Monday, 16 July 2012

El día en que me muera.


"Allá nos veremos"

El día en que me muera, la rosa que engalana, se vestirá de fiesta con su mejor color (ay chanfle, eso es de una canción… me confundí). Escribo estas letras no para ponerme en modo emo, ni más faltaba, tampoco como obituario o testamento, cosa bastante difícil la última porque debo decir que en realidad no tengo ninguna posesión material más allá de mí portátil y mis deudas infinitas.

Pero hay que aceptarlo, a todos nos llega la hora negra, la hora triste, la hora fatídica en la cual debemos partir para otro lugar, sea cual fuere el nombre que se le dé a este (es raro, todos quieren ir al cielo, pero nadie quiere morir): Valhala, Cielo (de tambores), Nirvana (espérame Kurt) u otro nombre creado por el mismo hombre, esos lugares que están llenos de placeres (que se niegan en vida, que cosa más absurda) y de vírgenes que restituirán a todos aquellos que mueren por la justicia (sigo diciendo, qué ridiculez: sufre acá que allá se le paga después), quienes mueren por una verdad fiada… aunque, si he de ser totalmente sincero, no creo ir a ninguno de esos lugares, más bien creo que estoy destinado a ir a un lugar más cálido y de brasas ardientes, con un señor bi … bicornudo y con patitas de puerco, un señor que hace las delicias de ese lugar efervescente y bullicioso.

Pues debo admitir que mi vida no ha sido un dechado de virtudes, más bien ha sido un desechado de pendejadas, sean gráficas, escritas o habladas. Por eso no creo que deba más que acostumbrarme al calor eterno y al abrazo de toda esa parranda de señores rebelados contra la autoridad (cosa que me gusta). Sé casi a ciencia cierta que mi destino será el del camino de abajo, el que es ancho y amplio, aquel que está empedrado con buenas intenciones; si es que toda la mitología y la religión (o cualquiera de las dos, me parece que son lo mismo) están en lo correcto, lo obvio para mí será ir al sitio incorrecto, al sitio del cual no escapa ni Mandrake (ni con hojas de mandrágora), a ese sitio de tormentos sabrosos ingeniados por el ser más perfecto que hay en el universo (así lo hizo el Señor, que ahora no lo niegue).

El calor y las llamas serán mis únicos compañeros por toda la eternidad, tendré que acostumbrarme al cálido abrazo de Satanás, Belcebú y Azrael quienes estarán siempre dispuestos a cobrarme en el alma cada uno de los pecados que he cometido, todos, ya sean por acción u omisión, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, aunque no rezo a Santa María siempre Virgen, ni a los ángeles (de Charlie), ni a los santos (dueños de El Tiempo), ni a vosotros hermanos para que intercedan por mí, ya que sencillamente algún día hay que pagar la cuenta por los actos descarnados o carnales que comentemos.

Es que me imagino ese delicioso y apetecido lugar: luces rojas como las de un cabaret de mala muerte (o como las de Salsathèque), paredes incandescentes formadas solo por llamas y fuego que nunca se apaga (como el twitter de Uribe), almas en tortura eterna viendo Sweet o “El Lavadero”, gente sin ojos por haber leído las columnas de José Obdulio Gaviria (el primo del mal), seres desgarrados a punta de machete como lo hacen en Córdoba, otros descabezados que serán solo víctimas ahora no inocentes de Rito Alejo del Rio, mujeres y niños torturados hasta el cansancio por Plazas Vega, cuerpos destrozados hasta las entrañas después de que se les siente Yidis Medina en su pobre humanidad ahora inmortal para pasar por los mismos tormentos una y otra vez.

También veré a muchos de la política nacional, v.g. veré reptando y comiendo lo que se le atraviese a Roy Barreras, a Armandito soplándose todo lo que encuentre a su paso y, de paso, me tocará aguantarme miles de serenatas de Lucerito Cortés, quien con lágrimas en los ojos rezará en ese lugar cálido como su pecho por el regreso del mesías del mal.

Espero encontrarme allá con el patrullero de la noche de R.C.N., a quién alguien ya habrá denunciado por su payasada de eternas proporciones cada vez que se arremanga el casco en señal inequívoca de compromiso con la chismosería sobre ruedas, con las ganas de siempre estar acusando con su dedo enfundado en guantecitos, en escarpines, a todos aquellos que quieran llegar más rápido a su casa violando una que otra ley de nuestra patria boba o aquellos que no tengan más remedio que utilizar nuevas estrategias motorizadas para ganarse el pan diario. Estará allá no solo él sino todo su equipo, ese que hace poco fue inmovilizado por conducir en estado de embriaguez en la camioneta que usan para perseguir cual inquisidores a los demás mortales; yo no me quedo callado, denuncio!

Por allá también nos veremos las caras con Claudita Gurisatii quien hablará sin respirar todo el tiempo para llenarse la cabeza cada vez más de aire caliente y de azufre como el que ventila todos los días en su programita. Los comentaristas deportivos no podrán tampoco faltar allá, aplaudiendo y ensalzando cada monería cuando el equipo local (me imagino que el América de Cali, que sigue descendiendo) gane cualquier pendejada, pero crucificando a más no poder a los jugadores después de una sufrida derrota. Solo sé que estarán todos allá presentes hablando sus babosadas sin fundamento bajo la batuta del doctor Vélez quien triangulará y aumentará la “saltabilidad” de todos sus congéneres hasta que desarrollen un estilo más propio que el de él. 

Más que seguro también estoy que Shakira estará por esos lares de mala muerte, maullando y trinando sus alaridos como solo ella lo sabe hacer, cambiando en cada momento y con cada nuevo novio el acento y las mañas, puesto que es “tan colombiana” como Colombiana: La Nuestra. Eso sí, deberían hacerla vestir todo el tiempo como en el video de “Magia”, cuando salía en un trajecito quinceañero y con el capulete adornando sus cienes.

Y aunque no lo deseo, también sé que muchos de mis amigos estarán por allá, aquellos que me indujeron o se dejaron inducir por la bebida, las drogas y las mujeres (no digo que ellas sean malas, es lo que les hacemos). Aquellos que son mis amigos y cofrades a las horas de la juerga y de la beberejua. Eso sí, espero de manera fehaciente que muchos, si no son todos, mis enemigos vayan para allá y verles las jetas de una manera más chamuscada, aquellos a quienes no les caigo bien, que me detestan, que me critican y que no me caen bien. Bueno, y claro es que también una que otra ex novia andará por esos lares, pero no entraré en más detalles.

Así que, como dice el rezo, no temo ir ni al cielo ni al infierno, tengo amigos en ambos lados… y eso es bueno, al menos tendré alguien con quien hablar y con quien quejarme de los trinches y de los sables, de los carbones ardientes y de los consejos comunales de Uribe que nos hará ver día y noche, aquellos en los cuales se lavará las manos con Poncio Pilatos cada vez que uno de sus amigotes caiga presa de la justicia.

Salud por todos los condenados, sea por la justicia terrenal, la internacional o la divina!

P.D.: Cómo carajos no voy a saber que al infierno me iré el día en que salga de este mundo si una vez, fungiendo de hombre correcto en mis fidelidades (estúpidas por cierto), tuve ante mí la opción de tener sexo o de quedarme con un PlayStation 3 y elegí jugar incansablemente con el artilugio durante todo un mes? Díganme amados radio escuchas si eso no es digno de un castigo divino!

Monday, 2 July 2012

Manual para comprender a un hombre


"Este manual no lo van a encontrar en tiendas"




Es mucho lo que se habla de los hombres, que son machistas, obsesivos, malos polvos (solo porque no se saben la posición del Mazzinger cojo o la Sonrisa Colgate) y hasta impotentes se les ha llamado. Mucho es lo que ahora graznan las brujas como Ascárate acerca de nuestros múltiples defectos y temores, de nuestras costumbres y maneras. Es que a esas féminas se les ve el odio a flor de piel todo el tiempo, solo buscan ridiculizar al ya de por sí ridículo sexo masculino, mientras las mujeres aplauden eufóricas como si ellas no tuvieran ningún defecto y solo fuesen inocentes víctimas de los sucios hombres.


Claro que tenemos defectos, no cientos, miles de ellos habitan junto con nuestro ego y nuestra paciencia infinita hacia las mujeres. Pero no se dejen engañar, somos mucho más simples de lo que dicen esas mujeres que se volvieron comediantes solo porque salen a rumbear a la 93 o por salir en los comediantes de la noche.

A riesgo de parecer celoso voy a decir, que si no triunfo pronto, pues me volveré cuentero, es una forma fácil, rápida y directa de hacer plata con solo decir un par de babosadas (cosas para las que soy bastante bueno) y criticar acerca de todo y aseverar a todo pulmón que soy un inepto: que no sé utilizar un microondas, que no sé cocinar ni planchar, que me muero de hambre porque no sé abrir un maní, o que hoy finalmente leí un libro o me “enganché” con una mujer. Haré un documental acerca de qué es lo que me place hablar sin sentido y enmariguanado, con los ojos rojos y con corbata que no pega con mi jean.

Pero momento, ya estaba desviando mi atención a temas pendejos, les digo que he estado haciendo un manual que espero les resulte útil al entender a los hombres, ya que para realizar un manual para entender a las mujeres debería nacer dentro del otro sexo (o atrapado en otro sexo como Ricky y su pandilla de los niños vestidos de colorín, que van cantando como locos con su alegre re-tin tín), es un manual que puede ser revelador al ser muy sencillo y decoroso, mostrando miedos y detalles bien sabidos pero no contados:

  .       Somos simples, no solo eso “simplísimos”, no nos complicamos por nada más que por saber qué vamos a comer y qué vamos a comer. Pero eso es una ventaja para ustedes: el ser sencillísimos nos hace facilísimos. Simplemente un poco de estimulación visual temprana nos hará presa fácil de cualquier mujer (v.g. mírenos, les suplico, cuando vemos a una mujer comiendo un banano o chupando un “Bonice” o un pitillo, detecten raudamente la cara de idiota que ponemos)

  .       Tenemos miedos: Claro que los tenemos aunque no lo admitamos; miedo profundo hacia las mujeres y más específicamente al rechazo de éstas, miedo a estar solos, a perder el pelo y a que una mujer nos tome del pelo. Ah, y miedo a que el mundo sea dirigido por mujeres... aunque eso ya está pasando.

  .       Claro que amamos a nuestra madrecita, ustedes no? Y claro que buscamos alguien que nos quiera casi como ellas, no nos critiquen más por eso…  obviamente sabemos que toda mujer es diferente y por eso comparamos las utilidades de cada una, como en un teléfono inteligente: qué aplicaciones tienen, qué procesador utilizan y qué podemos utilizar para jugar a nuestro antojo. Pero la madre es lo primero ante todo!

  .       Sí sabemos si otro tipo es más “bonito” que nosotros o está más “bueno”, que nos hacemos los idiotas es otra cosa. Qué tal! Vaya algún colega nuestro luego a decir que somos maricas… ni por putas!

  .       Si, vemos porno todo el tiempo, así sea en algún flash informativo, porque, tampoco es que pensemos en sexo cada 10 segundos, pero si necesitamos estimulación visual para alegrarnos el día, es esencial para nosotros. Además, siempre llevamos una “porno” en desarrollo en nuestra mente, todo el tiempo, desde ver a una cajera de supermercado que nos podría decir “uy que lindo estás, vamos a coger atrás de la tienda?” hasta una profesora que diga que va a mejorar nuestra dicción con unas deliciosas poses diseñadas exclusivamente para ello.

  .       Sabemos utilizar todos los aparatos de la casa, TODOS, nos hacemos los idiotas para no realizar labores hogareñas, pero por favor, prácticamente nosotros los inventamos y amamos la tecnología en cualquiera de sus formas (los hombres tienen naves cohete, puentes suspendidos, gobierno constitucional, zapatos para nieve, nudilleras, videojuegos, el renacimiento*).

  .       No orinamos sentados (eso no es un secreto) y por eso no podemos apuntar bien; obvio que nos esforzamos (y no saben de qué forma) por ser limpios en ese sentido, pero siempre hay pequeños errores que se escapan, literalmente, de nuestras manos. No es por maldad que algunos residuos vayan a parar al piso. P.D.: Se les caerán las manos o los ojos a las doctoras antes de sentarse en el bizcocho por fijarse si está limpio o con la tapa abajo? Carajo, maduren!

  .       No, óigalo bien, no sabemos combinar nada de ropa, es imposible para nosotros decirles que prenda va con esos zapatos o con esos vestidos; no poseemos ese don, así que no nos pongan en aprietos y dejen de preguntar. Les gustaría que les dijéramos: qué arma me conviene en Modern Warfare, la M4A1, la Ak47 o la TAR21? Con qué mira te parece, telescópica? No entendieron? Pues bienvenidas a nuestro mundo!

  .       El desorden es intrínseco a nosotros (aunque a veces tengamos que pelear contra esa entropía, especialmente cuando una mujer nos va a visitar), vivimos en un mundo demasiado lineal para pensar dónde deben ir los zapatos y en qué posición se deben colocar las medias para que el espacio rinda más en un clóset. Algunos no sabemos ni amarrarnos bien los zapatos.

  .      Nos gusta eructar de manera seguida, porque como dijo Shrek “mejor afuera que adentro”. Es irresistible y de paso es saludable, porque eso es un gas comprimido y de alguna forma tiene que escapar… Yo personalmente prefiero que sea por la boca, no sé ustedes…

  .      Somos directos y esperamos lo mismo; no entendemos nada de sutilezas ni mensajes ocultos, si lo quieren, díganlo y punto, no nos va a ofender (mucho) ni vamos a dejar de insistir. Como dice en alguna parte, para nosotros Sí es Sí y No es No. Punto.

  .      Si ya saben la respuesta no nos pregunten, no nos pongan a mentir que somos malísimos para ello; por esa razón siempre nos atrapan hasta en las mentiras más simples.

  .      En el mismo orden de ideas de la anterior, cuanto más grande sea la mentira, más nos demoraremos en contestar, no le busquen más explicaciones. Aunque me imagino cómo se divierten las mujeres viéndonos tararear una mala mentira, pero no nos hagan eso por favor, no jueguen con la elemental mente del hombre, consideren!

  .     No sabremos jamás cómo reaccionar al llanto de una mujer, somos unos completos idiotas en esa vaina y saldremos con alguna estupidez que te dejará con una rabia infinita hacia nosotros. Solo confórmense en aceptar el abrazo sentido que daremos.

  .     Sí, nos gustan los cuerpos esculturales, las viejas buenas y con grandes atributos, con caras lindas y labios carnosos, o es que a ustedes no les gustan los hombres buenos? Ah bueno! No nos digan “superficiales” por ese pequeño defecto de buscar siempre la manzana más brillante del árbol.

  .    Somos pésimos en disimular que estamos viendo a otra mujer, pero es por la misma razón de la del porno, no se preocupen que simplemente es un “mirar al horizonte”, no más, no es una falta de respeto, es un simple razonamiento evolutivo, como en las planicies del Serengueti, miramos cual leones a los otros seres que habitan en nuestro reino.

  .    Amamos, mucho a veces (ay, amé demasiado, jeje) y también nos comprometemos, lo que pasa es que no lo decimos, pero el amor está ahí. (Publicidad Política no Pagada)

  .    Grave pero cierto, si ustedes no se visten o no lucen como súper modelos de Victoria's Secret o al menos de Leonisa, no quieran que nos convirtamos en la cama en actores porno ni que nos cuidemos todo el tiempo (dar y recibir madres).

  .    Nunca, pero nunca vamos a admitir que estamos perdidos, jamás, nunca pediremos explicaciones e informaciones si nos perdemos. Repito, jamás (por el único ser del universo que me dejo guiar es por el G.P.S.). Jamás!

  .  Por último, no somos máquinas sexuales, no somos Rocco Sigfried ni Ron Jeremy, necesitamos descansar después de todo acto que requiera nuestra evolucionada herramienta de placer, ya que es de la era manual y no de la digital como la de ustedes. No pidan arrumacos y dejen dormir carajo!

Claro que habrán hombres que se salgan de estos lineamientos, al menos en alguno, por ejemplo, a mí en lo personal ni me gusta el fútbol y someramente lo entiendo por lo que me trataron de enseñar en el colegio, así que por eso no puse ese punto de la pasión por el fútbol  en este manual de bolsillo (que utilice el “futebol” de excusa para beber es otra cosa).

Pero más allá de críticas y amonestaciones que quieran hacer ustedes solo les pido una cosa: entiéndanos o al menos inténtelo, no somos difíciles y aun así las amamos y a veces las respetamos (respete para que la respeten), somos como niños con juguetes caros (iPhone, BlackBerry, Android, PS3, nueva novia, etc.) pero las seguiremos hasta el fin del mundo, como dije antes, hasta que algún amigo, compañero o jefe las aleje de nosotros.

Fin del comunicado!

* En el asterisco que se encuentra arriba, es para decir que la frase la tomé de Homero Simpson cuando hace una comparación entre los inventos de las mujeres y los de los hombres… y al final de esa breve discusión sale acostado en el sofá diciendo “por qué las mujeres inventaron dormir en el sofá”… siempre ganan las discusiones las mujeres por su capacidad evolutiva de devolver la pelota hacia la cancha del adversario. Felicitaciones! (el capítulo se llama “Las Chicas solo quieren sumar”).

Saturday, 23 June 2012

Quiero una negra pasión

"Quiero que esta negra deliciosa me haga la vuelta!!!"


Ya había dicho (en capítulos anteriores) que me fascinan las mujeres, en especial las mujeres que están algo locas (no del todo porque termina uno hasta golpeado, quemado, embadurnado o amarrado… me contaron por televisión), que tienen amigos imaginarios, que hablan solas, que gritan en la mitad de un restaurante, que se montan películas dignas de ganar un premio de la academia.

Son las mujeres en verdad mi debilidad, mi pasión sin límites ni frenos, son ellas las que le dan sabor a este mundo idiota y quienes nos tienen de las p… iernas cada vez que nos enamoramos de ellas; ellas son en verdad quienes mandan en las relaciones, así todos los hombres creamos lo contrario y aún más ahora que tienen incluso hasta mejores puestos que nosotros… obvio es que algunas han llegado hasta allá de manera algo sospechosa, pero quién soy yo para criticar la forma de administrar su negocio; allá ellas.

Me gusta casi todo de ellas, sus peinados (con los que sufren) que muchas veces buscan esconder la verdadera esencia de su pelo (o cabello, no me critiquen), que buscan siempre parecerse a otras: que si son rubias se pintan de negro, que si son morenas se lo aclaran, que si son crespas quieren ser lacias y así sucesivamente. Sus cuerpos que nos inducen muchas veces a la locura solo con verlos y más aún con tocarlos (pues a mí me pasa, no sé a usted macho lector de este texto) y sus ojos nos hacen perder en ellos de manera inexorable.

No me voy a poner en modo romanticón ni nada parecido, porque como dijo alguien, esas características se van descubriendo poco a poco, no a primera vista y nadie se enamora de la personalidad de primera mano, nos enamoramos del físico, así como las mujeres… o creen que no sé qué partes les miran siempre a los hombres, lo que pasa es que ustedes son mucho más rápidas y más delicadas para morbosear a los bípedos masculinos… uno simplemente es una bestia para la sutilidad y termina volteando a ver, cual perro sucio, a los traseros o a las tetas que se nos atraviesen.

Es nuestra evolución señoras, no nos critiquen que no van a cambiar nada, siempre, desde que tenemos gusto por las mujeres (a algunos nunca les crece ese don) andamos mirando todo cuanto se nos atraviese por el campo visual, no hay nada que hacer, es impajaritable y a veces hasta incontenible. Claro que hay que “respetar” a las novias, esposas o parejas que uno tenga y no ser tan “pelotudo” o tan gráfico de voltear inmediatamente a ver un par de niñas en alguna calle o bar, pero así no lo crean, lo hacemos todo el tiempo.

Y es que tenemos un radar incorporado, una clase de detector de culos implantado en lo más profundo de nuestra psique; así como las mujeres tienen un detector de mentiras casi infalible, nosotros podemos detectar una vieja buena a una cuadra a la redonda con una precisión que haría palidecer a los aviones de caza de los norteamericanos (no pongo referencias porque sé que no van a ser comprendidas por la mayoría de las féminas), y no perdonamos. Incluso a alguien (no sé a quién) le pasó que iba por la calle escribiendo un mensaje de texto, embebido en una charla amena vía internet con una hermosa mujer (hermosísima debo aclarar), cuando, sin previo aviso, localizó un “culo” a 20 metros de distancia y por ello casi manda el dichoso aparato a un charco que había frente a él (me contaron).

Pero hoy voy a decirlo en este medio escrito, algo que quienes me conocen saben que es cierto, que ando con esa manía desde hace algún tiempo, desde que descubrí el poder intrínseco de esas personas, de esas mujeres: que me fascinan las mujeres negras!

Son espectaculares! Son divinas y hermosas (bueno, no todas… pero en general)… Tienen unos cuerpos deliciosos de chocolate y unas características físicas que son envidiadas por muchas; perdí la cuenta de las veces que escuché a mujeres que, al ver el cuerpo de una mujer afro, dicen sin vergüenza y con mucha envidia “ay, que feo un culo tan grande”… pffff, por favor, que no darían muchas por tener la mitad de las curvaturas que las negras poseen desde pequeñas. Y qué decir del sabor que le imprimen a todos sus actos, a su caminar, a su bailar y a… otras cosas. Por Dios, por Zeus, por Krishna o por Alá, ala que cosa tan deliciosa.

Además que tengo un problema, bueno una rica y suculenta debilidad: me fascinan los culos, son el centro de mi atención y de mi perdición; porque está bien que una mujer tenga unos senos prominentes y sé, por experiencia ajena, que uno se divierte bastante con la “saltabilidad” de ese par de cúmulos galopantes que rebotan en sí mismos ya sea al vaivén de la marcha o en el vaivén de la batalla; pero es que la parte de atrás tiene un atractivo mayor para mí, y eso es lo que también admiro de la raza negra: son pocas, por no decir la ínfima minoría, aquellas que carecen de ese bellísimo y trasero atributo abultado y bien formado. Son redondos y muchas veces macizos esos lindos glúteos de los que hacen gala las morenas; y por ello no afirmo que las rubias o blancas no lo posean, claro también las hay, y son muchas veces muy bien trabajados, pero la forma en que vienen de fábrica los de las consabidas mujeres de pieles oscuras no tiene igual, sobre todo en la forma de moverse y bailar… por eso hablé acá de Choquibtown y de unas negras especta”culares” que salen en el consabido video. Tiene esta parte corpórea tantos nombres, profanos como pendejos, que sobraría acá escribirlos todos.

Como digo siempre, es que son unos bomboncitos! Aunque es obvio que al ser mujeres son raras, estas mujeres en particular tienen una alegría inconfundible y no andan haciendo “jetas” por todo; se le miden a lo que sea (lo que sea) y tienen el cuerpo y el aguante para hacerlo. Como siempre digo, me contaron, que seguirles el ritmo es una cosa de locos, que se mueven como mezcladora de pintura  (no como algunas que tienen la motricidad de un Alka-Seltzer en una mazamorra) y por eso es que hay que hacer mucho “cardio” y mucho deporte antes de entablar una relación con una mujer divinamente oscura (por eso es que ando en esta faceta deportiva).

Obvio es que la canela también me gusta, de hecho me gusta mucho, la mayoría de las mujeres con quienes he estado la lucen con orgullo, esa mezcla (o como decía un amigo: esa cruza) entre lo profano y delicioso de la raza negra y la “rectitud” de la raza blanca es muy deliciosa, pero definitivamente lo mío son las negras… vuelvo y digo, hermosas muchas y con unos cuerpos que solo inspiran a decir “Mamma Mía”.

Mamma mía es que debe aseverar uno cada vez que las ve caminar, moverse, bailar, moverse o moverse en todas sus acepciones sin excepciones; son espectaculares para coordinar todo ese hermoso cuerpo que las engalana… como cuando uno ve a Beyoncé bailando y lo único que le queda es persignarse e invocar a todos los santos habidos y por haber para que no le genere ese divino cuerpo una embolia. Maldito el marido, maldito J.C., cómo te envidio!

Es que la negra tiene tumbao’ como dijo Celia, es inevitable

Y para las personas que me critican por mis gustos chocolatosos les digo: han visto a Zoe Saldanda? Que cosa tan brutal! Además hay una frase que reza: El fascismo se quita leyendo y el racismo, viajando.

Quiero morirme de manera singular, quiero un adiós de carnaval, quiero tu voz negra canela escuchar, con su frescura natural, sincera! 
Quiero una negra pasión!

P.D.: En serio, no han visto a Zoe Saldana, esa cara, ese cuerpo y esa sonrisa… con esa negra hermosa, con esa diosa de ébano, me caso pero antes de ayer! O lo invito amado lector a detallar fijamente a Beyoncé, Dios bendito y misericordioso, Santísima Trinidad, es como para sacarla a vivir, pero ya! La saco a vivir con ese cuerpazo que se almuerza J.C., tiene curvas para morirse solo en la mitad. Ese par de negras me entretienen más que una manifestación de payasos y están más buenas que levantarse tarde un domingo… Que no me entere que esos culitos pasan hambre… Qué pedazos!

P.D.2: En serio, hay muchas películas que me gustan por su guión, su música o sus actores, pero la preferida es y seguirá siendo "Colombiana", no por su gran adaptación o temática, sino por Zoe... y no la banda de música pendeja que se llama también así, sino por Zoe Yadira Saldaña Nazario... ay, me ericé!

Tuesday, 19 June 2012

La generación Waffer


"Hermanos en la galleta, uníos"

Todo tiene su final, nada dura para siempre dice el conocido cantante Héctor Lavoe. La vida es pasajera y uno es pasajero de ella; se la pasa viendo cosas y eventos que solo pasan y nunca se quedan… solo nos quedan las quejas y los reclamos, algunos amores y recuerdos, algunas heridas y contadas sonrisas, episodios que siempre nos pondrán a pensar en mitologías cósmicas y en solicitudes nunca contestadas.

No es un tema filosófico o de proporciones metafísicas de lo que voy a tratar en este medio escrito, son temas un poco más de reflexión de mi agitada, de nuestra agitada vida que nos toca llevar por causa de la actualidad que nos arrolla como un tren (aunque en Colombia no tengamos tren).
Toda mi santa vida me ha tocado muy duro, no lo digo en el sentido bíblico de atravesar el Sinaí con el pan duro en la mano (no hacer más referencias por favor acerca del pan) ni de aguantar hambre y desventuras, modestia aparte lo he tenido todo en la medida de mis posibilidades (y sobre todo las de mis padres santísimos) ni el ser rechazado o algo de esa índole, simplemente que mis opiniones siempre han sido relegadas por gente más poderosa que yo; voy a aclarar.

Cuando era niño y pequeño (bueno, más pequeño), solo estaba supeditado a todos los comandos y mandamientos que regían no solo la época oscura de los 80s, sino la férrea disciplina y mano veloz de mis padres para corregir cualquier equívoco que se presentase en mi actuar o proceder; no eran raras las correcciones amorosas pero firmes que ellos hacían en la casa después de alguna “metida de pata” de este individuo. Siempre fui castigado, de una manera o de otra por toda actuación fuera de los cánones del orden natural de las cosas. Es más, era tal el poder que ejercían mis sacro santos padres (ya los estoy matando con el sacro) que bastaba solo una mirada para que uno entendiera las órdenes que ellos impartían, por ejemplo esa tan hermosa que decía que nunca un niño debía meterse en las conversaciones de los adultos, y por ello siempre lo mandaban a uno a jugar a otra parte para que no nos enteráramos de los chismes y vericuetos de los adultos bastante adúlteros.

Además, éramos unos criminales en potencia y por excelencia, éramos culpables hasta que se demuestre lo contrario e incluso nuestra palabra no valía ni un Bobaloo con centro líquido, vale más un Tumix en la calle… Era terrible. Solo bastaba para que un hermano, primo o familiar nos denunciara por lo más mínimo para que se hiciera justicia en el acto (y no sexual que es el que me gusta). Como digo siempre, el fuete, la correa, el cinturón e incluso los zapatos estaban siempre prestos para ejercer de verdugos contra nuestra integridad física. Era tal el grado de represión (aunque bonito en cierto sentido) que una cierta vez fui atacado por la espalda por mi santísima madre con un zapato de suela plástica (joder, como pegaban de bueno los condenados) a una distancia casi de 100 metros, lanzamiento por el cual hubiera ganado cualquier olimpiada de lanzamiento de objeto contundente, ya que no solo fue la fuerza sino la precisión con la que puso la bala donde quería.

Aunque debo agradecer, por eso no soy un criminal (bueno, no tanto) y no estoy traumatizado ni con lesiones serias… claro, la justicia se equivoca, hasta la divina, pero es obvio que cargo algunas heridas debido a los golpes amorosos de mis ancestros que llevo con orgullo al ver que al menos a mí sí me corrigieron y me pusieron a pensar y a seguir el orden y las órdenes, como debe ser.

También teníamos horarios regulados por relojes o por “es hora ya de acostarse, vámonos a descansar, pero antes hay que lavarse, y los dientes cepillar” y eran ineludibles, eran mejor dicho, sagrados. Gracias a ese bendito tema nunca pude ver “Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha” o “En Puerco Ajeno”… escasamente alcancé a ver “Los Victorinos” y eso porque ya tenía un televisor en mi cuarto (que por cierto, siempre amenazaban con quitarme pero que ahora me doy cuenta, que no había más dónde meterlo).

Así pues fuimos criados, al menos la mayoría de los mortales, con mortadela y pan (no jamón Pietrán), con sardinas (y no la de “Quibo tsardina”), con empleada del servicio (no mucama ni nana) y con el logo de Inravisión al fondo que acompañado con música se hacía presente después de una buena zarandeada por parte de la parte paterna, después de alguna “pilatuna” infantil. 

Pero vuelvo y digo, nuestras opiniones no valían nada, simplemente eran ignoradas o pasadas por la faja, por la galleta. Solo éramos residentes sin voz ni voto ni derecho alguno, simplemente nos dedicábamos a obedecer la mayoría de las órdenes impuestas por los regentes, quienes sabían muy bien que tenían la sartén por el mango.

Pero ahora… hágame el favor, ahora son los niños, los carajitos esos quienes tienen la última palabra; la voz de los padres, maestros o rectores no vale nada frente al ICBF o cualquier ONG terrorista. Tratar de corregirlos ahora es simplemente cortarles sus derechos y estar supeditados a recibir una fuerte demanda por parte de alguna jueza de familia (no es discriminatoria la sentencia anterior, ya que la mayoría, por no decir todos los jueces, son mujeres). O no vieron las noticias de unas niñas que quisieron envenenar a la maestra por que vieron un programa llamado “La Rosa de Guadalupe”? Peor aún, no vieron que, a pesar de ser ellas las únicas responsables, ahora la culpa es de la profesora, del colegio, de la sociedad y hasta de los Mayas? Como decir, guardando las proporciones, que los culpables son los judíos por haberse hecho matar! Por Dios, qué aguamanilada de babas es eso! Que idiotez tan enorme por la sagrada Virgen y el Divino Rostro!

Ahora ellos tienen todos los derechos, no se les puede interrumpir en lo más mínimo, hay que consentirle hasta sus sinsentidos y sus idioteces, no se los puede callar ni regañar porque se “traumatizan” los doctores, salieron dignos, tan dignos que los demás somos indignos de dirigirnos a ellos, mucho menos dirigirlos. Se les regaña y sale regañado uno, se los corrige y se vuelven como fieras salvajes contra el adulto, se los mira de manera ligeramente enojada y los iluminados “guaguas” entran en shock anafiláctico.

Obvio que eso pasó por la entrada de una generación intermedia entre ellos y nosotros, quienes les dieron pleno poder y potestad a esos guaches, a esos petizos que se creen dueños de la verdad; es culpa de los que se las dieron de redentores de la infancia y nos crucificaron a todos. Malditos, malditos sean… Les dieron facultades más grandes que las de medicina y por ellos, vuelvo y repito, ahora son doctores (como mi Uribe que es “doctor”… será de papas porque no ha mostrado ni el PhD, solo el H.P.), gerentes de la casa y de sus padres, porque ellos (los padres) que se queman la vida trabajando para ganar dinero, porque así funciona el capitalismo en el que vivimos, ahora deben temerles, ya que con solo bajar un dedo o apuntar con él, serán presas fáciles de los idiotas útiles de los centros de adopción donde, dicho sea de paso, realmente violan y dañan a los niños (no lo estoy inventando, conozco casos y si quieren les muestro las estadísticas ocultas y enterradas de ese nido de cucarachas llamado ICBF).

Propongo por todo lo anterior que ya es hora de que nos fajemos los pantalones, ahora que ya estamos teniendo hijos (bueno, otros porque yo aún no), no temamos alzar nuestras voces contra ellos y contra los pendejos del ICBF (realmente es que los detesto hasta el alma), que les enseñemos realmente quien es el que paga las cuentas en la casa, quien es el que lleva la comida y quién es el más grande del lugar, porque si no es así, nos cargó el patas. Nos llevó la flaca con su hoz.

Por eso, después de este paseo de antología, digo que realmente a nuestra gloriosa generación si nos pasaron por la galleta; quedamos como la galleta Waffer, llenos de crema, blandos por dentro, con un exterior que parece rudo pero que al menor esfuerzo se rompe debido a la presión externa... ah y porque siempre andamos en empaques extraños y hasta metalizados.

Recuperemos pues nuestros pantalones, nuestras fuerzas, nuestras agallas, nuestras “huevas” (u ovarios) y mandemos al menos una vez en la vida, ya que siempre fuimos el hijo medio de la historia (como lo dice Tyler Durden en “The Fight Club”); o al menos mandemos a la punta de la pija a todos aquellos que siguen el jueguito de los niños de hoy en día, ese jueguito estúpido de ensalzar toda monería y pendejada que hacen (ay miren el niño tan lindo, me aruñó la cara y me escupió… eso debe ser porque es inteligentísimo, por eso es que ningún colegio es bueno para él y todos los profesores son unos monstruos que no comprenden a mi sabio niño).

Hermanos en la galleta, uníos y pelead junto a mi contra esas amenazas prepubescentes, somos más y pegamos más duro… Muerte a los derechos de la infancia idiota!

P.D.: Qué posdata ni que carajos, estoy ofendido por esa miserable hora en la que fuimos bajados del pedestal y puestos a disposición de esos defecados artículos mal articulados de las leyes en donde convirtieron a esa chusma infante en regentes de la vida. Es obvio que si se protegen algunas veces sus derechos, pero en detrimento del resto de la sociedad. Maldita sea! Por qué no me morí chiquito maldición!

Friday, 8 June 2012

Trolo pero sabroso...


"Quiero amanecer, con la mondá en el hombro..."

Hace apenas unos días, su comentarista favorito (no hablo de Javier Hernandez Bonett) fue duramente criticado por una pequeña sátira que lancé contra mí mismo, unas cuantas líneas que ofrecen sabiduría sarcástica pero en la delgada línea de lo estúpido. Por algo dicen que me pasó lo del momento incómodo cuando tu sarcasmo es tan avanzado que la gente cree que eres estúpido…  pero no señores, ni soy tan avanzado (aunque digo que bastante sin ninguna falsa modestia) ni soy para nada estúpido (bueno, solo cuando me pongo en estado Merlano: cuando bebo y manejo y no soy senador con 50 mil votos). Lo que dije fue por una mala experiencia que tuve en días recientes con el género favorito de mi persona: con el género femenino.

Pero no quiero hablar de cosas personales ya que parecería un poco creído y un poco increíble (aunque las historias asombrosas existen muy frecuentemente en mi vida). Quiero hablar de algo que mencioné en la frase de Facebook que aún me tiene desconcertado.

Ya sé que la noticia es vieja y muy recalentada (más que unos fríjoles trasnochados) pero aún no puedo salir de mi asombro total. No puedo y no quiero creer que eso haya pasado. Obvio que lo sospeché desde un principio por sus nombres artísticos, sus poses, sus peinados, sus bailados y demás (una libra de cadera no es cadera, como digo mi General), pero debo admitir que hasta ahora sigue siendo un trago muy amargo para mí.

Cómo es eso de que un pro hombre, un adonis encarnado, un dios del Olimpo hecho pasta se convirtió en sopla nucas? Cómo es que le gusta ahora morder almohadas y que le rasquen con la de mear (si, sé que es asquerosa la frase pero cae perfecta)? Por qué carajos Enrique José Martín Morales es gay!

Sé que muchos se llevaron las manos a la cabeza (los gay a otra parte) y que yo me sorprendí de sobremanera en esos días, pero voy a decirlo abiertamente, por qué Dios mío, por qué! Y no es que me gusten los hombres, ni más faltaba, pero es que me digo de manera interna como un mantra (como los de Uribe y sus twiterazos bailables) que cómo es posible que un chico de finas proporciones se convirtió (o nació, no sé qué es lo que pasa en ese sentido) en un adorador del divino miembro.

Pero vamos por partes; he hablado con muchas mujeres, ya sean latinas o latosas, sean quebecas o quejonas y todas han concordado con el veredicto: ese hombre de cara cuadrada pero fina, de rasgos aún más finos y de estructura ósea digna del David que se comió Miguel Ángel debería hacer estragos entre las féminas sin importar raza, color o nacionalidad. Pero ahora es solo un “joto” más. Aclaro que con eso no digo que sea menos persona, desde siempre habíamos sospechado de su “jotez” intrínseca, desde las épocas que se apodaba “Kiki” hasta el preciso momento que declaró que le gusta que le dejen el sentadero como un bizcocho (o como un bostezo).

Es que no sé qué coño tiene en la cabeza Ricky Martin (es un decir lo del coño); con la mitad de la pinta y el garbo que se gasta el Menudero personaje yo habría hecho desgracias entre las niñas, mujeres y señoras de toda región por donde he viajado. No andaría con miramientos y estaría comiendo en buffet y a la carta por todas las partes del planeta y de las anatomías.
Parece envidia, pero tengo que decir: por supuesto que es envidia, y de la bien mala, porque él tuvo a Daisy y yo a Darci, porque él pudo hacer de todo y yo hago lo que puedo; obvio que no envidio su faceta actual de andar “palote” por otro homo… sapiens XY, jamás se me torcerán las chupas debo decirlo, pero el señor literalmente se pifió con esa decisión de que le dejen las posaderas como la bandera de Japón, que le conviertan el asterisco en una “O”.

Claro es que ya lo sabíamos, que el chicuelo tenía sus tendencias extrañas y su movimiento de cadera medio des apretujados, tenía un cierto aire de trole bus pero siempre guardamos las esperanzas de que fueran puras impresiones láser (y no de depilación láser). Que con sus canciones daba algo a entender al público, por ejemplo cuando decía: Vive la vida loca (o como a él le gusta, tu poron.. en mi boca), un, dos, tres María aunque me duela (por lo del dos.. y eso que le faltó el cuatro), y la más diciente One Night Man. Es que él,  nalgonsote como siempre salía en sus charadas cantadas con un aspecto medio “trolezco”, pero al final se le chorreó el helado y se volvió sabor a frutilla. Finalmente se le abrió el Ojo de Thundera (Thundecats.. hoooooo).

Qué decepción para las damas que soñaban con él, desde Menudo hasta sus canciones chuscas, pasando por alcanzar una estrella (o era a ver quién se lo estrella?) o muñecos de papel (y se volvió un muñecón). En esas series en las que se cantaba “no importa que esté muy lejos, si tengo yo su brillo” (y su labial y su depilador y su esmalte para uñas), “No importa el negro noche, si ilumina mi intestinooo”… 

No por todo esto debo decir que es nada diferente, ni una persona menos que ustedes y yo, que sus características siguen ahí y que sigue siendo como cualquier mortal. Pero es que es triste que un hombre de esas características haya pasado a otros gustos más cavernosos y haya abandonado a las hermosas mujeres.

Pero más allá de esta crítica quiero apoyarlo; sé que tal vez no soy nadie para refunfuñar por algo que ya pasó de moda, pero aun así, a pesar de mi asombro, sigo apoyándolo, no solo a él, sino a muchos de mis congéneres para que sigan su ejemplo y se conviertan en “RickyMartinianios” y se amen los unos a los otros (o sobre los otros, o debajo de los otros, o de aguilita, de perrito, mono parado en pilón, la putanesca, la bulímica, la suicida, el cogoy, el cogoy invertido, la indolora de Zidane, el salto del tigre con rebote en la cama y patada al bombillo, el trampolín ruso, el misionero afagano, el beso del mamut, el dirty Sánchez, el Undertaker – que se parece en algo a la suicida- , la palanca del diablo, la soldadura al arco, la embestida del jabalí sueco, el cañonazo de las doce, el torniquete de la muerte, los pollitos pastando, la sonrisa Colgate –es genial!- , la mirada de Yoda, el Mazzinger cojo, etc)… pero más que por razones de reivindicación y tolerancia, es que eso significa que hay más para nosotros los heterosexuales no tan agraciados, más de donde escoger y de dónde agarrar.

Por eso utilizando el poco Lunfardo que sé, digo: Ojalá hayan cada día más Trolos, que se amen para ser como Ricky: Trolo pero sabroso.

P.D.: Sé que me salió medio procaz el texto, pero es que frente a tal evento magnánimo no encuentro equivalentes en español clásico.

La otra (como la de estos días): Mi apoyo total es sincero y sin ceros a la izquierda para con los señores que son homosexuales, no tengo nada contra ellos y solo es un texto que espero sea interpretado con risas y no como una burla a este no tan nuevo género que ocupa nuestra actual sociedad. Así como se hacen chistes (algunos de muy mal gusto) con respecto a las mujeres y a los hombres, no es para nada peyorativo el articulito este.  Es que “Fuego contra Fuego es amar, y no lo podemos evitar” (este es el “Disclaimer”).