Sunday, 16 September 2012

Hombres Inc.


"Me gustó la ilustración"


En estos días no tenía tema para escribir, en verdad entre mis ocupaciones, mis preocupaciones y el intento de ocupación de Uribe en la política con su centro de pensamiento genital (porque nos cree guevones a todos) no había tenido ni las ganas ni la decencia para escribir algo en este pedazo de ciberespacio que me regalan. Pero de manera abrupta, llegó a mí un texto que me llenó de ánimos para reescribir una columna en defensa de mi género, pero más allá, de ataque brutal y sin sentido contra esas neo – feministas, que se creen sus propios cuentos sin haber leído más que la revista Carrusel.

Porque ahora las mujeres tienen nuevos santos, porque junto a sus veladoras prendidas frente a Santa Marta (que hace poco me enteré que era la encargada de los imposibles con novena a bordo) y San Antonio, de quién sé por Chayanne que si no les da novio, nadie lo endereza, ubican las fotos de la reina de los desatinos sexuales, Alejandra Azcárate, quien con su verborrea y su falta de inteligencia pero con agudo sentido del hambre y del odio visceral hacia los hombres, ahora muge cualquier idiotez en sus columnas y programas.

Eso nos demuestra claramente que para triunfar en el país lo único que hace falta es ser idiota (no me refiero al vicepresidente), ser un cretino y ser ignorante, porque eso está de moda; para qué saber qué carajos es el Bosón de Higgs si puedo saber qué marca de reloj carga la energúmena esa? Pero no todo termina ahí, si tan solo fuera su agudo sentido de la moda el que me amenaza cual sombra gris en mis pensamientos, hasta lo pasaría por alto… pero es la violencia intrínseca de sus palabras mal usadas y de sus textos compilados de correos que circulan en internet (yo también soy un desocupado señora y me doy cuenta de su plagio) lo que me ofende de sobremanera.

Habla de manera cuasicómica con su tonito intelectualoide de segunda acerca de lo que una mujer debe hacer y saber, de lo que debe exigir por el solo hecho de ser una fémina reprimida, por el solo hecho de haber nacido mujer con potestad sobre todo lo terrenal y lo divino; por eso no duda en acusar al hombre de mal polvo (me imagino que ella es un terremoto en la cama después de sus horas interminables de bronceo que la dejan de color naranja) y de generarles dolores de  cabeza a las mujeres con sus conductas, pero nunca se detiene a pensar en la violencia de género que tanto critica, que tanto ensalza, porque es lo mismo un extremo que el otro, le recuerdo.

Pero hace algunos días, un muy buen amigo mío me “abofeteó” arguyendo que últimamente ando muy suave con sus manos (como crema Hins o como jabón Puro) en vez de ser duro con la mugre; me criticó el que haya abandonado mis temas políticos por temas aún más vacíos como los de las relaciones, pero sobre todo me criticó por andar de “políticamente correcto”, demasiado según su punto de vista, con las mujeres. Así que, después de esa zarandeada logística que me hicieron, pues no dudo en alzar mi voz contra las críticas de las mujeres frente a nosotros, los pobres y desprotegidos hombres.

Pero como se dice en la industria, vamos por partes: Las mujeres (oh mujeres tan divinas) critican mucho de nosotros, por ejemplo, nuestro amor irrestricto a las prepago, pero que más prepago que la misma Azcárate al vender sus opiniones sin valor al mejor postor, al mejor comprador? Sus opiniones que solo engrandecen a las mujeres que se aprovechan de los hombres, no a las que realmente luchan por la igualdad de géneros. Pero es muy cierto, amamos a las prepagos que después se convierten en amantes, porque no le dicen que no a nada, porque salen a beber a la par de uno sin pelearle por cualquier estupidez y, tras el estupor de la noche, siempre terminaremos recompensados con buenos movimientos de cadera y no de esófago como con muchas de las que conozco. También es obvio que, sobre todo, adoramos a las amantes de los amigos, porque ellas nos ponen en contacto con más niñas de la calaña de la amante, aman el reggaetón, no le hacen feo a nada y siempre están tan prestas a ofrecer sus servicios a la misma medida en que uno tenga cupo en la tarjeta de crédito. Yo veo a esa desprestigiada profesión como una redistribución de la riqueza.

Por otra parte aparte, se quejan del tamaño, hablan de longitudes, diámetros y periferias “prepuciales” (si yo sé, la palabra no existe, por eso la puse entre comillas), diciendo que necesitan a alguien con prepucio, pucio y pospucio… pero creo que es una cuestión de acople entre dos cuerpos, porque uno puede tener una espada de samurái (o si quiere traerlo más al argot nacional, un machete), pero si la va a envainar en un bolsillo de payaso, un bebedero de pato o en una carpa de circo, sinceramente no va a encajar, es cuestión también de amplitudes señoras. Porque les recuerdo, cuanto más uno usa su herramienta diferenciadora va a seguir del mismo tamaño, en cambio, cuanto más usen la funda, ella va a ir “cediendo” espacio para otras cosas, es la sabiduría de la naturaleza… no les ha pasado con algún bolso que hayan tenido? Por eso ahora existen cirugías de reducción.

Una más, hablan y nos critican de que, siendo feos (y no siendo ese mi caso), busquemos siempre a una mujer bonita… pues a ver! Es una cuestión obvia, todos queremos lo mejor para nosotros pero, y aún más grave, creo que demográficamente tenemos las mismas proporciones de fealdad y belleza tanto los hombres como las mujeres, pero las mujeres nos llevan una ventaja enorme: ustedes se puede maquillar y así engañarnos vilmente, nosotros no. Ustedes se levantan con aquel que se acostaron, mientras que uno se levanta con lo que sobra entre la almohada y la cara que pintaron y espolvorearon la noche anterior.

Otra cosa es la del asunto económico, de esa dualidad que manejamos nosotros entre las primeras citas y la vida en pareja; pero claro que somos generosos en el levante, como solo en el levante es cuando ustedes se maquillan y se ponen perfectas para uno (ah, pero eso para ustedes mis mujeres no es mentir cierto?)… no voy a decir que salgan en rulos siempre, pero ya después poco les importa lo que combine o no con sus ojos, o que les levante las tetas. Debo decir en este momento que, si nos dicen tacaños muchas veces, es porque ustedes son muy interesadas… si no lo fueran, pagarían a medias como lo hacen las mujeres de este hermoso país, quienes no están acostumbradas a ser un lastre. Por eso es que los hombres no podemos ahorrar, porque con el interés compuesto que se gastan muchas mujeres, no hay sueldo ni prima que aguante ese ritmo. Si quieren tanto que les gasten y las saquen a pasear (cual perro), pues métanse a las páginas de internet para citas “on-line” vendiéndose claramente como “latina caliente” y consíganse un Jeque árabe que las deje en jaque y punto. Las ví!

Aunque admito que me fascina como hablan y se llenan la boca diciendo que uno las quiere solo para cocinar y de las delicias que preparan para mantener a su hombre contento… Y hablan de cocinar como un lugar común, cuando ya esa plebeya tarea les daña el Posgrado y las rebaja. No se mientan ni nos mientan por favor, no nos crean tan pendejos que sabemos a la perfección que no tienen el más mínimo conocimiento de culinaria. Por eso, vuelvo y digo, amamos de manera irrestricta a nuestra madrecita: nos pregunta si tenemos hambre, nos cocina con gusto todo aquello que pidamos, sin nada más que el gusto de vernos felices. Te amo Mami.

Otro punto es la constante crítica de las mujeres cuando buscamos a “chicas” menores que nosotros para nuestras relaciones… ya lo había dicho que “juventud, divino tesoro”. Vi en un video de la cretina de Azcárate (si, tuve que verlos para poder criticar a gusto y con conocimiento de causa) que ella compara a las mujeres jóvenes con el sushi y a las “maduras” con el lomo al trapo, y en ese sentido no tengo nada más que decir que estoy de acuerdo con ella, pero no en el modo en el que lo describe, sino en que el símil es perfecto: claro que las menores son como esa comida oriental, son algo simples, pero frescas en todo aspecto y con algo de wasabe saben delicioso; mientras que las mujeres mayores son como esa carne que me gusta, vienen amarradas (por taras mentales y daños de los exnovios), quieren verse de blanco pero ya no les queda por toda la sal que llevan por debajo, y finalmente, están jugosas por dentro pero llenas de líquidos de los cuales no damos fé, de revueltos y adobos de otros… Es rico comer esa carne pero hay que saber en dónde y con los cubiertos adecuados.

Ya para terminar este lavadero de manos teórico, quiero meterme en un campo un poco más personal, más de ambiente festivo, más… no sé cómo decirlo… meterme con la bondad, la virtud y la coherencia entre las palabras y buenos deseos de las mujeres y sus verdaderas acciones. Siempre son tan regias ellas, tan moderadas y recatadas tanto en las relaciones como después de ellas, tan ecuánimes… la risa casi no me deja continuar con el texto pero así va: Las mujeres son un amor cuando están en la etapa dulce del noviazgo, pero al terminar sacan las garras, que no estaban muy ocultas, pero le tiran con todo al pobre e indefenso hombre, porque las señoritas (pff) si pueden liberarse de todos sus prejuicios, salir de sus relaciones y empezar a tirar por todo tabio (me fascina tabio), que se las coman de este a oeste y de norte a sur (como a la Gallina Azul), convirtiéndose en todas unas tigresas del oriente, ya sea de Montreal, Bogotá, Pasto, Cali o Cafarnaúm… eso para ellas es liberación; pero a uno no lo pueden ver con otra, así sea tiempo después porque es un acto de traición contra algo que ya no existe más que en sus mentes. Que risa.  Parafraseando una oración que les fascina a las mujeres, mientras ustedes le dicen a uno que no o lo desprecian en algún sentido, siempre habrá otra u otras que le tienen ganas a uno pobre… dígame usted señora, usted qué haría…

Porque según ellas, los hombres debemos comportarnos bien, como buenos perros amaestrados, dar la manito, saludar fuerte y mover la cola cuando ellas nos lo indican, y cuando ya no servimos, que nos esterilicen o que nos pongan a dormir… 

Por ello propongo que creemos nuestro propio frente, nuestro Hombres Inc., que nos colabore y nos “ensalze” como lo hacen las cuasi comediantes de pacotilla que las mujeres aplauden  y vitorean a grito herido hasta que se meta con ellas, porque es divertido mientras se la “montan” a estos sucios hombres, pero después, cuando ya el chiste va contra ellas, se les acaba el amor.

Así que, ahora es cuando! A formar un frente unido para defender al casto hombre contra las atrocidades de las feministas de garaje que ahora pululan en el país.

Sin ánimo de parecer “resentido”, solo es un texto de cómica aplicación de las mismas expresiones de su Santa Azcárate para que se den cuenta de que lo que escribe, dice o rebuzna no es correcto, que es una forma baja y vil de pseudo comedia sin ningún oficio ni beneficio, y para que no se les olvide lo que dijo acerca de las mujeres “amplias de cadera”.

P.D.: A riesgo de parecer jactancioso, se lo había dicho amada lectora: esa señora no tiene más que palabras mediocres para graznar en su inflada cabeza, pero afortunadamente ya se quitó la máscara… Veamos por cuánto tiempo se acuerdan del agravio cometido, ya que en el país del Sagrado Rostro, todo es excusable…

P.D.2.: Por cierto, todos tenemos algo de superficiales, por eso es siempre mejor ser joven que viejo, bonito que feo, rico que pobre (como lo dijo el PhD. “Kid Pambelé”) y flaco que gordo… es solo ver las fotos del antes y del después para darse cuenta de esa triste pero abultada realidad.

Fin del Comunicado!

Monday, 10 September 2012

Atómico, se dice atómico!


"Le simpatizaría si me conociera"


La vida era mucho más sencilla y más complicada en los años 90’s, en esa época turbia en la cual se desarrolló mi adolescencia; era sencilla porque no teníamos muchos aparatos electrónicos que nos controlaran, a duras penas existía el teléfono fijo que muchas veces no funcionaba debido a la laxitud de los trabajadores oficiales de las empresas de telefonía local, para quienes la semana solo tenía 3 días hábiles y se bebían todo lo que la empresa licorera les suministrara para que votaran por los mismos pelafustanes de siempre. Lo sé de primera mano, no me acusen (qué viva el Sindicato, hip!).

Pero también era compleja, porque se podía tornar bastante monótona y aburrida… me explico: solo existían dos canales de televisión en donde solo pasaban programas de bajo nivel cultural (momento, eso no ha cambiado) e incluso, en donde durante un muy buen tiempo, desde que se acababa el noticiero (noticia: no había Estilo R.C.N.) hasta las cuatro de la tarde no había nada más que ver que el logo de Inravisión. Pero la tristeza no terminaba en ese momento, seguía una seguidilla de novelas (momento, eso tampoco ha cambiado) “mexicanenses” que animaban nuestras tristes tardes: Topacio, Lucerito, Marimar (ay, costeñita soy!), María Mercedes (pa’ servirle a usted), María la del Barrio (que “jurgononón” de Marías, y todas protagonizadas por Thalia), Las Aguas Mansas, Almas de Piedra, En Puerco Ajeno, Café (que creo que aún se emite) y pues como olvidar a Betty la Boba (ah novelita pendeja esa).

Bueno, también estaban las novelas copiadas de los seriados de “tenaggers” de los Estados Unidos (siempre lo he dicho: los guionistas colombianos han sido tan creativos copiando todo lo de afuera): Clase Aparte, de la cual todos querían copiarse algo, sea la estupidez de sus personajes, sus peinados o incluso su uniforme; Conjunto Cerrado, Oki Doki y obviamente la mejor para el final, De Pies a Cabeza (con Carolina Acevedo y… y muchos más).

Frente a todo eso a los que estábamos en esa época de transición de ser niños a menos niños (los hombres nunca maduramos, solo cambiamos de juguetes), la vida era muy difícil, era terrible tener que aguantarnos todos esos dramones de la tarde (como Lucerito, se quedaba ciega, perdía la memoria… pero culiar si no se le olvidaba! Paría hijos a lo bestia!), por eso salíamos mucho, conocíamos parques y algunos leíamos.

Y en un momento en el que todos pensamos que nuestras vidas serían tristes y aburridas como el Minuto de Dios y meramente informativas como el Boletín del Consumidor, apareció una serie gringa que llegó para quedarse, que empezó a mostrar realmente cosas interesantes, que nos hizo reír como “esgolodrobos” y que de paso, creó toda una cultura de mercado y de repetición: Los Simpsons.

No voy a hacer una reseña de cada uno de ellos o de los capítulos, me parece absurdo y además, sin sentido, pero si quiero decir que cambió nuestras vidas (o al menos la mía): nos reímos del mundo absurdo en el que viven los “gringos”, pudimos ser partícipes de un nuevo estilo de risa y además alegramos nuestras tardes.

Todo iba bien, siguieron causando risas y saliendo de esquemas durante mucho tiempo, durante tantas temporadas que a veces se pierde la cuenta, repitiéndose hasta el cansancio en cada canal que tenía el privilegio o la fortuna de transmitirlos (y digo fortuna literalmente: cuesta un montón el derecho de hacerlo pero también reditúa de igual manera). Canal Caracol no tuvo más que hacer por la tarde del sábado durante mucho tiempo (ahora, maduraron y copiaron al otro canal poniendo chismes y pendejadas varias) y Frecuencia Latina y otros canales internacionales también “chuparon de la teta” de los amarillos personajes.

Y de repente, como cuando cae un rayo o cuando sale Amparo Grisales a asustar por la noche, todo cambió para mal: cambiaron los directores, los escritores e incluso hasta los dobladores… y empezó cristo a padecer. El programa se volvió soso y triste, con bromas absurdas que ya solo causan risa bajo la premisa de un golpe o algún ruido, no como antes que todo era un complemento, era un libreto bien escrito.

Entonces ahora, y contra todos mis instintos más profundos solo rezo una cosa: que todo vuelva a ser como antes o… que se acaben de una vez! No es justo que sigan destruyendo algo tan bueno para ahora solo seguir y seguir vendiendo; los libretos deben mejorar, y no es una simple crítica de alguien que añora el pasado, pero la calidad del programa ha desmejorado hasta puntos realmente tristes. Es increíble que se hayan convertido en lo que tanto criticaron: en una continuación, en un alargue gris para solamente seguir cobrando cheques de merchandising y derechos de emisión.

Habla Fox (la voz del mal) que ya hay contratados episodios hasta la temporada 25! Por dios bendito, más temporadas para solo rellenar? No más por favor… 

Así que espero que, antes de continuar con más agravios contra aquellos que vimos nacer a Los Simpsons, alguien o algo haga recapacitar al creador para terminar con ese paquete chileno que nos meten ahora, o que alguien ponga (más bien coloque) un aparato nuclear antes de que tengamos que aguantar más estupideces.

Atómico, se dice atómico! (Los que ven la serie me entienden).

P.D.: No es que haya madurado, como se dice por ahí “madurar es para las frutas, no para las personas”, es que simplemente la gracia se les fue acabando a estos amarillos personajes y solo utilizan excusas bobas para meter a personajes de la actualidad que quieren ser parte del legendario programa.

Otra: Ahora que vivo en este país “americanizado” me río aún más de ver las similitudes de las parodias que hacen Los Simpsons de la vida real: El minisúper con sus precios exorbitantes y su dependiente hindú (es cierto!), Don Barredora, el “spring break” donde todos los estudiantes se vuelven locos… y la ineptitud de la policía, no importa cuán “educada” pueda ser.

Sunday, 2 September 2012

Que viva el Embudismo!



"Ommmmmmmmm (ॐ)"


 Las religiones de todo el mundo se han creado a partir de diferentes voces, unos las llaman las voces de dios, de Alá, Krishna, Yahvé, etc., se han creado a partir de sentimientos comunes y de leyes que se aplican para cada ocasión: si eres virgen, si eres gentil, si eres marica, si eres puñal, si eres adoratriz del divino miembro… Pero todas ellas nos tratan de generar un sentimiento de unidad, de moral, de respeto, de dignidad y de normatividad eterna, aplicable a cada momento e instante de nuestras efímeras vidas.

Hacen libros eternos, libros sagrados que nos muestran los caminos que debemos recorrer para alcanzar no solo la felicidad, la rectitud y la moral, sino para alcanzar el camino de dios, de dioses, ángeles y lugares paradisiacos. Estos libros nos enseñan, nos entretienen y nos llenan de saberes que podemos aplicar en nuestras vidas.

Puedo hablar con muy buena precisión de 3 libros en particular y de muchos en general, pero me gustaría hacer un poco de reflexión acerca de las moralejas que nos transmiten todos ellos para llevar una vida plena, satisfecha y que sirva a un bien común. Los pasajes son largos, eternos y llenos de frases profundas y contradictorias, pero quiero ceñirme específicamente al libro más sagrado que existe en occidente (no es un libro de Coelho), el primer libro que fue hecho por Gutenberg y tiene traducciones a los más disímiles lenguajes, desde el español hasta el mandarín.

Hablo obviamente de La Biblia, la sagrada escritura entregada por Dios a su pueblo (los hebreos, no al movimiento MIRA) demostrando que Él es quien es porque se describe en un libro (argumento un poco circular pero no entraré en detalles).

Nos enseña del amor al prójimo, la caridad, el sacrificio y otras palabras coloridas de las cuales a todos nos gusta “echar mano” cuando estamos arrepentidos, cansados, agobiados o simplemente perdidos. Nos enseña qué debemos comer, aunque no lo cumplamos a cabalidad: comemos cerdo y mariscos y nos regodeamos de ello; pero obvio, la biblia tampoco hay que entenderla literalmente me dirán los seguidores del texto.

Pero acá empieza mi duda, empiezan mis contradicciones; hay que creer o no a todo lo que nos dice, hay que hacer exactamente todo lo que ahí se describe, o solo a nuestro buen entender hemos de hacer aquello que se nos manda por el texto… no entiendo:

Debo pasar por la espada a todo aquel que esté en contra de Dios y de su pueblo o solo es una moraleja; debo amar a Dios por encima de todas las cosas o también es una moraleja… quién decide qué es una moraleja y qué no lo es? Esa es la pregunta del millón, y por ello se han dividido las iglesias, los templos y peor aún, las ciudades y las familias.

Por qué no puedo tocar a una mujer cuando está menstruando? Por qué puedo vender a mis hijas como esclavas? Por qué no debo enseñarles a las mujeres las tablas de la ley (ni las de multiplicar)? Por qué dios nos crea con intelecto y perspicacia pero luego nos castiga cuando usamos esos atributos? Estaba tan aburrido que se le ocurrió esta fiesta de locos? Todas estas son las preguntas que, sabiamente, me contestarán aquellos que creen guiar moralmente al mundo con un fácil “busca en tu corazón”… pues así de olímpicamente les contesto: en mi corazón, que no lo puedo ver, pero que lo siento, encuentro dos ventrículos, dos aurículas, la válvula tricúspide (no viene de Tricostilla ni de Trinidad), la válvula pulmonar, la válvula mitral y la aórtica, y ellas, se los juro por todo lo que es sagrado, que es la vida y no pasar por la espada o lapidar a la puta, no entienden todos los lineamientos de un libro sumamente abierto y un poco sin sentido.

Luego me dirán que debo llenar mi corazón con fe, pero ahí si me causa extrañeza todo el asunto, voy a explicar por qué: el corazón es un músculo liso que tiene la característica de enfermarse por cualquier pelotudez, por amor, por celos, por triglicéridos, por grasas trans, por comer chorizos y lechona como el Vice… y ahora a eso hay que juntarle que hay que llenarlo de fe? De por dios! Después me vayan a salir los doctores en el futuro que el exceso de fe puede ser perjudicial para la salud (o para los bolsillos); además de preocuparme por lo que aqueja al corazón a diario ahora me toca implantarme fe en la tienda naturista o en la iglesia más cercana?

Mi confusión no termina ahí, por eso decidí no pelear más contra todas esas cosas y frases que se leen en la Sagradísima Biblia, no matarme la cabeza más con esos hechos un poco contradictorios y que a veces hasta van contra las leyes fundamentales de la física (en un pasaje se ve que el editor en jefe de la Biblia no sabía de la fuerza inercial), y he decidido crear mi propia ley, mi propia religión con un simple nombre: “El Embudismo”.

Es tan fácil que no requiere fe, ni esperanza ni alabanzas ni nada de esas cosas, simplemente tiene una escueta y plana ley que es la que seguimos todos los días para justificar nuestros actos: la ley del embudo, aquella que declama que todo debe ser como ese objeto, lo ancho para mí, lo angosto para los demás.

Si yo soy infiel, pues fue porque estaba caliente, o me sentía solo, o porque esa persona no me da lo que necesito… es justificable en todo sentido, ya pasará… pero si me son infieles: que todo mi odio caiga contra ellos y que mis palabras sean la justicia que pague la deuda que han creado. Qué importa meterme con una persona casada, al final es culpa de ella y no mía, ese acto de traición solo le compete a ella… yo soy solo un instrumento que goza del momento, nada más. Fácil verdad? Lo vemos todos los días y por eso es que estamos como estamos, porque todo tiene una forma fácil de superar la pena, la tristeza o incluso la vergüenza,  nada es malo si lo hacemos nosotros, nada es tan perverso que dios no pueda perdonarlo.

Porque así como yo le llamo “embudismo”, los cristianos lo llaman “la absolución de los pecados”: es el pase libre de todos para destruirse los unos a los otros con la famosa excusa de decir “no importa cuánto daño haga, ni cuánto robe o mate, todo lo que se debe hacer es remitir mis pecados al cielo, a mi dios (porque es mío y de nadie más), y así ya quedo libre de toda culpa”. Me pregunto: no sería mejor hacer algo en verdad bueno cada día por los demás en esta vida? No sería mejor eso que estar escuchando letanías? No sería mejor ofrecer una vida honesta a los demás sin justificaciones? Pero es que ahí está la frase que caracteriza al creyente promedio: Errar es humano, pero echarle la culpa a otro es más humano todavía.

Personalmente pienso que sería mejor hacer lo correcto todo el tiempo, sin justificaciones, sin cadenas de oración ni novenas (no entiendo las novenas). Dejar de buscar lavaderos de culpas con el pretexto de que “dios todo lo perdona”. 

Pero no voy a dar cátedra de moral o ética en este espacio, solo quiero fundar mi nueva religión a la que llamaré simplemente embudismo: lo ancho para mí, lo angosto para los demás! Solo debes justificarte todo el tiempo, recurrir a la milenaria técnica de lavarse las manos cuando la situación lo amerite…

Sé que ya tengo muchos seguidores sin que ellos lo sepan, pero creo que ahora que lo oficializo. Podré volverme rico predicando esas sencillas palabras, ese mantra que me atraerá un montón de dinero de las personas que me verán como un iluminado, juro que con ese dinero mal habido he de construir lugares para la adoración al divino miembro (donde las señoras repetirán: “ay Santa Canuta, qué lindo hubiera sido ser puta” o “ay San Fermento, no vuelvo más al convento”) y templos para el dios Baco.

 Enlístate en el Embudismo oficial y sé parte de nuestro espacio en Twitter!

Amén.

P.D.: Debido a la ocasión, traje más fotos para atraer a más creyentes al “embudismo” oficial; las mujeres verán cómo pueden quedar después de meditar en mis templos y estirar el cuerpo hasta más no poder y los hombres verán de lo que se están perdiendo por no ir hacer el “yoga bonito” de la nueva religión. Cielo y tierra pasarán, más mi palabra... también pasará…

Otra: Agradezco de todo corazón a todos aquellos que me entrenaron durante toda mi infancia para saber cada parte de la Biblia con exactitud, aquellos que me enseñaron durante muchos años a leer y releer los libros canónicos, gracias a eso ahora puedo crear toda esta nueva religión y llamar a todos para hacer kermeses para recaudar fondos: Gracias al Colegio Filipense “Nuestra Señora de la Esperanza” (Sursum Corda) y al Instituto Champagnat (Semper Maiora Conari) por haberme dado libertad condicional debido a todos los años cumplidos. Gracias… Totales!

A Continuación, Las Adoratrices del Divino Miembro: