodaba
“Kiki” hasta el preciso momento que declaró que le gusta que le dejen el
sentadero como un bizcocho (o como un bostezo).
Es que no sé qué coño tiene en la cabeza Ricky Martin (es un
decir lo del coño); con la mitad de la pinta y el garbo que se gasta el
Menudero personaje yo habría hecho desgracias entre las niñas, mujeres y
señoras de toda región por donde he viajado. No andaría con miramientos y
estaría comiendo en buffet y a la carta por todas las partes del planeta y de
las anatomías.
Parece envidia, pero tengo que decir: por supuesto que es
envidia, y de la bien mala, porque él tuvo a Daisy y yo a Darci, porque él pudo
hacer de todo y yo hago lo que puedo; obvio que no envidio su faceta actual de
andar “palote” por otro homo… sapiens XY, jamás se me torcerán las chupas debo
decirlo, pero el señor literalmente se pifió con esa decisión de que le dejen
las posaderas como la bandera de Japón, que le conviertan el asterisco en una
“O”.
Claro es que ya lo sabíamos, que el chicuelo tenía sus
tendencias extrañas y su movimiento de cadera medio des apretujados, tenía un
cierto aire de trole bus pero siempre guardamos las esperanzas de que fueran
puras impresiones láser (y no de depilación láser). Que con sus canciones daba
algo a entender al público, por ejemplo cuando decía: Vive la vida loca (o como
a él le gusta, tu poron.. en mi boca), un, dos, tres María aunque me duela (por
lo del dos.. y eso que le faltó el cuatro), y la más diciente One Night Man. Es
que él, nalgonsote como siempre salía en
sus charadas cantadas con un aspecto medio “trolezco”, pero al final se le
chorreó el helado y se volvió sabor a frutilla. Finalmente se le abrió el Ojo
de Thundera (Thundecats.. hoooooo).
Qué decepción para las damas que soñaban con él, desde
Menudo hasta sus canciones chuscas, pasando por alcanzar una estrella (o era a
ver quién se lo estrella?) o muñecos de papel (y se volvió un muñecón). En esas
series en las que se cantaba “no importa que esté muy lejos, si tengo yo su brillo”
(y su labial y su depilador y su esmalte para uñas), “No importa el negro
noche, si ilumina mi intestinooo”…
No por todo esto debo decir que es nada diferente, ni una
persona menos que ustedes y yo, que sus características siguen ahí y que sigue
siendo como cualquier mortal. Pero es que es triste que un hombre de esas
características haya pasado a otros gustos más cavernosos y haya abandonado a
las hermosas mujeres.
Pero más allá de esta crítica quiero apoyarlo; sé que tal
vez no soy nadie para refunfuñar por algo que ya pasó de moda, pero aun así, a
pesar de mi asombro, sigo apoyándolo, no solo a él, sino a muchos de mis
congéneres para que sigan su ejemplo y se conviertan en “RickyMartinianios” y
se amen los unos a los otros (o sobre los otros, o debajo de los otros, o de
aguilita, de perrito, mono parado en pilón, la putanesca, la bulímica, la
suicida, el cogoy, el cogoy invertido, la indolora de Zidane, el salto del
tigre con rebote en la cama y patada al bombillo, el trampolín ruso, el misionero afagano, el beso del
mamut, el dirty Sánchez, el Undertaker – que se parece en algo a la suicida- ,
la palanca del diablo, la soldadura al arco, la embestida del jabalí sueco, el
cañonazo de las doce, el torniquete de la muerte, los pollitos pastando, la
sonrisa Colgate –es genial!- , la mirada de Yoda, el Mazzinger cojo, etc)… pero
más que por razones de reivindicación y tolerancia, es que eso significa que
hay más para nosotros los heterosexuales no tan agraciados, más de donde
escoger y de dónde agarrar.
Por eso utilizando el poco Lunfardo que sé, digo: Ojalá
hayan cada día más Trolos, que se amen para ser como Ricky: Trolo pero sabroso.
P.D.: Sé que me salió medio procaz el texto, pero es que
frente a tal evento magnánimo no encuentro equivalentes en español clásico.
La otra (como la de estos días): Mi apoyo total es sincero y
sin ceros a la izquierda para con los señores que son homosexuales, no tengo
nada contra ellos y solo es un texto que espero sea interpretado con risas y no
como una burla a este no tan nuevo género que ocupa nuestra actual sociedad.
Así como se hacen chistes (algunos de muy mal gusto) con respecto a las mujeres
y a los hombres, no es para nada peyorativo el articulito este. Es que “Fuego contra Fuego es amar, y no lo
podemos evitar” (este es el “Disclaimer”).
Cito a unos conocidos:
ReplyDelete"haber gente así...."
"hay gente a quienes les gustan las botas verdes y puntudas..."
Cada quien se labra su destino