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Monday, 21 October 2013

Colombia Tierra Querida

"Deberían mejor llamarse las Chicas Cánidas"


La República de Colombia es una nación soberanamente no soberana que se encuentra en una posición geográficamente privilegiada para ser el punto de entrada a esa América del Sur llena de indios, pobres y latinos calientes, privilegiada porque al ser la primera república bananera que se encuentra de arriba para abajo se la entierran de igual manera los regentes de turno, que no son los Pastrana, los Santos o los Gerleín, sino los Santos patrones del norte, ese negrito Obama y toda esa parranda de burros y elefantes que se turnan como en un péndulo el poder de los omniscientes Estados Unidos de América.

Es una nación que tiene dos mares que le sirven para tres cosas, para nada, nada y nada, porque siempre han estado subexplotados, porque aparte de cocaína no ha salido mucha cosa que digamos por sus malos y desatendidos puertos; como dato curioso, el puerto hacia el Pacífico es una grosería llena de malandros y ladrones, un muladar abandonado en el que solo hacen presencia los grupos armados ilegales… y políticos, que es lo mismo pero con corbata.

Tiene todos los pisos térmicos que sirven para bastante cosa ya que producen solamente pobreza por la mala acumulación de la tierra y por la explotación del campesinado colombiano por parte de una oligarquía rancia y estúpida. Aclaro, no soy mamerto ni comunistoide ni nada por el estilo, faltaba más, si yo soy un arribista como todos los que nacieron en ese Europa Latinoamericana llamada Colombia. Después de la aclaración, tengo que decir que es obvio que los dueños del país no solo son rancios sino bastante estúpidos, porque por un puñado de dólares en EEUU entregan hasta el “porciúnculo” a toda compañía con nombre gringo que se les atraviese.

Esa nación llena de gente mala como solo un país en una profunda crisis existencial venida del ventajismo selectivo es pobre como no hay otra en el mundo. Claro que me pueden cerrar la jeta diciendo que el Chad o Burkina Faso está peor que nosotros, y hasta tienen razón en tal aseveración realista, pero es que mirar para abajo es muy fácil, deberíamos mirar hacia arriba (yo sé que como los arribistas que somos nos queda muy difícil) por ejemplo a esos que miramos por encima del hombro por ser del sur, a los ecuatorianos, desparpajados “indios” que tienen mejor sistema de salud, mejores precios, mejores carreteras y hasta mejor presidente que nosotros… o al amado Perú, que aparte de sus “polladas” y su Señorita Laura está creciendo mucho más que nosotros económicamente, así Colombia se autoproclame el mejor vividero del mundo.

No puedo dejar por fuera la fantasía hedionda de los reinados de todos los calados que se inventan para sacar a las niñas de los pueblos en cualquier exhibición para que los traquetos o malandros de turno las puedan ver a la carta y seleccionarlas cual becerras en feria para luego llevarlas al matadero, alentadas por sus propias madres que ven en ellas la salida de la pobreza que les dejó un marido borracho y una madre arribista como ellas mismas. Las venden como mercancía barata en frente de toda la concurrencia mientras el pueblo idiotizado con tetas y culos aplaude cual focas bien entrenadas en el arte de prostituir a toda una generación a punta de Dorado, el jabón de las reinas, inundados hasta los tuétanos en un mar de cerveza y aguardiente picho para pichar con ganas encima de alguna fulana que preste sus cariños por 20 mil devaluados pesos.

Así pues, di toda esa vuelta canela para decir que Colombia no es el mejor vividero del mundo, que es una desgracia como nación y como elección, que la respuesta no es Colombia sino refundarla, refundirla y “defuncionarla” para ver si por fin empieza a funcionar. Refundarla pero sin enfundarnos a Uribe y a sus convivir que quisieron dañarnos el caminado a todos los colombianos a punta de masacres y descabezamientos de niños patrocinados por Rito Alejo del Río, refundarla sin esa parranda de malnacidos autoproclamados “el Ejército del Pueblo” que son tan entregados al pueblo que lo bombardean hasta con burros y collares bomba (porque eso sí, para la maldad está el ingenio a flor de piel), refundarla sin esa tracamanada de ignorantes que se hacen pasar por votantes informados y que solo son votantes uniformados gracias a alguna prenda de vestir del político y su tamal bien amarrado como el voto que van a botar para que los sigan clavando durante 4 años o más.

Decir que ese muladar tiene una ciudad que se cree la Atenas latinoamericana para darle aires de grandeza es como perfumar un bollo, y nos vanagloriamos de tantos hermosos nombres para tapar la inmundicia en la que viven nuestras ciudades: la ciudad bonita, la ciudad sorpresa, la Perla del Otún, la ciudad sin atún, la ciudad de las puertas abiertas, la arenosa (llena de arenosos), la ciudad cívica (háganme el grandísimo e hijueputa favor), la ciudad de la eterna primavera, la sucursal del cielo, la heroica, neivayork, etc. Como se pueden dar cuenta nos inventamos cualquier cuento para no soportar que somos un pueblo atrasado y atarantado lleno de pueblos que no conducen a nada más que a la desesperación de buscar palabras “grandisonantes” y así tapar nuestra fealdad como seres humanos.

Otra cosa son los partidos políticos de esa nación del mal: están los liberales que son más conservadores que los conservadores y están nuevos partidos políticos que se definen como salvadores del mierdero solo porque se pintan de verde podrido sin siquiera tener un norte filosófico aparte de que uno de ellos muestre el culo (o la cara que es lo mismo) para luego salir a balbucear pendejadas pedagógicas que sirven en la academia pero no en la vida real (saben a quién me refiero, a ese ateo que no es ateo porque es ateo en Cristo), me lo imagino bajándose los pantalones para arreglar el problema limítrofe con Nicaragua… no sería muy diferente de los políticos que ahora pero al menos este tendría un poco más de presencia y sería más directo al entregar el ojete como lo han hecho todos los grandes diplomáticos de mi nación.

Bueno, aunque no todo es malo por esos lares, también tenemos orgullo nacional en ser un país lleno de prepagos a granel, porque putas es lo que sobra en ese bello lugar de los muñecos: putas y putas de toda calaña, desde la Zorraya hasta la ministra que dijo que donde haya mujeres hay prostitución, pasando claramente por las presentadoras que lo dan por una casa o en un Carnaval de Blancos y Negros y son tan, pero tan tapadas de pensamiento que hasta se dejan grabar la clavada. Eso sí, lindas son, y cuanto más lindas pues más cobran, es más, si les va “demasiado bien” (como dicen los energúmenos que pisotean el mejor español hablado del mundo) terminan de presentadoras de televisión con esa otra puta llamada Jota Mario Valencia, aquel que todos aman y llaman diciéndole “jotica” mientras se burla de sus estupideces y los ridiculiza hasta el hartazgo.

Y llegamos al punto álgido, al centro líquido de Bobaloo, a la gente misma, gente, como ya lo dije, de mala entraña que se cree lo mejor del mundo pero que sale a cagarla cada vez que puede. Pasan por encima de los demás en su famosa cultura de “el vivo vive del bobo”, roban lo que puedan agarrar y ensucian por donde pasan. Viven en un frenesí de aparentar de que tienen plata a granel cuando lo único que tienen es deudas en el granero. Según ellos tienen casas, carros, fincas y negocios en Colombia pero vienen acá a pedir plata al gobierno (tan pudientes y pujantes los setentatripehi…), ahhh es que si los escucharan hablar acá con su prepotencia de ser dueños del país para luego venir a hacer trampa en los exámenes de adaptación al idioma para que los financien durante más tiempo y así ser muy vivos (Dato curioso, supe de una colombiana “aviona” a la cual echaron por pasarse de viva). Como los patos, un paso y una cagada.

Pero bueno, ese es el panorama, ahora me explico y vomito toda esta sarta de verdades para alivianar mi pesadez de Colombia y explicar porqué es una nación sin futuro, porqué es un país imposible… porque sus moradores no lo van a permitir jamás, porque la vida seguirá transcurriendo y escurriendo así como siempre, por simple inercia sin llegar a nada concreto más que a nuevas bandas, nuevas guerras, nuevos desplazados y nuevos ricos que seguirán en las mismas mientras la gran mayoría siguen en su vivir diario de apariencias y programas de televisión. Un país lleno de guisos y mantecas que se creen superiores solo porque escuchan a Silvestre Nalgón a ese montón de pseudo artistas que pululan en cualquier lado… ahora hasta regetoneros nacieron de esa tierra tan original. Manotada de idiotas útiles que tienen tanta clase y estilo, así como dinero, que corren a cualquier concierto gratis que les ofrezca Tropicana Estéro u Olímpica, el son del pueblo; esas mujeres que se visten con shorts y tacones o con esos colores “verdipepiados” que les salen con las uñas decoradas con el Divino Niño y hombres ocultando sus barrigas cerveceras con sus camisetas cuasi transparentes de tanto lavado que dicen con orgullo “Pintuco” o “Alkosto”.

Pero eso sí, patria culta esa que cambia un programa como Cinearte por Tetas T.V., un país tan odiosamente alto en sus estándares de calidad que tiene en su parrilla de televisión a la “Negra Panela” esa troglodita con su léxico fluido que hace las delicias con sus chismes y su jetica chueca, o tantas novelas en donde aprenden de historia, pero sobretodo, aprenden cómo ser más vivos siendo mafiosos y putas (y después preguntan el porqué nos ven en el mundo de esa manera, idiotas útiles los llamaría Lenin – Polyeznyi -); país ridículo en el cual William Vinazco Ch. estaba narrando con caché (no coments).

País lindo ese lleno de mujeres que se comen a otras mujeres a punta de chismes y lengua, que a la que no quieren la destrozan en un santiamén mientras se venden al mejor postor para que les pague el arriendo; divina patria en la que los hombres son bien machos y no les gusta que hayan gais corriendo felices en la pradera por pura envidia de la mala, porque me imagino que es muy de machos meterse en el ojete de otros para juzgar lo que hacen con ellos. Cultura bien orgullosa de sí misma ahora que todo lo van a decir en “portuguesinho” porque esa es la moda, creerse garota brasileira para sonar internacionales en Apulo, Sasaima o Belén de Umbría, en Usme y sus alrededores.

Pero por todo eso debo ser agradecido, porque hay que verle el lado positivo a todo, al estilo del baboso de Coelho, gracias a quien sea (me imagino que fue al santo patrón de ese país que es Lucifer) por haberme hecho nacer en una tierra tan prolífica para el mal, en el país de nunca jamás, en el país imposible, en ese puerco mierdero en el que nos revolcamos cual cerdos copulando para gritar “ay qué orgulloso, me siento de haber nacido en mi patria”.

Por eso digo que somos como esa Cerveza Águila de las chichas Pre-Águila: Sin igual y siempre igual(es). “Prohíbase el consumo de países embriagantes a menores de edad”.

Friday, 18 January 2013

Un osito dormilón le regalé...

"Si me llego a morir, no le cuentes a ella..."


Ahora que estamos en este nuevo año, todos empezamos nuevas promesas que difícilmente cumpliremos, ya sea por pereza, por monotonía o porque simplemente no se nos da la gana: voy a bajar de peso, voy a estudiar, voy a portarme bien, no voy a tomar más alcohol, voy a dejar de fumar, no voy a ser infiel, voy a ser mejor con mi pareja, voy a viajar más, etc. La lista es tan larga como personas en este mundo y las risas son tan grandes al final del año que no dan abasto nuestros rostros para soltar las carcajadas.

La más linda de todas es la de bajar de peso, que empieza claramente con comer más sano y hacer más ejercicio que jugar con el Nintendo Wii, pero esa es una de las promesas que primero se rompen: es muy cansado andar privándose de los placeres de la comida y de la cama, del control remoto y de las frituras. También viene seguido por el de no fumar más, que millones de personas rezan a principio de año… no es para nadie un secreto que esa empresa siempre fracasa casi en el acto; no se puede ya vivir una vida plena sin chupar ese taco de nicotina y de su subsiguiente escupitajo de flemas cual camionero con gripa en la acera de enfrente.

Pero como yo tampoco estoy exento de hacer promesas inverosímiles como las que ya me han hecho a mí, pues también quiero cambiar, quiero ser una mejor persona (creo que es difícil pero posible) y mejorar muchos hábitos que tengo, aunque al final del año solo sobreviva una u otra buena intención.

Bajar de peso ya no es un problema, sí, tengo que hacer ciertos movimientos de cadera para arreglar algunos aspectos anatómicos, pero puedo decir que todo va viento en popa desde hace algún tiempo que me libré del peso muerto; lo de no fumar es bastante fácil ya que nunca me ha gustado ese placer de la nicotina y lo de ser fiel pues hombre, eso va por añadidura, ya que yo sí soy gente decente (o al menos me lo creo).

Solo hay un aspecto que me preocupa: este año chino de la serpiente (como la que engañó a Eva) quiero ser un poco más ordenado en todas mis cosas, en especial con mi habitáculo y su limpieza.

Siempre le he tenido una pereza infinita a hacer aseo, a estar guardando, colgando y doblando ropa, a estar barriendo y trapeando cada semana para que no se acumule ni una pizca mugre… por ello, cuando vivía en un país supremamente desigual como lo es Colombia tenía una señora que me ayudaba con esas labores propias del hogar, y aunque ella no era una maravilla, limpiaba “por donde ve la suegra” y hacía un aseo que me mantenía en la ilusión de la limpieza. Ella era feliz que no la controlara (como quieren hacer todas las mujeres con las empleadas) y yo era feliz porque mi apartamento parecía limpio.

Pero ahora es mucho más complicado; los sueldos que deben pagárseles a las personas encargadas del aseo superan con creces mi capacidad de pago (maldito país igualitario) y por ello soy yo el único responsable de esa cansada tarea.

Como siempre, en los primeros días uno tiene los ánimos de lujo para hacer cualquier cosa: lavar, planchar, barrer, cocinar, trapear, desempolvar, lavar baños y bañera (grrr), pero luego la motivación va cayendo como la pirámide de Interbolsa o la de Herbalife.

Salen siempre excusas como “lo hago mañana”, “no está tan sucio”, “esa olla la voy a volver a utilizar”, y surge nuevamente el mismo patrón de uso común: no hacer el oficio en la casa.

Y cuando pensé que todo estaba perdido, que todo era inútil y que caería irremediablemente al abismo de la perdición al que estoy habituado, un ángel (me imagino que el ángel del aseo) bajó para iluminarme y llevarme al buen camino de la limpieza, del oficio y de la motivación para hacer los menesteres en la casa: mi ángel “vallenatero”.

Gracias señor misericordioso que lo enviaste como por entre un tubo a que me mostrara las delicias de es mundo venido de la costa, de esa música que llena los sentidos de pasiones encontradas: las de cantar y las de hacer aseo. Antes era un ignorante debo admitir, que creía que el vallenato solo era un tipo de música estridente y altamente chillona, irritante y sin sentido que se producía al encerrar a un gato en una caja con cuchillas internas para que una vez que el “músico” comprima la caja, el felino sea apuñalado en repetidas ocasiones para que emita sonidos subnormales.

Pero ahora me he iluminado, soy más sabio y más tolerante (como la zona de tolerancia de Santa Fe) y me doy cuenta de que estaba equivocado, que ese género musical, que vio su renacer con Carlos Vives, es más útil que nunca frente a mis necesidades de aseo, me permite concentrarme en lavar platos y hacer oficio, en cocinar y en lavar baños a profundidad; porque una vez empieza a sonar un “Silvestrazo” bailable o un “Peterazo” musical la cosa se pone buena, uno se empieza a mover al sonido de la caja de Pandora que llaman acordeón y el oficio le rinde.

Nada mejor que estar lavando un plato al estilo de los Chiches Vallenatos, entonando sus melodiosas voces y líricas venidas de la más ancestral inteligencia del Valle; nada mejor que destapar un inodoro asesino al sonsonete de Los Hermanos Zuleta o de Jorge Oñate… cómo no querer estar cocinando, cortando cebollas y lanzando manteca a una sartén escuchando a ese chicharrón envuelto en papel brillante apodado Diomedes Díaz, y la lista puede continuar cuan larga es la cadena de éxitos de Olímpica Estéreo (que se metió).

Es que hacer labores sin cerebro es muy difícil algunas veces, pero cuando necesitas despojarte de todo aquello que te hace ser humano para solo realizar oficios repetitivos y meramente manuales, debes abandonar el poder del cerebro evolucionado y solo remitirte a la parte más antigua del cerebro reptiliano que tenemos, y nada mejor para apagar tu lado pensante que estar escuchando “Y que se le moja la canoa” o el mejor exponente de todos los del género que domina las calles en busetas, tiendas de barrios y minitecas pobres: El Osito Dormilón, del Trinomio Cuadrado Perfecto:


Un osito dormilón le regalé!
y un besito al despedirse ella me dio
ese fue el día en que yo más me enamoré
pero ahora mi alegría se acabó...

Por ello, me retracto públicamente por todo lo que he aseverado contra ese hermoso ritmo musical que le llaman vallenato… Nada como hacer oficio en la casa al compás de todos esos portentosos cantantes que hacen las delicias de tantas personas en busetas, bares, tiendas de barrio y cocinas; ahora entiendo porque las "quecas" escuchan eso, ayuda a concentrarse en la manteca.

Gracias a Olímpica Estéreo y a la Vallenata por hacerme parte de la cultura del aseo!

Cómo no creer uno en la divinidad después de escuchar esa música aletargante de chofer de bus, empleada del servicio, de trabajadora sexual de la Caracas, como no dedicarte a hacer aseo con el cerebro en vacaciones pagadas y muerte súbita?

"Esto no lo ataja nadie, dios benditooooo…."