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Monday, 7 April 2014

Alquiler de bebés

'Qué coshitaaaaa...'

Se avecina la primavera (en teoría ya estamos en ella pero quién le lleva la contraria a San Peter), época de regocijo y de encuentro con la naturaleza, con volver a ver flores y retoños por todas partes, y debo admitir ante la opinión pública que me siento mal, excluido y jodido por culpa de ustedes que me hace 'bullying' (la palabra chusca del Siglo XXI) a través de esa mala red llamada Facebook, me tienen 'acoquinado', 'atolondrado' y sumamente preocupado.

Bueno, aunque si solo fuera la jodedera por Facebook vaya y venga, uno bloquea o pasa rápidamente el télex para no ver todo el historial de acontecimientos, pero últimamente me ha tocado asistir al (por muy lejos) peor de los eventos sociales que pueda existir en el universo entero, una prueba de que el mal ronda hasta en las rondas: las fiestas para niños.

'Qué emoción tan verde-amarela'

Es que ‘ya estamos en edad de merecer’ dirían las abuelas y la verdad no encuentro falacia en tal aseveración… Claro, ahora todos andan pariendo y jodiendo con sus bebés, ¡puerca vida!, es cierto que los niños merecen nuestra atención pero es que giran al rededor de los pequeños engendros como si solo ellos hubieran tenido hijos en la historia de la humanidad (frase sabia de mi viejo) y por ello debiéramos idolatrar algo que nunca había pasado: tener hijos. Como dice Martín de Francisco: ¡como si fuera la gran berriondera pues! Lo peor es que cómo en el nombre de Krishna uno les dice la verdad, que son horribles muchos de ellos, que no todo bebé es lindo, que si no lloran los confundiría con un murciélago. Que huelen mal, que se portan como el orto y que son sangrones que solo se los aguantan sus santos progenitores.

Y para colmo de males, como ya dije anteriormente, mantienen publicando cada cosa que hacen sus retoños: 'el primer tapón mucoso enmarcado', 'mi bebé se come un moco', 'mi bebita quién la ve con su dedito en el culito', 'miren los gusanos que le sacamos al bebito emoxo', etc., ¡no jodás! Mis papás me dedicaron tiempo pero tampoco andaban con esa huevonada tan extraña de comentar cada ‘gilipollez’ que hacía este pequeño engendro. También ponen fotos en bola o en trajecitos de baño de sus hijos y luego ponen 'dale like contra la pedofilia' (¿?)... La coherencia que nunca nos haga mella…

'¿Alguien quiere pensar en los niños?'

Pero yo esta vez voy más allá de mi eterna quejadera y ‘criticadera’ y aprovecho todo el conocimiento que tengo en microempresas y pendejadas de esas (yo también he fracasado en eso, pregúnteme cómo) y con mi vena paisa y emprendedora como siempre, he pensado la solución para todos aquellos que aún no hemos probado las mieles de la paternidad babosa de red social: el alquiler de bebés.

Esa es la solución para los problemas de las parejas sin hijos o de los solteros que no han tenido hijos aún: se hace un casting de bebés desde los 0 hasta los 5 o 10 años (dependiendo de lo llevados que estén los padres) y se los alquila por horas o por  días, se los selecciona por raza, edad, sexo y preferencias (claro, vaya uno bien mestizo y llegar con una niña rubia y con ojos azules, creerán que es hija del lechero) y listo, los ponemos a que sirvan de 'scorts' en cada ágape y quermés que se haga a favor de los pequeños.

'eta no eh mi mamaaaaaa'

Será la solución ideal para aquellos 'desafortunados' como yo para que no nos sintamos como bichos raros en cada fiesta de bebés y hablemos solamente de eso, de vacunas, eructos y vómitos, de Pamper y de Huggies, de qué lindo es el niño de 3 meses porque ya tuvo su primera erección (son imbéciles, ¿cierto?, pero es verídico), de contar y alabar cada vergüenza del niño y con eso sentirnos 'soñados'…

También incluiré en todo el paquete un manual de cómo funcionan los niños en cuestión: que si hay que cambiarlos, cómo se hace, cómo se le chupan los moquitos por si está resfriado, cuántas botellas de NAN 26 deben darle por día, cómo deben sonreír al chiquillo para que no se sienta excluido, como hacerlo pasar vergüenza, en fin… todo un manual para que los primíparos como yo no pasemos un mal rato o seamos expuestos ante la concurrencia.


'Lo que escoja, lo que seleccione'

Podría también incluir en el trato una tarjeta de fidelización (el CRM por delante siempre) para que sepan a qué niño alquilaron y no lleguen con uno diferente cada día, sus gustos, preferencias y modus vivendi. Dar puntos ‘Pamper’ para que puedan redimirlos en compotas, vasos conmemorativos (mi primer alquiler), pañales, frazadas o fotos de recuerdo, todo obviamente vendido por la misma empresa (ah, es que la empresa de los hermanitos Uribe Moreno nos explicó bien cómo hacer negocios redondos); por ejemplo, alquile 4 niños y el quinto le sale gratis, promoción especial para árabes y musulmanes que son los que aman llenarse de hijos.

Obviamente hay que lidiar con el tema legal y averiguar qué clase de malos padres lo están alquilando, pero para eso siempre han existido abogados que pueden ‘doblar’ un poco las leyes para que nos alcance a todos, que busquen recovecos y vacíos legales para que no tengamos problemas con el ordenamiento jurídico… pero si ahora hasta las putas son legales en esta mala tierra del Señor, pues qué hay de malo en darles su primera experiencia de trabajo a los infantes, mostrarles que el trabajo dignifica al hombre y les proporciona dinerito que bastante falta hace en estos países para comprar videojuegos o para comprar camisetas de Justin Bieber.

'No es tan difícil, ¿cierto?

Así que ya saben, la primera agencia de alquiler de bebés está lista para nacer, estoy pariendo esa idea que nos devolverá a los solteros al redil, al rebaño de la paridera total. Vendrá con instrucciones de cómo parecer más ridículo cada día y demás. La innovación ante todo. Llame ahora, si las líneas están ocupadas, inténtelo nuevamente.

Llame al 1 8000 CRÍOSALACARTE, llame ahora…


P.D.: Fuera de chiste, felicitaciones a todos mis amigos y amigas que andan con su paridera y/o embarazándose, pero yo también tengo mi corazoncito… emprendedor.

Sunday, 27 May 2012

Arroz con leche me quiero casar!

"Tranquilas niñas, el blanco es opcional"


En estos días he estado pensando bastante, en mi vida desordenada hasta más no poder, en no poder nunca ceñirme a un presupuesto (por eso mantengo endeudado), en mis pachangas extremas y extremistas, en mi desorden alimentario, en mis 2 o menos horas de sueño nocturno, en mi desastre habitacional, en mis horarios irregulares, en mi sobre exposición a internet, en mi sucesión de eventos sin sentido, etc. 

Me he detenido por fin a pensar, a racionalizar mi conducta irresponsable y sin sentido, mi vida de excesos y lujuria (ay que rico), de tachas y perico como lo afirma “Galatzia”, de lustrosa pasividad hacia el futuro y mi caminar solitario y sin meta fija. He tenido que sentarme un buen tiempo (por eso dejé al Facebook en paz), meditar y reflexionar (no sabía que conocía tantos sinónimos) acerca de lo humano y de los más humano de mi acontecer diario, porque errar es de humanos, pero es más humano echarle la culpa a otro. Lastimosamente descubrí que no había otro responsable más que mí mismo ser y carácter y tal vez mi pereza instruida a través de muchos años por el mejor maestro que conozco: Mi desocupe programático.

Y en un momento de gracia, de iluminación temprana y de estimulación ligera (no piense mal, estaba estimulando mis papilas gustativas con una papilla de banano con aguacate) la respuesta llegó a mi como por entre un tubo, una respuesta básica que debí haber visto desde hace mucho tiempo, una respuesta que me sacará de mi embobamiento literario y de esta pasividad no lucrativa.

Lo descubrí: tengo que casarme! Tengo que formalizar una relación con alguna mujer (no me gustan los hombres aunque acá esté permitido) y formar un hogar medianamente normal, luchar por mantener un enamoramiento serio y con compromiso y dejar esta vida loca y sin frenos que me lleva arrollado desde hace un buen tiempo.

Lo descubrí también en uno de mis múltiples viajes hacia el Viejo Puerto de la ciudad (que ahora no me deja caminar mucho por sus protestas), en el cual vi en ese día en particular, tantas parejas caminando de la mano a la luz de un hermoso día (awww), tantos padres y madres jugando con sus hijos y disfrutando de un paseo de olla sin olla (y sin estar en la olla como en Colombia) con sus amados infantes y pocas mascotas.

Vi a esos pequeños retoños con sus caras sonrientes y sus risas contagiosas y no pude hacer algo más que reír, ver que existen otros en el mundo (increíble, hay más personas aparte de mí en el mundo… guau!) y que la vida continúa… 

Vi a esas abnegadas madres corriendo detrás de los niños que sentí una envidia de la buena por estar en sus zapatos bajitos y con suela antideslizante, en sus zapatos sin estilo debido a que deben ser cómodos y no lujosos para perseguir a un pequeño en fuga. Vi a esos padres que aún están al lado de sus hijos acompañándolos al sube y baja, a los columpios y a montar en bicicleta; me pareció genial debo admitirlo, debe ser una cosa del otro mundo… Con razón mis padres se deleitaron tanto criando a este par de hijos hermosos que tienen (bueno, al menos denle el título a mi hermana).

Descubrí mi misión en la vida: me debo casar, porque eso de traer niños al mundo en una relación de concubinato o de “arrejuntamiento” no va con mis altos estándares establecidos por mis padres y familiares, por Dios! Eso de andar pariendo sin argollas (no hacer mención de la palabra a un argentino, por favor), sin un compromiso conyugal no está bien; me enseñaron que deben haber dos figuras paternales que acompañen el crecimiento físico e intelectual de un nuevo individuo.

Me debo casar, ya lo dije, con una señorita de la capital (como dice la ronda para niños): que sepa coser, que sepa cocinar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar!

Es que me pregunto yo, a estas alturas de mi vida, a este minuto 90 del partido: en qué voy a gastar todo mi tiempo libre? Quién me va a acompañar de día y de noche a un habitáculo al que llamaré hogar? Quién me regañará por todo lo que haga bien o mal? Quién me llamará unas 70 veces al día para saber cómo estoy (ojo, eso no quiere decir que sea intensa la señora, es que se preocupa)? Quién me va a levantar un sábado por la mañana a realizar alguna compra o a arreglar algo descompuesto? Quién me va a sacar de mi movimiento lento como el de un teletubbie en una cama de velcro para matar algún insecto mortífero que amenace por completo a la raza humana?  Quién me va a sacar en cara todo error que haya cometido hasta el momento en la relación? Quién, pero quién me grito a mí mismo!

También quiero tener hijos, evidentemente. Por ahora me gustaría uno, así como el hijo de mi amigo Adrián, el cual lo despierta desde las 3 de la mañana. Viene otra vez la preguntaredera: Quién me va a levantar a desmedidas horas de la noche para cambiar consentir a un infante? A quién tendré que cambiarle los pañales a cada momento? En quién gastaré mi hermoso tiempo libre? Con quién montaré bicicleta? A quién le gastaré un helado que se chorreará por toda su anatomía? Quién me pondrá en aprietos al tener que darle de comer? A quién le enseñaré a hacer del “uno” y del “dos” en los lugares adecuados? Quién me orinará mientras lo esté cambiando (favor no hacer comentarios aberrantes con adultos acerca del tema)?

Es una variedad de preguntas que me llenan todos mis pensamientos; obvio que eso de que sepa coser, como dice la canción, es un sueño casi inalcanzable y casi húmedo (créanme, cierta vez tuve que esperar más de un mes para que me arreglaran un pantalón); tranquilas mujeres, que los hombres ya nos acostumbramos a que sean todas unas princesas y no sepan hacer nada, que su lugar no está detrás de una estufa ni delante de una máquina de coser, ni más faltaba que solo su estatus sea el de una “queca”; ahora ya sabemos (a Dios gracias) hacer todas esas cosas “esclavizantes” que no saben ustedes hacer: planchar (un amigo acaba de gastar 100 dólares en plancha y mesa para ese fin), lavar (un amigo de mi padre dijo “si hubiera conocido la lavadora no me hubiera casado”… no estoy de acuerdo), cocinar, zurcir ropa, hacer dobladillos, cambiar pañales y limpiar la casa… lástima que morfológicamente no estamos diseñados así, pero créanme que si pudiéramos también sabríamos amamantar y parir, para que no se cansen las refinadas damas de hoy en día.

Pero ahora lo tengo claro (tengo, tengo, tengo, tú no tienes nada), como dice la presentadora en su cosa política “está claro”: debo conocer a una mujer que sea mi esposa, que sea la madre de mis hijos y la dueña de mis compromisos; una mujer que me vea digno de mezclar mis genes con los suyos y de formar un hogar… Sé que es difícil encontrarlas ya que a veces la hoja de vida no da para tanto (porque antes era suficiente la labia, ahora hay que preparar una hoja de vida impresionante). Espero casarme pronto, para por fin dejar de cuidarme y salir de estos 56 kilogramos de magra anatomía y regresar a unos delicioso 70 que alcancé alguna vez, o no se han dado cuenta que todos engordamos cuando nos casamos o tenemos parejas estables. Mentiras, obvio que seguiré mi régimen de ejercicio brutal y de 1000 calorías diarias para así no solo ser un consorte más sino un amante para mostrar. 

Así que ya lo saben, espero recibir propuestas (porque ahora la mujer propone y el hombre dispone, no pueden esperar menos ya que ahora llevan las riendas de todo en el planeta señoritas)… No tengo una hoja de vida impresionante pero tengo buenos sentimientos (awww) y no exijo mucho, bueno nunca más de lo que ofrezco: una belleza latina con algo de inteligencia y con un toque de sarcasmo (en una nota, el otro día conocí a una mujer no solo hermosa, espectacular de cabo a rabo –mmm-, de curvas más que perfectas, rostro divino y totalmente femenino y áureo, sino con un porte y elegancia que raya con lo ininteligible, pero que triste fue descubrir que su cabeza solo le servía para sostener ese ondulado pelo brillante)…

Y no digo con lo anterior que las lindas sean brutas, ni más faltaba: conozco a muchas mujeres espectaculares en mi vida que son muy inteligentes (algunas demasiado): abogadas, administradoras, arquitectas, doctoras, periodistas, enfermeras, profesoras, pocas pero lindas ingenieras (en ese orden)… y conozco a algunas, digamos no agraciadas, mujeres de perfiles bastante indeseables (eso de que no hay mujer fea y que la belleza va por dentro es una mentira muy fea) que también tienen la característica de no tener nada en la cabeza; todo es muy relativo. Como dice el adagio popular: lo importante no es que esté buena, lo importante es lo que dure buena (en muchos sentidos).

Así que buscaré una linda señorita que adorne con su presencia mi vida solitaria y que me aporte algo más que su belleza para así, establecer de una vez por todas un hogar en el cual crear (que es la parte más sabrosa y a la que me gusta dedicarle más tiempo) y criar hijos, los cuales podrán hacer gala de que nacerán canadienses y hablarán muchas lenguas gracias al multiculturalismo de esta ciudad del pecado. Es más, a la luz de la liberación femenina, pido e imploro que, así como son tan liberadas las mujeres actuales, me busquen y me hagan propuestas matricidiales para cambiar un poco el protocolo.

Con ésta sí, con ésta no, con esta señorita me caso yoooo…

Nota: Porque “yo no quiero trago, yo no quiero más drogas, yo te quiero mujer, vos sos lo que me ahogas, yo no quiero ruedas yo no quiero más alcohol, sálvame vos sos mi última opción”, ya no quiero que la gente solo diga que siempre consigo dinero para drogas, alcohol y para el puteadero, que siempre me lleva la fiesta semanas enteras y no me suelta!

Otra: Creo que también esta iluminación precaria viene a mí por el patrocinio de mis amistades, amigos y amigas que ahora se andan casando a diestra y siniestra de manera siniestra (si ven que la izquierda siempre es mala?). O andan teniendo hijos por todo “Tabio” a la luz de ese maldito Facebook que nos comenta la felicidad de otros.

La última: Ahora que Facebook (hablando del diablo) tiene la función de saber a qué horas fue leído el mensaje que mandamos o que nos mandaron, cómo van o vamos a hacer para lucir más interesantes al leerlos pero no contestar? Al demonio con tanta tecnología, ahora si nos tocó ser más humildes y contestar en el acto.