Monday, 14 May 2012

Desde ahora soy reggaetonero con el flow, ya tu sabes!


"Qué metal ni que carajos, viva el sandungueo"
Cogito ergo sum, pienso luego existo dice una célebre frase. El pensamiento no es nada más que el reflejo de lo que somos y de lo que hacemos y viceversa (no voy a entrar en discusiones filosóficas, ni más faltaba). El pensar nos hace seres humanos, nos diferencia de otros animales (algunas veces no mucho) y a mí, personalmente, me llena de sufrimientos y alegrías, pasiones y derrotas encontradas que siempre revolotean por la cabeza (nota, por dónde más pueden revolotear las ideas me pregunto yo).

Pero en estos últimos días he tenido muchas cosas en qué pensar: trabajo, estudio, comida, relaciones, integrales triples, teoremas de Fermat, etc, y realmente ya estaba hasta la coronilla de pensar y pensar, de dedicar gran parte de mi tiempo libre en pensamientos pendejos que obviamente no me llevaban a nada; incluso mis tiempos ocupados también hacían espacio para pensar en burradas y sandeces mentales.

Admitiré que otras veces ya he estado así, incluso peor, sin poder siquiera concentrarme en las tareas más simples (una vez me cepillé los dientes con gel para el pelo), pero ahora necesitaba despabilarme, quitarme este mal sabor de boca y todos esos pensamientos abstractos y absurdos que acosaban mi diario vivir, y sin pensarlo (qué ironía) llegó a mí la respuesta, una respuesta extraña de una fuente no tan extraña: YouTube.

Yo tuve (si ven la diferencia que hace la ortografía) que prender este computador para informarme y leer, para escuchar alguna melodía estéreo y distraerme; entonces accedí a la página mencionada y en su menú principal aparecieron recomendaciones (no sé quién carajos programa eso, porque debo decir que no voy a escuchar a Rocío Durcal): Jossie Esteban y la Patrulla 15, Paquita la del Barrio, Flyleaf, Pixies, en fin, toda una combinación ganadora digna de algún D.J. pobre.

Y en el momento en el que pensaba acceder a alguna canción obvia o típica de mí, vi al final de la lista un título que capturó mi atención: decía “Tú me dejaste caer”, del papi, del divino y humanado Pappy Yankee. Y para qué, que curó mis heridas a tiempo, salvándome de este sufrimiento, por más que lo intentes no pienso romper con este género que me dice: “papi te quiero”.

E hice un recorrido casi erótico por toda esa hermosa música de la calle, del barrio fino; debo decir que las líricas son espectaculares, no solo por su contenido erótico sino por su hermosa dicción y pronunciación… No sé quién les dijo a los señores que todas esas palabras terminan en “s”: dijistes, trajistes, salistes, sacastes, moristes, vinistes, cogistes (que de eso si saben bastante). Quién la ve tan seriecita, tan linda y tan bonita, hija de papá y mamá, esa letra se atraviesa por toda palabra que se encuentran. Y se hacen los santos, aunque sé que les encanta hablar de esa manera tan desparpajada y sin cautela.

Al oír todas estas canciones no puede uno hacer más que desconectar el cerebro, no solo por su flow, por su sexi movimiento ni por su perfume que combinó con el viento (que rico huele), sino por sus videos que hacen que uno arranque motores (porque a ellas les gusta la gasolina y prenden las turbinas), que se contamine visualmente, aunque de buena manera, con tantos y tan hermosos cuerpos torneados de mujeres espectaculares y ligeras de ropa, que menean sus carnes y baten sus bellos atributos como haciendo mayonesa o como haciendo el baile de la botella.

En todo ese recorrido místico al que me llevó YouTube con su interminable lista de sugerencias encontré otra canción que habla hasta de olores y perfumes, de presencias rosas, dice que su cama huele a ella (“es que mi cama huele a ti, a tu perfume de miel)… pues hombre, no digo más que una cosa obvia: sáquesela de la cabeza lavando las sábanas puerco! Ese amor muere fácilmente con Ariel con poder quita manchas (…) o con la tecnología de avanzada de Tide. Este muchacho cantante si es una delicia, cómo uno puede pensar con semejante atentado a los sentidos y al sentido común?

Que reggaetón tan hermoso debo admitirlo, hago un llamado de emergencia para que todos nos contaminemos con esas letras venidas de las mentes más brillantes y profundas de nuestra era, o sino dígame con sinceridad apreciado lector, a usted no se le habría ocurrido jamás escribir una canción que se titule “Prrmmm” ni ponerse siquiera el nombre artístico de “Cosculluela”… Wtf? El tipo es un verriondo genio, con la melodía de la calle (ay, lo siento ese es Tony Dice)… Pero digo, y si se nos da y salimos, a solas permítame declararle mi completa fascinación hacia su persona, eso es tener personalidad, incluso más que la de alguien en ponerse “Dálmata” o “Ñejo”, quienes desafortunadamente, después de millones de copias vendidas y de hacer un video con Sexo, Sudor y Calor (ay que rico!) siguen aseverando una frase como un mantra “Still broken”, será que a las modelos que salen en el video (vuelvo y digo prrrmmm) les pagaron con canciones o con bareta? Que bastante se ve que fuma el doctor de la gorrita.

Es que no necesito, que tú me digas que me quieres, que me adoras, ni que estés conmigo las 24 horas, solo quiero que cuando me sienta solo, sigas sonando por mi! Este género cómico musical me ha llenado nuevamente o, mejor aún, me ha vaciado la cabeza de tantas idioteces que pienso a cada momento; ver cómo les gusta la gasolina o cómo danzan Kuduro me ha sacado de mi habitual ensimismamiento, llenándome de ilusiones de otro tipo, tal vez un poco más reales y carnales, rezándome en todo momento que “lo que pasó, pasó” y que presea mami presea, que yo salgo a trabajar y tu presea, porque otra mujer me desea (qué versos tan bien realizados)… Es que definitivamente eso es el barrio fino.

Pero me falta alguien, que en verdad me suena a reggaetón pero no sé a ciencia cierta cómo se clasifica al señor, ya que ha cantado con muchas personas como para encasillarlo: Pitbull. Ese cándido y cánido señor es como el mago Lorgia para hacer actos de magia con  muchas estrellas del mundo: que si Jennifer López (que vieja tan puercamente deliciosa ole… prrmm), que Mark Anthony, que con Chris Brown, etc. Este señor si la tiene clara, pasó de estar cantándole a la parte posterior de la mujer (teticas chiquitas pero que importa si tiene tremendo…) a cantar con gente de todo el mundo y a tener hijos con la que se le atraviese, if u know what i mean. Sus letras no dicen nada pero suenan tan bueno que son infaltables en las discotecas y amenizan cada fiesta con sus argumentos inaudibles, de paso también, sus videos me dejan con la jeta abierta hasta el piso al ver ese carnaval, ese desfile de carne y poca ropa que pasea impúdicamente en ellos. Gracias Pitbull, eres el mejor para mostrar viejas buenas e incitarme a no pensar nada más que “las finas son putas” porque eso te lo dijo Tego. 

Y para finalizar, espero hacerle un digno homenaje al rey, al “King of Kings” (mis amigos cristianos, no es Jesucristo Superstar), a ese de los ojitos chiquititos que jugó conmigo, y me envolvió en su sensual hechizo, que con su danza kuduro llenó mis veranos del año pasado y a quién le envidio todo lo que ha hecho, sobre todo la carne suculenta que debió echarse a la muela, aquella carne de esas divas virtuales, todas esas sexy robóticas que debió agarrar de la cinturita; también lo envidio por ser un sub producto de Apple (no se llama el álbum “iDon”?). Ya quisiera que una como la de los videos me eche un polvo mágico que hechiza (finísimo de Colombia pues) para que después tenga que utilizar una pastilla que la eriza. Que tipo tan fabulantástico, tengo que reconocerle la calidad a este señor para hacer videos que empiezan en el minuto 5, como sacados de un video de Michael Jackson; tengo que mirarlo con respeto y cantar de corazón así sea lo último que haga, que así hasta abajo soy yo, espero sacar la botella en mano por el Sunroof , donde se altera el cuerpo con la candela y con el perreo callejero hasta abajo sin rodilleras…

Todas estas palabras anudadas sin sentido aparente han salvado mi vida (last night the D.J. saved my life), apartando a mi mente confusa de sus pensamientos profundos y llevándolos a un más profundo sueño aletargador con esas cadenas de ignorancia y sensualidad juntas. Es que toda esta música me pone mal muy mal, cuando la siento cerca siento que voy a estallar, espero al menos encontrar a alguna con quien estar juntos hasta el amanecer para cumplir las profecías de J. Balvin (el negocio, socio) o de J. Álvarez (el dueño del sistema) y así por fin perder toda mi autoridad toda la mañana hasta que salga el sol (a todas estas “J” solo les falta que cante “Jay Jay el Avioncito”)…

Así que desde ahora gritaré: Dale Omar, deja el picheo y dale dale duro al perreo, porque pienso seguir escuchando esta música hasta que me sangren los oídos y caiga en una apoplejía sin retorno para así no seguir pensando en estupideces; le daré duro a todo, romperé el suelo con la batidora, con la waflera y con la sanduchera. Porque ahora cada vez que veo un video de estos me siento desesperado, es que esta música me provoca cuando el dembow (no sé que merde es eso) me toca, siento como explota, mami échate pa’ atrás… ella quiere más y más (es un adjunto porque me faltaba el líder: Reykon, que no se te olvide). A bailar con el Scooby dubi doo…

Que buen recorrido por esos corridos prohibidos de los niños del reggaetón, espero que muchas más personas se conviertan a este nuevo catecismo para que digamos todos juntos “te gusta cuando yo te azoto” y algunas mujeres repliquen “papi tú me vuelves loca”…

Por ello, ahora soy reggaetonero de corazón y de ambición, al fin podré estar de acuerdo con todas las emisoras de Colombia y opinar en sus encuestas y participar en sus concursos, desde Tropicana hasta La Mega… Muerte ahora al metal y a esa carrangada de mechudos que solo andan con cuero, ahora me convierto ya que puedo ver mejor a viejas en cueros, larga vida al flow y que vivamos todos en un solo perreo… como dice Pitbull: If you know what i mean…

Ya tu sabes!

Pié: Carajo! De dónde se sacan tanta vieja buena para esos videos, esas si están como dicen ellos “para hacer maldades”… lástima que seguramente no tendrán mucho cerebro o la silicona les llegue hasta el bulbo raquídeo y les corte la comunicación entre la conciencia y la decencia… pero para qué decentes, si de esas ya he tenido muchas, tal vez demasiadas… ahora incursionaré en toda aquella mujer que salga con una gorra de los Yankees de Nueva York y con un Piolín gigante en su busito, prueba inequívoca que es practicante de corazón del reggaetón.

Pié Number 2: También quedé impresionado en como a las mujeres les fascina este ritmito pendejo y cantan a todo pulmón las letras que las azotan hasta el suelo, será que todas, o la mayoría, de mujeres buscan a su papi, a su Daddy Yankee que les arranque la virtud? Que les saque la “gata fiera” que llevan por dentro?

Y la otra pata al gato: Ahora sí, y muy en serio, me declaro fan de Jennifer López: cada día está más buena la condenada y baila como poseída… alguien me puede informar donde la puedo encontrar para que me firme al menos una nalga? Gracias por la información.

Friday, 11 May 2012

En átomos volando


"Después de la explosión vino la liberación"

La tecnología encuentra cada día una nueva forma de sorprendernos; los “gadgets” que sacan al mercado las compañías de Silicon Valley (no me refiero al Valle del Cauca ni a sus "ensiliconadas" damiselas, sino a ese lugar en Estados Unidos) son cada vez más impresionantes, con mejores funciones y con aplicaciones increíbles. Hay cámaras fotográficas o de video cada vez más avanzadas, con funciones de zoom o con simuladores de lentes o lentillas; G.P.S. que hacen cada día más fácil el trabajo de miles de ingenieros en el mundo; computadores blancos y negros, con manzanas o sin ellas que tienen una tecnología que no escribiré acá porque sé que es largo y a muchos no les interesa; celulares de gama alta que nos dejan con la boca abierta con cada aplicación que reproducen, con sus excelentes fotos o con su sonido estereofónico; teléfonos inteligentes, con cámaras, gps, navegadores, altímetros, multímetros, metros, etc, teléfonos incluso más inteligentes que las personas mismas (nota: lo digo por experiencia, mi celular se ubica mejor que yo en esta ciudad).

Pero me referiré en esta mañana fría (maldición, apagaron la calefacción en el edificio y me siento como en el tercer mundo: con frío) a uno de los mencionados artilugios que en días recientes sufrió un percance para desgracia del escribano de esta historia.

Por ahí dicen que las desgracias son tan cobardes que nunca llegan solas, y ese proverbio lo pude comprobar con las desventuras acaecidas en aquel día lúgubre y gris de finales de invierno; no voy a cansarlos contando toda la serie de eventos desafortunados de ese momento trágico de mi vida en donde casi termino mutilándome (no es chiste), sino que voy a referirme al bendito aparatejo este en el cual escribo y someramente me des aburro a diario: Mi computador portátil (o laptop para otros).

Este negro divino (y dale con lo de negro) me ha acompañado y servido juiciosamente durante algún tiempo; tiene buenas características, entre ellas una excelente tarjeta de video (que hace que se caliente como el infierno de Dante) y un procesador bastante decente, porque en esa materia, desafortunadamente, nunca se puede estar a la vanguardia: cada día, literalmente, sacan nuevos chips que lo dejan a uno siempre a un paso atrás de la evolución tecnológica. Sus 17 pulgadas (si, éste es más largo) me sirven no solo para dibujar y hacer una que otra payasada en Photoshop (o fotochot como alguien alguna vez escribió, no voy a decir nombres) o en Illustrator, sino ver videítos pendejos en YouTube o jugar algún MWF que me saque de mi rutina para así poder matar gente, el menos de manera virtual. Me permite también escribir las pelotudeces que me caracterizan, no solo en mi blog sino en Facebook, Twitter o en TimeMachine (ya veo a muchos buscando qué es eso en Google).

Pero así como me ha proporcionado alegrías y entretenimiento, también me ha generado dolores de cabeza inconmensurables: su vicio por apagarse debido a la temperatura, el vicio de Windows por bloquearse cuando uno está navegando o jugando o la gana de no guardar una partida o un documento. También lo maldigo con toda mi alma cuando le da por gritar a una desafortunada hora y a todo pulmón (es una expresión, les aclaro a algunos que el computador no tiene pulmones aunque se lo oiga soplar) “la base de datos de virus ha sido actualizada”.

No contento con esas pequeñas molestias, de un tiempo para acá comenzó a “congelarse” (si, a pesar del calor, qué ironía); a morir en las tareas más sencillas, empezó a quejarse de una manera que no entendía, de una forma inexplicable ya que siempre trato de tratarlo bien y tenerlo actualizado, hasta donde la base de datos de virus me lo permita debo aclararlo.

Pero bueno, el día en cuestión, evidentemente después de muchos insucesos que van desde lo físico hasta lo moral que me sucedieron, llegué a mi casa a escribir alguna babosada (como siempre lo hago, tengo hojas y hojas de interminables textos, muchos de ellos sin sentido) y cuando a la hora negra, a esa hora en que Satanás sale a pasear por las calles y meterse en los computadores, ya sea por medio de virus o por RedTube (ese también lo conocen cierto?), el bendito disco duro, el depositario de todas mis pertenencias electrónicas y de recuerdos de lo que siempre olvido o trato de olvidar, se negó a girar más, se negó a seguir funcionando.

Como todos lo sabemos, cuando un computador se para no hay más remedio que esperar, que rezar a todos los santos conocidos, encender velas a San Benito o a San Antonio (no sé muy bien de santos, que disculpen) y armarnos de paciencia hasta que esas indescifrables líneas de código se restablezcan dentro del ordenador y nos permitan continuar con nuestro trabajo o con nuestro desocupe programático. Pero en esta hora oscura y callada, a esos momentos de espera se le sumaron los sonidos extraños de un computador que me estaba mentando la madre en binario… Y así, como cualquier otro usuario no tuve más remedio que reiniciar la bendita máquina.

Y ahí empezó Cristo a padecer, a subir al calvario… o más bien a clavarlo en el calvario de un calvazo, porque empezó el disco duro a sonar cual maraca cumbanchera y a negarse a arrancar… Joder, hablando de arrancar me quería arrancar todo, desde la ropa hasta los pelos del cuerpo al saber que no había más que hacer que resignarse a haber perdido todo lo que estaba en forma digital en mi laptop.

Y como dice Bon Jovi “lloré y lloré y juré que no iba a perderte”, traté y traté de arrancar el pc tantas veces oh! Pero mis lágrimas fueron en vano, y al final yo lo amé demasiado, como yo, como yo, nadie lo ha tratado; utilicé mis pocas herramientas y mis malogrados conocimientos ingenieriles para lograr al menos recuperar algo de mis fotos o de mis escritos, pero todo fue inútil, simplemente era un daño físico, un error en la matriz que me impedía totalmente acceder al dichoso aparato.

Fue todo, no había vuelta atrás; el depósito de mis memorias había fenecido, su hora aciaga le había llegado. Además de maldecir y gritar contra la almohada, no tuve más que hacer, simplemente toda la información se había perdido. Solo me quedó mi grito mudo en mi cama y en mi cuenta de Facebook para tratar de hacer un poco de catarsis sobre esta muerte dolorosa y fugaz que me arrebataba mis documentos personales.

Debí arrancar de cero, conseguir otro disco duro y empezar a instalar y a cargar y a copiar archivos que encontré por aquí y por allá, pero en verdad lo perdí todo, al menos lo importante; claro que puedo volver a descargar programas y juegos (pero no digan nada para que no se entere don Vargas Lleras porque me manda a la cárcel) e instalarlos nuevamente; claro que mis cuentas virtuales seguirán andando, eso es obvio; pero todos mis documentos se han perdido para siempre. Conservo algunos en uno que otro C.D., otros en alguna USB, unos más en SkyDrive, pero lo verdaderamente importante se había ido. Obvio que debí haber sacado copias, obvio que debí hacer respaldos de todo, pero eso es llorar sobre la leche derramada. Como se dice en mi casa: “Si mi tío tuviera tetas sería mi tía”, pero eso no pasó.

Se perdieron mis textos que con tanta pasión boba había escrito, que tanto tiempo me habían costado; se perdió mi música que tanto tiempo me costó recopilarla; y más aún, se perdieron todas mis fotos… y ahí si hay mucho, pero mucho dolor: dolor por no tener más mis fotos de amigos, amigas y más amigas que se fueron al tacho (las fotos) y se perdieron para siempre; fotos de cámaras, celulares y una que otra de Skype (bendito seas).

Muchas de esas fotos que se fueron para siempre me costaron mucho esfuerzo, me llenaban de alegrías y risas cada vez que recordaba algún momento, lugar o situación, algún paseo, viajes, salidas, personas hiladas y tejidas en mi vida cotidiana y muchas más cosas por el estilo; me daba risa al observar los descuidos de aquellas mujeres que, al tratar de reír o hacer alguna pose, salían de una manera graciosa en la consabida foto. Recordaba incluso con carcajadas algunos de esos momentos o de esas personas que tuve en mi poder, al menos de manera digital; ahora se han ido para siempre…

Aunque debo admitir que me duele haber perdido tan apreciado tesoro, también debo aclarar que también me sentí un poco regocijado por la pérdida de otras fotos, de otros textos o recuerdos, cosas que en su momento me hicieron reír pero ahora solo traían a mi efemérides dolorosas; y por ello debo ceñirme a la sabiduría popular que reza que todo tiene una razón, que hay que ver el vaso medio lleno y que “Dios sabe cómo hace sus cosas”, que no hay mal que por bien no venga.

Por eso ahora aplaudo por este reiniciar, por este renacer espiritualmente virtual en el que hago presencia, prefiero agradecer al infortunio por obligarme a continuar y a salir de cosas que no hacían más que frenarme o entristecerme, por mandar al demonio todas mis memorias y hacerme volver a empezar con nuevas y frescas memorias. Agradezco a ese cambio de voltaje o a esa magia vudú, a ese virus o a ese entierro que me hicieron, por permitir que mi información quede “en átomos volando” para salir adelante con nuevas babosadas y para continuar con mi ritmo!

Por eso, mi disco duro hizo como Ricaurte en la armería: Deber antes que vida, con sangre lo escribió (recuerde, esa es una de las estrofas del Himno Nacional).

P.D.: TimeMachine mi despistado amigo no es un aparato de Apple para guardar archivos… no lo busque más que no es una red social ni nada parecido.

P.D.2: Al saber que perdí todas mis fotos no puedo más que decir que se siente tristeza pendeja por ese motivo, pero  un regocijo infinito por esta sensación de frescura, parece que me hubiera lavado la cabeza con Kolynos: “Aliento fresco con Kolynos”! Por cierto, aún existe Kolynos?

Sunday, 6 May 2012

Manual del Coctelero Light


"Un coctel de vaselina por favor"

Los cocteles fascinan y encantan, son la nota principal en cualquier fiesta o ágape social y tienen diferentes sabores, colores y estilos; unos vienen en vasos largos y estilizados, otros vienen en copas de amplia boca adornados con limones y naranjas (nota: no sé aún porque toda mujer ama esos cítricos y los consumen con celeridad y prontitud), otros hasta vienen en botellas y con pitillos para su mayor comodidad.

Es tal el éxito de estos menjurjes de combinaciones de poderosos alcoholes que ahora he aprendido a consumirlos, yo que era un enemigo férreo de esa mezcolanza de sabores y aromas (excepto de la guaya), ahora me regodeo tomándolos y disfrutándolos sobre todo en compañía de las mujeres, quienes adoran estos brebajes porque el sabor no es tan fuerte como el del alcohol puro venido en botellas de José Cuervo o Marvin Gave.
Porque tomar esos licores con nada más que sal o con una Bretaña (que acompaña los buenos momentos) es cosa de machos cabríos, machos con espuelas y sin asco que empinan sus codos para demostrar la superioridad en el camino de la bebeta que adorna su osco proceder. Debo confesar que también me gustan (los licores), que disfruto de su sabor y más aún, de su efecto potenciado de embriagarme y hacer más bella a la otra gente, más simpática y menos plana y sin sentido, menos aburrida; me agrada su capacidad de inducirme a un coma etílico y de volverme tolerante a las más horribles aberraciones de la naturaleza.

Pero los cocteles también son para todo el público, sus combinaciones indistintas de licores pueden llevar a la perdición a todo aquel que abuse solo un poco de ellos (excepto en “Tres Amigos”, que realmente solo preparan tragos con hielo y sabro, o de Capitán Nirvana en donde el Martini sabe a babas de perro muerto) y mejor aún, consiguen que las mujeres consuman más alcohol del que su cuerpito puede hacer metabolismo… es que ese coctelillo llamado como mi tía Margarita es una maravilla en copa… y esa es la parte que se torna interesante en el momento de la conquista y del acercamiento de cuerpos, de la doblegación de voluntades y de los equívocos de final con catre (así después salgan con perlas del tamaño de autobuses o más aún, de montañas mágicas (es un libro de Thomas Mann): nunca había hecho esto con espejos en el techo, no pienses mal de mí).

Pero no es mi voluntad este día hablar de los encuentros fortuitos ni los métodos de consumación de actos de motricidad fina “cuerpo a cuerpo”, de esas ocasiones en las que el dios Baco entra en nuestra conciencia, doblegándola y conduciéndola a la cueva más profunda (o al motel más barato).

Así como los cocteles se hacen de una mixtura de etanoles, de cosas que embriagan sabroso, así también se preparan y se editan ciertos escritos; mezclando y parafraseando hasta más no poder licores de todas las procedencias y, debo aclarar, sin asco lo hacen algunos autores de modalidad light, de moral mercantilista y sin ninguna vergüenza más que aquella que sufren por parte de los verdaderos autores, de aquellos que si han leído más que un simple manual de psicología oriental con parasicología barata.

Y por eso me he esforzado por producir este manual para que cualquiera triunfe en el ámbito de la superación personal y de las razones sin sentido que inundan el mercado de los libros, ese mercadillo que no hace más que vender soluciones pendejas para problemas sentimentales que aquejan a todos pero que pocos son capaces de superar en su totalidad.

Usa siempre frases simples pero profundas en su superficialidad

-          Primero fue el uno antes que el dos.
-          Antes de finalizar algo, debes empezarlo.
-          Nunca desistas de dar nuevos pasos solo porque no puedes contarlos.
-          La vida es más hermosa de lo que puedes imaginártelo.
-          Para hacer algo, debes lanzarte y empezarlo.
-          La vida fluye como el río, tú también debes hacer lo mismo.
-          Sé tú mismo, no como otros que no son como tú.
-          La paciencia es una virtud, por eso se virtuoso con tu paciencia (si ven el viraje de 360 grados de la frase, y digo 360 porque volvemos a lo mismo).
-          No fracases en el intento, intenta no fracasar.
-          La vida es como una caja de bombones (sorry, eso es de una película).

Confunde y reinarás

-          Lo importante no es lo que logres, sino como lo logres.
-          No logres algo porque parece imposible, pues no era imposible cuando lo lograste.
-          Lo importante no se puede ver con los ojos (momento, eso no era de “El principito”?).
-          El viento no deja de soplar así la montaña se le oponga.
-          La vida en una sola, por eso un segundo no es más que el primero del resto de tu vida.

Cosas ridículas, pero amañadamente ciertas.

-          Antes de dar el segundo paso, debes dar el primero.
-          Antes de entrar al tercer paso, asegúrate haber dado el segundo.
-          Cuando el cuarto paso aparezca, es porque ya habrás superado el tercero.
-          Y pues ya da el quinto paso, ya que no hay quinto malo.
-          No tengas miedo a nada, más que a no enfrentar tus miedos.
-          Milo te da energía, la meta la pones tu (ay otra vez se me metió un comercial, pero servirá).
-          Las dificultades solo son un paso más a superar con valor.
-          Sé diferente pero no parezcas diferente, porque entonces no serás diferente a los diferentes que se diferencian por sus diferencias.
-          Ama el amor, pero no te enamores del amor en sí mismo, sino del mismo que te dijo sí en el amor.
-          “No puedo” es la palabra de los cobardes para justificar sus fracasos.
-          “Sí puedo” es la palabra de los cobardes para justificar lo que no hacen.
-          “Tal vez puedo” es la palabra de los cobardes para justificar lo que tal vez no hagan.

Así pues se conjugan verbos mal utilizados y palabrillas de cajón que servirán para que cualquiera con un mínimo grado de inteligencia y de lectura pueda vivir en paz mintiéndose de manera constante sobre lo bella que es la vida y que todo lo puedes lograr si crees fuerte y ciegamente en ello. Porque también hay que inducir a la creencia y a la buena fe de “El Secreto”, que combinó lo humano y lo divino para hacer un “remix” de ciencia con creencias banales y sin coherencia (es como un reggaetón). Ahora si nos jodimos todos, todos aquellos que creemos que el misterio del universo yace en el estudio sin tapujos de las fuerzas de la naturaleza, y no hablo del amor o de la amistad, sino del electromagnetismo, la gravedad y otros apasionantes temas que forjarán un dolor de cabeza en aquellas mentes de fe colectiva por el positivismo de aquel vendedor de fábulas llamado Paulo Coehlo.

Porque de mentiras baratas está lleno el mundo, y estos personajes saben cómo utilizarlas para su conveniencia monetaria; porque eso de mentirle a cada persona que es especial y que todo lo puede hacer con fuerza y voluntad es una de las mentiras más grandes del capitalismo suave y con vaselina; si eso fuera cierto, el mundo estaría lleno de astronautas y estrellas de rock. Pero mi amigo coctelero, eso no es cierto, solo existen personas interesantes y aburridas (eso es de Oscar Wilde mi despistado ser iluminado), no triunfadores solo porque leyeron dos frasecillas insulsas de esos insultantes escribanos de mente estrecha y bolsillo amplio.

Tampoco les pido que lean “El Capital” de Marx, “Me llaman Rojo” de Orhan Pamuk o “El Péndulo de Foucault” del semiólogo italiano Umberto Eco (sí, se escribe así), sé que son lecturas muy recomendables pero bastante pesadas, bastante alejadas de la realidad de Deepak Chopra. Pero al menos lean algo productivo que les llene la cabeza con algo diferente a “El sol resplandece aunque la nube se oponga”. O lean algo de Franz Kafka para que sepan que es en verdad desesperación… o bueno, si no quieren lean a Isabel Allende o a Jorge Isaac (entre otras, leer a doña Isabel me ha llenado de ideas muy interesantes!).
Así que les digo: es hora de despertar a la realidad! Claro que hay cosas impresionantes en el mundo, no han leído acerca de los aceleradores de partículas o de la teoría económica? Es evidente que después de la noche viene el día, no necesito leer un libro para saberlo, pasa todos los días frente a nuestras ventanas. Es obvio que la vida es un asco pero siempre habrá momentos, lugares o personas que suavizarán ese acto contra natura. Y es aún más real que debemos tener confianza en nosotros mismos para continuar sin vacilar hacia lo desconocido. 

Sé con certeza que muchas de mis amigas descorazonadas (tiritas pa’ este corazón partio) me mirarán con ojos de desprecio por este artículo, pero quiero que se estrellen en verdad contra la realidad: usen al menos “la fuerza” para salir del agujero del demonio en el que quedaron después de amar a un agreste personaje, aprovechen que las mujeres pueden conseguir a cualquier hombre en un instante y que sin novio la vida es más sabrosa para ustedes. Déjense ya de ensimismarse en sensaciones frías y mejor aún, dejen de consumir estas pastillas de levedad sin sentido que les llenan la cabeza de promesas vacías, dejen de tomar esas “curas para el alma” que no les conducen a nada.

Es que acaso no se dan cuenta que solo es una estratagema aguda para vender y vender libros? Ajústense de verdad el cinturón y disfruten de esta montaña rusa de emociones que es la vida de verdad, sin “guevonadas” ni fuegos fatuos que les digan por donde ir sin saber a dónde llegar.

Y mi amado Coehlo, vuelve al lugar de los encantos de la superación idiota junto con Osho, Ricardo Arjona y Jorge Duque Linares (o linaza para mejorar al estómago). Vuelvan a las cavernas de donde han sacado sus textos acartonados y apelotardados.

Literatura blanda para acompañar sus botanas? No gracias, prefiero leer el menú, me educa más!

P.S.: Hoy no hay posdata, me quedé sin palabras solo de pensar en tanta pendejada cósmica.

Tuesday, 1 May 2012

Extraño a mi negro y a sus 14 pulgadas!


"So give me Coffee and TV"

Mi vida es un poco compleja, un poco laxa y bastante pendeja debo admitirlo; me levanto, no desayuno, miro Facebook, comento un par de babosadas, salgo a trabajar, luego a estudiar y finalmente nuevamente a la casa (mierda, por algún lado es que se me olvida comer); a esas horas me pongo a ver algo porno… por no aburrirme, escribir otra desgastada historia en Word y de ahí a mal dormir. En eso transcurren mis días y mis noches, debo admitir que poco es lo que me saca de esta rutina proletaria: alguna fiesta, alguna feria o alguna mujer festiva que “feast the beast” por al menos unas contadas horas.

Y en estos momentos de efervescencia (porque me estoy tomando un Redoxon) y de calor (porque aún tengo prendida la calefacción) me pongo a pensar y me digo a mi mismo: mi mismo, qué carajos me hace falta, por qué carajos ahora tienes tanto tiempo libre, piensas tanto en tantas maricadas, lees y razonas acerca de las cosas más pendejas del mundo? No creo que sea por mi falta de mujer o compañera permanente, lo dudo mucho ya que eso ya me había pasado; no creo que sea por mi falta de oficio, que bastante ahora tengo; no creo que sea porque me he vuelto más agudo y perspicaz, porque siempre lo he sido (que lo sepa el mundo: no sufro de falsa humildad).

Debo admitir que no encontraba la respuesta a esas alocadas preguntas que me flagelan día a día, que me ponen a rumiar incontables horas de insomnio; hasta que en un momento de sublimación, de exaltación, casi de inconsciencia (porque estaba tirado en el piso), en ese momento en el cual mi rótula izquierda fue a parar estruendosamente contra el borde superior de un televisor que no he prendido desde que me lo regalaron y que aún se encuentra en el piso, en ese momento en que me desplomé en la alfombra sin más remedio que maldecir mi suerte de haber recogido a ese aparato hijo de las setenta mil hijas de p… bueno, me entendieron, en ese momento en el que pensé que debería continuar mi vida con una pierna menos debido a que el golpe casi me amputa mi extremidad, en esos contados segundos que parecieron horas completas de parto sin analgésicos, en ese delicioso y sutil momento llegó a mí la respuesta vía parenteral (porque me dolía hasta el ombligo): me sobra tanto tiempo para pensar idioteces, dibujar pelotudeces y escribir cuentos del demonio por el simple hecho de que no tengo televisión.

Ahora comprendo que eso es lo que le falta a mi vida, a mi rutina diaria, a mi tonto proceder hogareño; es que ya llevo 10 u 11 meses sin digerir nada de proteínas televisivas, eso debe ser lo que le falta a mi consciencia para acallarse a sí misma y de una vez por todas, regresarme a mi estado larvario y sin pensamientos concretos. 

Pero lo que es más triste de confesar es que debo admitir que me hace falta alguien de mi pasado, quien estuvo conmigo en las buenas y en las malas; aquella figura hermosa y pequeña, sutil, dócil y reducida que iluminaba mis días y mis noches con sus poderosas 14 pulgadas (que bueno que no hablo de un hombre, porque si fuera así, que dolor tan…); me falta mi televisor L.G. de 14 pulgadas de sonido Monofónico comprado en alguna tienda de San Andresito de Manizales.

Extraño a mi negrito, a mi televisorcito (ese cacharrito es mi perol), ese tubo catódico adornado con ese elegante y vistoso color negro de sus acabados redondeados y de sus botones que al final ya no servían para nada más que para estorbar al momento de apagar el dichoso aparato. Extraño a ese residente que me acompañó por toda esa travesía que hice a través del territorio nacional (ay, no fue tanto) durante todos estos años: me acompañó sin rechistar nunca desde la falduda pero educada Manizales (del alma) hasta la fría pero divertida Bogotá (Bogotá Positiva).

Es que recuerdo con mucha nostalgia los momentos en los cuales me hice de él por allá en el año de 1999 (ya parezco un abuelo); aquel día hermoso en el cual uno de mis mejores amigos (con quién lastimosamente no hablo hace mucho tiempo pero de quien sé que es todo un caballero), espigado él y con una prosa florida me acompañó a cazar a algún televisor en las montañas de San Andresito con devaluados 300 mil pesos (sí, yo también fui pobre, también tuve 20 años y un corazón de vagabunda). Ese día lo vi, ahí, tan solo entre sus congéneres que me ofrecían otras cosas, que fue amor a primera vista (como solo me ha pasado unas cuantas dos veces, la otra fue con mi iPhone –dah!-).

Desde ese momento tuve una relación hermosa con ese ser y sobre todo con todo lo que me ofrecía: una parrilla televisiva a la carta para deleitarme no solo con la estupidez de los canales nacionales sino con la irreverencia de algunos internacionales. Pasaba horas enteras viendo series, películas y novelas (sí, mea culpa) sin más pensamientos que los que me daba a mascullir el dichoso aparato. Veía como el mundo gozaba y pasaba en otros lugares del planeta, lo veía de forma casi gratuita y ahora estaba al alcance de mis humildes manos. Y no es que no haya tenido antes un televisor, de hecho, en mi casa compraron televisor con control remoto desde el año de 1981 (gente pudiente y pujante carajo… sobre todo lo pujante), sino que éste era totalmente mío, de yo, “miyo” como dice la sobrina de una amiga que viene del país al cual voy a hacer referencia a continuación.

Me deleité como loco con toda esa hermosa “perubólica” que nos inyectó desde La Cocina de Don Pedrito que cualquier plato para 50 personas se hacía con tan solo 2 soles, me divertía días enteros viendo Torbellino en Frecuencia Latina, que va para arriba contigo; hice mío el mundo con la cosmopolita Laura Boso que me enseñó que siempre hay que llamar al amante y evidentemente me reí con las aventuras de todo ese “manga” que presentaban en América Televisión o en Panamericana (Panamericana es Panamericana en todo sentido!); sé que va a sonar algo chocante, pero sabía más de lo que pasaba en el país Inca por 90 segundos y  Contra Punto (creo que ahí hacían el “ampay de la semana”) que de lo que sucedía en Colombia. Nota rápida: también me fascinaba de manera exagerada J.B. Noticias y La Paisana Jacinta, hasta el punto de saberme los diálogos.

También vi muchas series y novelas (sí, mi ego me duele cada vez que digo eso); voy a ver si puedo acordarme de algunas y también si usted apreciado lector vio o supo de estos programas: Vi la Costeña y el Cachaco (cariño y amor) con la que me molestaba mucho por la temática un amigo que se llama Andrés Felipe; El verdadero Rodrigo Leal (con la canción de Miguel Bosé), Pobre Pablo, que me fascinaba, en especial María Alcalá, encarnada en Carolina Acevedo ,y Fanny Lu (que bizcochos Dios mío). De series si vi una que me marcó para toda la eternidad que es “El siguiente programa” que es un producto de la tele, en donde aprendí que hay gente igual de criticona como su humilde servidor; y obviamente todo enlatado que se me atravesó, desde Friends (serie de la cual odiaba a Phoebe) hasta Two and a Half Men (donde aparecía mi héroe personal Charlie Francis Harper) … Los Simpsons no podían faltar como en 20 canales a la vez y una que otra serie rosa de The Film Zone (buenas historias).

Pues como lo podrá notar mi querido lector, conozco mucho del tema, y tal vez por eso vivía feliz, como una perdiz con regaliz, divertido hasta el cogote por todo lo que me lanzara ese animalejo en RGB, embebido por el pensar de otros, sin pensar en las cosas que pasan en el mundo, en el país del divino miembro ni en mis narices.

Y es por eso que ahora me ahogo en mis letras, mis escritos y mis comentarios, en mis pinturas y en mis danzas acrobáticas, para llenar el vacío que me dejó el no tener televisor en estas tierras gélidas de la estepa.

Ahora quién podrá defenderme de mi crítica y de mis comentarios incisivos? Ahora quién me alejará de ese mal camino del pensar por mí mismo? Quién podrá socorrerme cada vez que me viene una de esas jaquecas con imágenes a las que les llaman ideas? No lo sé, es que no me he animado a ver televisión acá (que es caro y no sabe a bueno…), ya que el idioma me está pateando un poco las espinillas y la verdad su humor es algo baboso y aletargado…

Tal vez deberé hacerme pronto de un aparatejo de esos, que sirva eso sí para algo más que para cortar el impulso nervioso entre el córtex y el nervio distal del pie, para no pensar más, para entregarme nuevamente a mi vida de serenidad y confort, de música para soñar despiertos por Veracruz Internacional (eso solo lo conocen los de Manizales), para hacer lo que el regente y la mujer digan.

Aun así, debo admitirlo: Te extraño mi negrito de 14 pulgadas… algún día me reencontraré contigo y recordaremos buenos momentos en los que te veía sin cesar, haremos nuevamente un recordatorio de toda tu prosa hasta que me sangren los ojos o me den convulsiones.

Negro hermoso, hazme sentir toda tu furia y hazme ver todos los colores con tus 14 pulgadas!

P.D.: Es una verdadera lástima que se haya acabado “El Siguiente Programa”, me hacen mucha falta los comentarios incisivos y destructivos de esos dos personajes. En verdad hace falta un programa que hable de la realidad del país sin tapujos ni falsos patriotismos pendejos que crecieron de un tiempo para acá, que solo buscan tapar el sol con un dedo (el del medio supongo) y no dejan ver la idiosincrasia del colombiano del común y de su mundo farandulero.

P.D.2: Para que no sufran ni digan que yo boto las cosas, que las saco de mi corazón de manera útil y cómoda, sépanlo bien: mi negrito aún vive y colorea, está guardado en la casa de mis padres con otros preciosos recuerdos de mi vida, de aquella que abandoné para venir a este “francesbuloso” lugar. Lo extraño de verdad porque me iluminó durante mucho tiempo, las personas, amores y lugares pasaron y se olvidaron de mí de manera práctica, pero mi negrito siempre estuvo ahí para mostrarme algo al menos de que reirme.