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Monday, 16 March 2015

La 'morrongués' whitin

'Valerie: La máxima exponente de las hotlanders'

Yo soy un tipo de gustos raros, me gusta desayunar con Coca Cola y ando más saludable que muchos que comen frutica y papayas orgánicas, me gusta joderle la vida a todo el mundo y llevarles la contraria, no porque me ponga de ese lado de la discusión sino porque me encanta ver a la gente defendiendo muchas veces lo indefendible. Pero tengo un gusto mucho más extraño: el gusto por las ‘hotlanders’.

Primero debo empezar aclarando qué son las ‘hotlanders’; es triste reconocerlo porque me parece uno de los personajes más bobos de nuestra idiosincrasia sin gracia pero la palabra me la robé impunemente de Andrés López, del payaso por antonomasia que algún día utilizó ese vocablo para describir a las mujeres de las tierras cálidas, aquellas mujeres venidas de algún lugar caliente como las costas o los valles de altas temperaturas.

'En el mar, la vida es más sabrosa'

Ya definido el término empecemos a describirlas: mujeres bonitas o feas hay en todas partes, incluso creo que prevalecen los feos en cualquier género, pero al menos las mujeres pueden ‘desafearse’ con maquillajes o con ropitas (o sin ropitas, porque los hombres somos puercos) y ese es un plus que les ha concedido la sociedad entre tantas ‘vicisitudes’, pero déjenme decirles que, sin tener estudios concretos porque esto es un blog bobo, las llamadas ‘hotlanders’ tienen una mayor prevalencia a ser bonitas o exóticas.

¿Por qué? Se preguntarán muchas de las serranas ofendidas por semejantes palabras, porque la característica número uno de todos es ofendernos por la más mínima pendejada, pero aquí van mis razones: son diferentes a nosotros los serranos, diferentes físicamente con sus mezclas de razas, esos ‘cruces’ (como dice un amigo) entre blancos, negros, árabes y demás han dado buenos frutos (por cierto, ¿no han visto los ojotes de las árabes? Bendito…).

Son más alegres, verbigracia, no se complican por nada: que si hay que salir sin maquillaje, pues salen, que hay que salir en sudadera (me parece horrible pero a veces toca), igual salen, que en una fiesta hay que salir a bailar hasta con el más feo, lo hacen y no se enredan por pendejadas como sí lo hacen las mujeres de las altiplanicies que son capaces de hundirse en un asiento toda una noche y acabarse de planchar el trasero antes que sacar a bailar a un desconocido… incluso a un conocido que les guste, porque todo les da vergüenza, todo es una ‘boleta’, eso es de calentanas.

'Qué mamera esta gente...'

¿Que hablan duro y rápido? También es cierto, pero uno se acostumbra a esa velocidad de metralleta que tienen y hasta se enamora y copia algunos dejos de ellas (¡coño!, porque ajá, que yo te lo digo eh -mi favorita-). Hablan claro y sin dale vueltas no como uno que pasa por veinte temas antes de llegar al punto. Usualmente salen ligeritas de ropa aunque estén en plena capital (cosa que indigna a la fauna local, por eso apoyo a las calentanas) y tienen unos cuerpos muy bonitos (estoy hablando de las que me gustan, del resto no me interesan –iba a poner ‘me chupan un huevo’ pero mejor no-).

Pero, y he aquí el meollo del asunto, lo que más me gusta de esas bellas calentanas es que ¡NO SON MORRONGAS como las serranas! Pero me explico: así como una costeña o calentana no es que lo de por una moneda o por ascender en la empresa, sí le hacen a todo cuando ya hay confianza, cosa que se gana en pocas salidas si en verdad hay gusto entre ambos, ¡hasta lo van a buscar a unoooo! Pero pónganme a una mujer de tierra fría… ¡cosa pútrida! Toca sacarlas como 325 veces y encima de ello hay que tratarlas como reinas, léase, gastarles todo, desde la suela de los zapatos hasta cada empanada que se les antoje, sino pierden el interés y empiezan a poner indirectas hasta en el Facebook. Y claro que gorreras hay en todas partes, pero al menos las calentanas ‘se lo dan’ en el intermedio, pero es que las ‘frianas’ además de todo salen caras, castas y puras.

'Castas y puras cual monjas de encierro'

Las preguntas que adornan el bello vocabulario de mis conciudadanas es: Que qué venimos siendo, que usted lo único que quiere es hacerme la vuelta y ya, que por qué uno no las presenta hasta en los caramelos de las chocolatinas Jet, que por qué no ha borrado desde la primera salida a todas las mujeres en sus contactos,  etc. Es una tortura! Además, tienen 25, 30 o hasta cuarenta años y hablar de sexo con ellas es un tabú, tienen hasta hijos y ¡NO CONOCEN UN PIPÍ!, son santas palomas que toca hasta explicarles por dónde… la mayoría, se me salvan una o dos, de ahí pare de contar…

'Ups I did it again, mi no conocer un pipí'

Por eso en muchas partes se las llama ‘MORRONGAS’, porque se las dan de mujeres al límite (patrocinado por CARACOL TV) y de las más avezadas, pero siempre salen con su pendejada que las deja muy por detrás de las calentanas que, la mayoría por cierto, tienen unos traseros espectaculares. Es más, beben a la par con uno y no le hacen mala jeta al trago (solo he conocido a una bogotana -La señora X- que se tomó un Brandy sin siquiera parpadear, como agüita oiga).

La ‘Morrongués within’ las acompaña en todas partes y como no hay costeñas pa’ tanta gente y como los hombres (yo no porque mi cuerpo es territorio seguro) se pegan a cualquier cosa que les pique el ojo igual seguirán teniendo seguidores, pero en lo que a mí concierne, renuncio a esta ‘morrongués’ y sus promesas vacías. No hay que seguirles el juego, no hay que aguantarles semejantes estupideces, ¡de por dios!

¡A la morrongués di no y no… di no y no!

Fin del Comunicado.


P.D.: Hablo con propiedad del asunto porque el 87% de mis novias, parejas o machucantes han sido calentanas y, aparte de que medio puticas sí son algunas, no las cambio por nada y no sé si afortunada o desafortunadamente las seguiré buscando per sécula seculorum… Vamos a ver con qué nueva me salen ahora o si me cierran la jeta, especialidad de la vida y del destino ‘para con uno’.


Monday, 2 March 2015

Tipos de Novias

'Son solo 150 o más que ver'

Algunos me criticarán y me tildarán de misógino por el título y por lo que voy a escribir (usualmente mujeres feas, mal cogidas u hombres que quieren comérselas y las apoyan en todo para ver si les dan un chance) pero eso no es así, es falso de toda falsedad… yo no soy misógino, no señores y señoras, yo soy misántropo que es diferente, léase que los odio a todos por igual.

Habiendo aclarado eso, sobre todo a las mal cogidas y a los perdedores que ni eso pueden levantarse, paso a tratar de hacer una calificación y ‘cualificación’ de los tipos de novias que uno se puede encontrar en la vida, porque tipos de mujeres solo hay seis, no se dejen engañar por promociones de Televentas.

Antes de empezar con esta clasificación, me gustaría aclarar que las bebidas gaseosas siempre han sido parte fundamental de mi vida, pilares en los cuales he saciado mi sed hasta en el desayuno, así que es natural que compare a las mujeres con éstas, de paso porque también lo van destruyendo por dentro (el comentario ‘resentido’ de la semana)

1.     Novia Coca-Cola: Es la más rica del mercado, perfecta, deliciosa y realmente adictiva, es hermosísima de facciones y medidas perfectas y todo el mundo te la envidia (o te la quiere ‘bajar’). No quita la sed pero te da estatus y prestigio, incluso con las demás más mujeres que la envidian o la odian en secreto.

'Quién como Emily...'

2.     La Pepsi: Es la amiga no tan buena de la famosa Coca-Cola, te la ofrecen cuando la más buena ya está agotada u ocupada, es más asequible y menos costosa en gastos de manutención… igual necesita ciertos arreglos, puedes presentarla en la casa sin pasar pena o ponerle una bolsa en la cabeza.

'Adivinaron, es la del lado izquierdo'

3.     La Sprite: Es esa mujer que anda haciéndose la fresca y a la que no le importa nada, ni siquiera el qué dirán, se las da de ‘cool’ e irreverente, aunque al final igualmente te da diabetes.

'Hay que ser caribonita para hacerse eso, tome nota'

4.     La Big Cola: Es pobre, guisa y toca conseguirla (o comprarla) cuando ya todas las opciones están agotadas y ya no hay más qué hacer. El lado bueno es que es barata y te ayuda a pasar por barrios pobres sin necesidad de guardaespaldas porque se conoce a todos los raponeros del lugar. Evidentemente esa no se la presentas ni a tu sombra… luego te arrepientes por el mal sabor de boca y niegas conocerla.

'Y si se hace collages con letra fucsia, déjala ir'

5.     La Crush: Se pinta de ‘chocoloca’ y alternativa con sus pinturas en el cabello o con su cabeza rapada de un lado, escucha música rara y tiene puros exnovios peludos o hippies de vereda que se encuentra cada media cuadra cuando caminas con ella… tras su pinta de fresca es más dulce que cualquiera, te arma show por bobadas y finalmente te deja con dolor de cabeza y las tripas de color naranja. (Nota: a veces se te pega la ‘huevonada’ y de alíneas con ella para poder ‘caerle’ pero luego despiertas y ves que estás cuadrado con un ser del espacio).

'Para qué explico esto...'

6.     La Dasani: Light hasta los tuétanos, hasta el mismísimo centro líquido, hasta los huesos, hace toda clase de ejercicios que le recete un libro de Osho o de alguna pendejada de autosuperación, se pega a cualquier corriente que venga de países más jodidos que el de uno pero con aire de inmortalidad (me imagino que en el Ganges los muertos que flotan debe ser porque ya se iluminaron del todo). Son vegan nivel ‘n’, de esos que ya solo viven de agua y arena porque no se comen ni una triste hierba del parque porque la sábila también siente. Hablan de hermano lobo, hermana tierra, hermana malaria, etc.; obviamente te van metiendo en la onda del agua con agua… o escapas rápido o mueres del hambre.
'Vegan hasta el saco'

7.     La Gatorade: Ama el ejercicio a toda costa pero solo el que sí es play, no va a un parque normal porque ‘gas esa gente’, toma puras bebidas hidratantes con 568932 electrolitos por centímetro cúbico. Solo practican al aire libre escalada o senderismo con ropita de las mejores marcas, tenis con suela flotante en gel de la era espacial, camisetas que sudan por uno y demás ‘gadgets’ recreacionales. Como siempre, te metes en el mismo cuento para seguirle la corriente y para que te lo siga dando pero finalmente terminas durmiendo solo dos horas a la semana y mantienes echándote BenGay para aliviar el entrenamiento extremo y el dolor de parto. O abandonas el bote o te vuelves protagonista de la película ‘127 horas’.

'Hasta se las dan de Karate Kid'

8.     La Nestea: Vive tomando tés y huevonaitas de esas para bajar de peso pero mantienen comiendo empanadas y buñuelos. Compran Herbalife por sus componentes y el negociazo que representan pero terminan vendiendo todos los productos a tías y familia en general. Esas pululan fuera de los gimnasios o en las cafeterías que rodean estos lugares. No son difíciles de levantar con una almojábana o con una deliciosa empanada. Finalmente terminas con ella por teatrera y cansona… dulce pero sin gas, sin chispa.

'Pero una no más...'

9.     La Pony Malta: Es pobre pero de buenas intenciones, te acompaña para donde vayas: en un bus, en una buseta, Flota Magdalena, etc. Te desvara, sabe cocinar, planchar y demás, finalmente toca irle quitando lo ‘equina’ de su educación pero tiene potencial para ser novia guerrera, de esas que saben más mecánica de automotores que tú… finalmente es una buena inversión, ¿han visto cómo son de caros los talleres mecánicos en estos días?  ¡Por Asmodeo mi señor!

'Chancleélo papi'

10. La RedBull: ¡Esa sí que sabe de rumba oiga! Esas son bonitas, delgadas de buen vestir, de mirada esquiva y falso reír, pero llégueles con un billetico o con un buen carro y ya las tiene ganadas. Se encuentran en discotecas de moda y bares en los que puedan mostrar su energía y el ‘tunning’ que tienen: teticas, nalguitas, ñatas respingadas, hociquitos pintados a la perfección y demás. Obviamente son de corto alcance a menos que seas ‘empresario’ o traqueto porque sino te quiebras en un mes a punta de gastos, a punta de tenerlas contentas.

'Primero pregunten precios'

11. La Vive 100: Es la misma vaina que la RedBull pero versión humilde, se encuentran más al sur y son más baraticas, con un Mazdita con buen sonido ya te están bailando al lado, les das un Whisky y se les bajan los calzones aunque no sepan ni pronunciar las palabras, son esas que dicen ‘trajisteS’, ‘hicisteS’ o peor aún ‘ya te vinisteS’…. Se me tuerce hasta el occipucio de pensar en eso. Usualmente son promotoras que se las dan de modelos o agentes de telemercadeo… ah, también trabajan en TaxExpress (Tax Express, su tatzy de confianza).

'Bienvenido a linea fácil Tax Express'


12.  Las Postobón: Las rejunto a todas (Manzana, Colombiana, Lux o Hipinto) porque vienen en diversos sabores pero son colombianísimas, andan con pulseras tricolor, collares venidos de los Indios Racatumchinchín, aman a Juanes, Shakira (le van a poner al hijo ‘Piqué’) y encuentran delicioso todo lo que la tierra les ofrezca pero no saben un carajos de historia patria a menos de que la hayan visto en ‘La Pola’ o en novelas… no se pierden La Rosa de Guadalupe o Mujeres al Límite.

'Tiene tatuado a James en una nalga'

Sé que deben existir muchas más clases, sub clases, filums y demás, pero por ahora solo se me ocurren estos seres de luz, como digo en la foto de arriba son como Pokemon, son solo 150 o más que ver... puede que esté la Dr. Pepper, la Inca Cola, la Fanta, la Schweppes, etc. Si usted conoce otra, no se quede callado,  ¡denucie!, y de paso escoja con cual mal se va a quedar, pero ojo, ya se le advirtió, sobre todo de las amantes de la rumba.




Tuesday, 15 July 2014

La geolocalización de la esperanza

'Malheureusement, l'espoir habite tojour ici'

Cuenta la leyenda que Prometeo fue quien le dio al hombre un regalo que era exclusivo de los dioses: el fuego, y por ello fue condenado a vivir encadenado y bajo tortura durante el resto de la historia. Luego de ese infortunio (siempre los dioses han temido que el hombre sea como ellos), un Zeus enfurecido crea junto con Hefestos la tristemente famosa ‘Caja de Pandora’, quien debe su nombre a la primera mujer que los dioses crearon para los hombres de la tierra (no sé cómo se divertían antes).

La mujer fue provista por los mismo dioses de curiosidad y la mandaron con esa ‘granada de mano’ en forma de tinaja que contenía todos los males de la humanidad; ella, guiada solamente por su propia naturaleza, abrió el cofre y al darse cuenta del error que había cometido cerró raudamente el dichoso contenedor, lastimosamente ya era demasiado tarde, todos los males ahora vivían en el mundo a sus anchas, solo quedó guardada la esperanza, que demuestra que ésta misma es un lastre más para todos, para aquellos que la albergamos porque por ella hemos de vivir envenenados para siempre, por el resto de nuestras efímeras vidas que deberían dedicarse a otras cosas menos a esperar.

Pasa todo el tiempo, la esperanza es nuestra mayor virtud y fuente de la fuerza humana, pero también es nuestra mayor debilidad, con la que nos engañan y nos engañamos para cometer actos irracionales, como el matar a otros con la promesa de un bien en esta vida o en la siguiente, traicionar nuestros principios e incluso a nuestra propia sangre en aras de la patria o simplemente esperar a alguien que nunca llegará.

Es que la esperanza es como un pasajero errante que habita en nuestros corazones, en nuestra propia caja de pandora, y nos convierte en seres meditabundos por excelencia, es aquella que vive al principio en esa parte inexpugnable a la que llamamos alma, pero conforme la idea o el ser amado se alejan, así mismo lo va haciendo la viajera en referencia: se va dormir al sofá como queriendo estar cerca de nosotros para brincar a nuestro lecho raudamente…

Pero a medida de que el tiempo va pasando ella se va alejando lenta pero firmemente, empieza a hacer las maletas y se va a parar a la puerta, esperando volver a ese sofá y devolverse al corazón, pero ella también espera en vano, pues luego sale y baja por las escaleras y se ubica un tiempo ahí, con los ojos un poco marchitos pero aferrada a un hilo de plata invisible que poco tiempo después se alarga hasta la acera mientras espera un taxi que la lleve al aeropuerto.

Van pasando los días y las noches a la intemperie y ella se va enfriando bajo la oscura capa de la fría acera en donde ahora habita y finalmente, cansada,  consigue a un conductor que la traslada hacia el terminal aéreo y ahí sigue esperando, a una llamada al celular o a la llamada al counter de la aerolínea donde es finalmente abordada por la pena de partir. Cuando ya está en ese avión que la llevará lejos del bien amado llora y suspira por la pena y se embarca a alejarse cada vez más, a Miami, a San Francisco, a Londres, a Egipto, al medio oriente y así sucesivamente hasta perderse en sí misma, tal vez en una alejada isla polinesia, triste y vacía llorando con amargura, pero aún viva y presente hasta en la ausencia.

Así pues la esperanza va viajando poco a poco, se mueve y bailotea en nuestros corazones cuando las condiciones se lo permiten dentro de nuestro ser, pero cuando ya el clima arrecia debe partir, debe alejarse lentamente hacia el olvido, infortunadamente, ese olvido nunca es completo y el hilo de plata que la une con el corazón siempre permanecerá para dolor de los dos, de la esperanza y de uno mismo.

Es el mal con el que los dioses nos han castigado finalmente, con la esperanza y el dolor de la pérdida, con marchitar nuestros corazones y castigar nuestras almas hasta dejarlas en pena, errantes y solas, vacías de la espera eterna y del calor que algún día habitó dentro de nuestros atribulados pensamientos, dentro de lo más sagrado que existe, la fe.


¿Será que algún día la esperanza puede tomar un avión de regreso hacia nosotros? ¿Será que alguna mañana la podremos invocar de alguna forma? ¿Será que el olvido es más fuerte que nosotros? ¿Será posible volver a encontrar esa esperanza olvidada en la mitad del mundo, esa esperanza lejos de nosotros, de nuestras vidas? No lo sé, la tecnología ha suplido muchas de nuestras necesidades, pero nunca ha creado un GPS de la esperanza, una forma de geo localizar a nuestras sueños extraviados, tal vez solo las esperanzas mismas sepan cómo volver hacia nosotros… tal vez no.