Saturday, 23 June 2012

Quiero una negra pasión

"Quiero que esta negra deliciosa me haga la vuelta!!!"


Ya había dicho (en capítulos anteriores) que me fascinan las mujeres, en especial las mujeres que están algo locas (no del todo porque termina uno hasta golpeado, quemado, embadurnado o amarrado… me contaron por televisión), que tienen amigos imaginarios, que hablan solas, que gritan en la mitad de un restaurante, que se montan películas dignas de ganar un premio de la academia.

Son las mujeres en verdad mi debilidad, mi pasión sin límites ni frenos, son ellas las que le dan sabor a este mundo idiota y quienes nos tienen de las p… iernas cada vez que nos enamoramos de ellas; ellas son en verdad quienes mandan en las relaciones, así todos los hombres creamos lo contrario y aún más ahora que tienen incluso hasta mejores puestos que nosotros… obvio es que algunas han llegado hasta allá de manera algo sospechosa, pero quién soy yo para criticar la forma de administrar su negocio; allá ellas.

Me gusta casi todo de ellas, sus peinados (con los que sufren) que muchas veces buscan esconder la verdadera esencia de su pelo (o cabello, no me critiquen), que buscan siempre parecerse a otras: que si son rubias se pintan de negro, que si son morenas se lo aclaran, que si son crespas quieren ser lacias y así sucesivamente. Sus cuerpos que nos inducen muchas veces a la locura solo con verlos y más aún con tocarlos (pues a mí me pasa, no sé a usted macho lector de este texto) y sus ojos nos hacen perder en ellos de manera inexorable.

No me voy a poner en modo romanticón ni nada parecido, porque como dijo alguien, esas características se van descubriendo poco a poco, no a primera vista y nadie se enamora de la personalidad de primera mano, nos enamoramos del físico, así como las mujeres… o creen que no sé qué partes les miran siempre a los hombres, lo que pasa es que ustedes son mucho más rápidas y más delicadas para morbosear a los bípedos masculinos… uno simplemente es una bestia para la sutilidad y termina volteando a ver, cual perro sucio, a los traseros o a las tetas que se nos atraviesen.

Es nuestra evolución señoras, no nos critiquen que no van a cambiar nada, siempre, desde que tenemos gusto por las mujeres (a algunos nunca les crece ese don) andamos mirando todo cuanto se nos atraviese por el campo visual, no hay nada que hacer, es impajaritable y a veces hasta incontenible. Claro que hay que “respetar” a las novias, esposas o parejas que uno tenga y no ser tan “pelotudo” o tan gráfico de voltear inmediatamente a ver un par de niñas en alguna calle o bar, pero así no lo crean, lo hacemos todo el tiempo.

Y es que tenemos un radar incorporado, una clase de detector de culos implantado en lo más profundo de nuestra psique; así como las mujeres tienen un detector de mentiras casi infalible, nosotros podemos detectar una vieja buena a una cuadra a la redonda con una precisión que haría palidecer a los aviones de caza de los norteamericanos (no pongo referencias porque sé que no van a ser comprendidas por la mayoría de las féminas), y no perdonamos. Incluso a alguien (no sé a quién) le pasó que iba por la calle escribiendo un mensaje de texto, embebido en una charla amena vía internet con una hermosa mujer (hermosísima debo aclarar), cuando, sin previo aviso, localizó un “culo” a 20 metros de distancia y por ello casi manda el dichoso aparato a un charco que había frente a él (me contaron).

Pero hoy voy a decirlo en este medio escrito, algo que quienes me conocen saben que es cierto, que ando con esa manía desde hace algún tiempo, desde que descubrí el poder intrínseco de esas personas, de esas mujeres: que me fascinan las mujeres negras!

Son espectaculares! Son divinas y hermosas (bueno, no todas… pero en general)… Tienen unos cuerpos deliciosos de chocolate y unas características físicas que son envidiadas por muchas; perdí la cuenta de las veces que escuché a mujeres que, al ver el cuerpo de una mujer afro, dicen sin vergüenza y con mucha envidia “ay, que feo un culo tan grande”… pffff, por favor, que no darían muchas por tener la mitad de las curvaturas que las negras poseen desde pequeñas. Y qué decir del sabor que le imprimen a todos sus actos, a su caminar, a su bailar y a… otras cosas. Por Dios, por Zeus, por Krishna o por Alá, ala que cosa tan deliciosa.

Además que tengo un problema, bueno una rica y suculenta debilidad: me fascinan los culos, son el centro de mi atención y de mi perdición; porque está bien que una mujer tenga unos senos prominentes y sé, por experiencia ajena, que uno se divierte bastante con la “saltabilidad” de ese par de cúmulos galopantes que rebotan en sí mismos ya sea al vaivén de la marcha o en el vaivén de la batalla; pero es que la parte de atrás tiene un atractivo mayor para mí, y eso es lo que también admiro de la raza negra: son pocas, por no decir la ínfima minoría, aquellas que carecen de ese bellísimo y trasero atributo abultado y bien formado. Son redondos y muchas veces macizos esos lindos glúteos de los que hacen gala las morenas; y por ello no afirmo que las rubias o blancas no lo posean, claro también las hay, y son muchas veces muy bien trabajados, pero la forma en que vienen de fábrica los de las consabidas mujeres de pieles oscuras no tiene igual, sobre todo en la forma de moverse y bailar… por eso hablé acá de Choquibtown y de unas negras especta”culares” que salen en el consabido video. Tiene esta parte corpórea tantos nombres, profanos como pendejos, que sobraría acá escribirlos todos.

Como digo siempre, es que son unos bomboncitos! Aunque es obvio que al ser mujeres son raras, estas mujeres en particular tienen una alegría inconfundible y no andan haciendo “jetas” por todo; se le miden a lo que sea (lo que sea) y tienen el cuerpo y el aguante para hacerlo. Como siempre digo, me contaron, que seguirles el ritmo es una cosa de locos, que se mueven como mezcladora de pintura  (no como algunas que tienen la motricidad de un Alka-Seltzer en una mazamorra) y por eso es que hay que hacer mucho “cardio” y mucho deporte antes de entablar una relación con una mujer divinamente oscura (por eso es que ando en esta faceta deportiva).

Obvio es que la canela también me gusta, de hecho me gusta mucho, la mayoría de las mujeres con quienes he estado la lucen con orgullo, esa mezcla (o como decía un amigo: esa cruza) entre lo profano y delicioso de la raza negra y la “rectitud” de la raza blanca es muy deliciosa, pero definitivamente lo mío son las negras… vuelvo y digo, hermosas muchas y con unos cuerpos que solo inspiran a decir “Mamma Mía”.

Mamma mía es que debe aseverar uno cada vez que las ve caminar, moverse, bailar, moverse o moverse en todas sus acepciones sin excepciones; son espectaculares para coordinar todo ese hermoso cuerpo que las engalana… como cuando uno ve a Beyoncé bailando y lo único que le queda es persignarse e invocar a todos los santos habidos y por haber para que no le genere ese divino cuerpo una embolia. Maldito el marido, maldito J.C., cómo te envidio!

Es que la negra tiene tumbao’ como dijo Celia, es inevitable

Y para las personas que me critican por mis gustos chocolatosos les digo: han visto a Zoe Saldanda? Que cosa tan brutal! Además hay una frase que reza: El fascismo se quita leyendo y el racismo, viajando.

Quiero morirme de manera singular, quiero un adiós de carnaval, quiero tu voz negra canela escuchar, con su frescura natural, sincera! 
Quiero una negra pasión!

P.D.: En serio, no han visto a Zoe Saldana, esa cara, ese cuerpo y esa sonrisa… con esa negra hermosa, con esa diosa de ébano, me caso pero antes de ayer! O lo invito amado lector a detallar fijamente a Beyoncé, Dios bendito y misericordioso, Santísima Trinidad, es como para sacarla a vivir, pero ya! La saco a vivir con ese cuerpazo que se almuerza J.C., tiene curvas para morirse solo en la mitad. Ese par de negras me entretienen más que una manifestación de payasos y están más buenas que levantarse tarde un domingo… Que no me entere que esos culitos pasan hambre… Qué pedazos!

P.D.2: En serio, hay muchas películas que me gustan por su guión, su música o sus actores, pero la preferida es y seguirá siendo "Colombiana", no por su gran adaptación o temática, sino por Zoe... y no la banda de música pendeja que se llama también así, sino por Zoe Yadira Saldaña Nazario... ay, me ericé!

Tuesday, 19 June 2012

La generación Waffer


"Hermanos en la galleta, uníos"

Todo tiene su final, nada dura para siempre dice el conocido cantante Héctor Lavoe. La vida es pasajera y uno es pasajero de ella; se la pasa viendo cosas y eventos que solo pasan y nunca se quedan… solo nos quedan las quejas y los reclamos, algunos amores y recuerdos, algunas heridas y contadas sonrisas, episodios que siempre nos pondrán a pensar en mitologías cósmicas y en solicitudes nunca contestadas.

No es un tema filosófico o de proporciones metafísicas de lo que voy a tratar en este medio escrito, son temas un poco más de reflexión de mi agitada, de nuestra agitada vida que nos toca llevar por causa de la actualidad que nos arrolla como un tren (aunque en Colombia no tengamos tren).
Toda mi santa vida me ha tocado muy duro, no lo digo en el sentido bíblico de atravesar el Sinaí con el pan duro en la mano (no hacer más referencias por favor acerca del pan) ni de aguantar hambre y desventuras, modestia aparte lo he tenido todo en la medida de mis posibilidades (y sobre todo las de mis padres santísimos) ni el ser rechazado o algo de esa índole, simplemente que mis opiniones siempre han sido relegadas por gente más poderosa que yo; voy a aclarar.

Cuando era niño y pequeño (bueno, más pequeño), solo estaba supeditado a todos los comandos y mandamientos que regían no solo la época oscura de los 80s, sino la férrea disciplina y mano veloz de mis padres para corregir cualquier equívoco que se presentase en mi actuar o proceder; no eran raras las correcciones amorosas pero firmes que ellos hacían en la casa después de alguna “metida de pata” de este individuo. Siempre fui castigado, de una manera o de otra por toda actuación fuera de los cánones del orden natural de las cosas. Es más, era tal el poder que ejercían mis sacro santos padres (ya los estoy matando con el sacro) que bastaba solo una mirada para que uno entendiera las órdenes que ellos impartían, por ejemplo esa tan hermosa que decía que nunca un niño debía meterse en las conversaciones de los adultos, y por ello siempre lo mandaban a uno a jugar a otra parte para que no nos enteráramos de los chismes y vericuetos de los adultos bastante adúlteros.

Además, éramos unos criminales en potencia y por excelencia, éramos culpables hasta que se demuestre lo contrario e incluso nuestra palabra no valía ni un Bobaloo con centro líquido, vale más un Tumix en la calle… Era terrible. Solo bastaba para que un hermano, primo o familiar nos denunciara por lo más mínimo para que se hiciera justicia en el acto (y no sexual que es el que me gusta). Como digo siempre, el fuete, la correa, el cinturón e incluso los zapatos estaban siempre prestos para ejercer de verdugos contra nuestra integridad física. Era tal el grado de represión (aunque bonito en cierto sentido) que una cierta vez fui atacado por la espalda por mi santísima madre con un zapato de suela plástica (joder, como pegaban de bueno los condenados) a una distancia casi de 100 metros, lanzamiento por el cual hubiera ganado cualquier olimpiada de lanzamiento de objeto contundente, ya que no solo fue la fuerza sino la precisión con la que puso la bala donde quería.

Aunque debo agradecer, por eso no soy un criminal (bueno, no tanto) y no estoy traumatizado ni con lesiones serias… claro, la justicia se equivoca, hasta la divina, pero es obvio que cargo algunas heridas debido a los golpes amorosos de mis ancestros que llevo con orgullo al ver que al menos a mí sí me corrigieron y me pusieron a pensar y a seguir el orden y las órdenes, como debe ser.

También teníamos horarios regulados por relojes o por “es hora ya de acostarse, vámonos a descansar, pero antes hay que lavarse, y los dientes cepillar” y eran ineludibles, eran mejor dicho, sagrados. Gracias a ese bendito tema nunca pude ver “Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha” o “En Puerco Ajeno”… escasamente alcancé a ver “Los Victorinos” y eso porque ya tenía un televisor en mi cuarto (que por cierto, siempre amenazaban con quitarme pero que ahora me doy cuenta, que no había más dónde meterlo).

Así pues fuimos criados, al menos la mayoría de los mortales, con mortadela y pan (no jamón Pietrán), con sardinas (y no la de “Quibo tsardina”), con empleada del servicio (no mucama ni nana) y con el logo de Inravisión al fondo que acompañado con música se hacía presente después de una buena zarandeada por parte de la parte paterna, después de alguna “pilatuna” infantil. 

Pero vuelvo y digo, nuestras opiniones no valían nada, simplemente eran ignoradas o pasadas por la faja, por la galleta. Solo éramos residentes sin voz ni voto ni derecho alguno, simplemente nos dedicábamos a obedecer la mayoría de las órdenes impuestas por los regentes, quienes sabían muy bien que tenían la sartén por el mango.

Pero ahora… hágame el favor, ahora son los niños, los carajitos esos quienes tienen la última palabra; la voz de los padres, maestros o rectores no vale nada frente al ICBF o cualquier ONG terrorista. Tratar de corregirlos ahora es simplemente cortarles sus derechos y estar supeditados a recibir una fuerte demanda por parte de alguna jueza de familia (no es discriminatoria la sentencia anterior, ya que la mayoría, por no decir todos los jueces, son mujeres). O no vieron las noticias de unas niñas que quisieron envenenar a la maestra por que vieron un programa llamado “La Rosa de Guadalupe”? Peor aún, no vieron que, a pesar de ser ellas las únicas responsables, ahora la culpa es de la profesora, del colegio, de la sociedad y hasta de los Mayas? Como decir, guardando las proporciones, que los culpables son los judíos por haberse hecho matar! Por Dios, qué aguamanilada de babas es eso! Que idiotez tan enorme por la sagrada Virgen y el Divino Rostro!

Ahora ellos tienen todos los derechos, no se les puede interrumpir en lo más mínimo, hay que consentirle hasta sus sinsentidos y sus idioteces, no se los puede callar ni regañar porque se “traumatizan” los doctores, salieron dignos, tan dignos que los demás somos indignos de dirigirnos a ellos, mucho menos dirigirlos. Se les regaña y sale regañado uno, se los corrige y se vuelven como fieras salvajes contra el adulto, se los mira de manera ligeramente enojada y los iluminados “guaguas” entran en shock anafiláctico.

Obvio que eso pasó por la entrada de una generación intermedia entre ellos y nosotros, quienes les dieron pleno poder y potestad a esos guaches, a esos petizos que se creen dueños de la verdad; es culpa de los que se las dieron de redentores de la infancia y nos crucificaron a todos. Malditos, malditos sean… Les dieron facultades más grandes que las de medicina y por ellos, vuelvo y repito, ahora son doctores (como mi Uribe que es “doctor”… será de papas porque no ha mostrado ni el PhD, solo el H.P.), gerentes de la casa y de sus padres, porque ellos (los padres) que se queman la vida trabajando para ganar dinero, porque así funciona el capitalismo en el que vivimos, ahora deben temerles, ya que con solo bajar un dedo o apuntar con él, serán presas fáciles de los idiotas útiles de los centros de adopción donde, dicho sea de paso, realmente violan y dañan a los niños (no lo estoy inventando, conozco casos y si quieren les muestro las estadísticas ocultas y enterradas de ese nido de cucarachas llamado ICBF).

Propongo por todo lo anterior que ya es hora de que nos fajemos los pantalones, ahora que ya estamos teniendo hijos (bueno, otros porque yo aún no), no temamos alzar nuestras voces contra ellos y contra los pendejos del ICBF (realmente es que los detesto hasta el alma), que les enseñemos realmente quien es el que paga las cuentas en la casa, quien es el que lleva la comida y quién es el más grande del lugar, porque si no es así, nos cargó el patas. Nos llevó la flaca con su hoz.

Por eso, después de este paseo de antología, digo que realmente a nuestra gloriosa generación si nos pasaron por la galleta; quedamos como la galleta Waffer, llenos de crema, blandos por dentro, con un exterior que parece rudo pero que al menor esfuerzo se rompe debido a la presión externa... ah y porque siempre andamos en empaques extraños y hasta metalizados.

Recuperemos pues nuestros pantalones, nuestras fuerzas, nuestras agallas, nuestras “huevas” (u ovarios) y mandemos al menos una vez en la vida, ya que siempre fuimos el hijo medio de la historia (como lo dice Tyler Durden en “The Fight Club”); o al menos mandemos a la punta de la pija a todos aquellos que siguen el jueguito de los niños de hoy en día, ese jueguito estúpido de ensalzar toda monería y pendejada que hacen (ay miren el niño tan lindo, me aruñó la cara y me escupió… eso debe ser porque es inteligentísimo, por eso es que ningún colegio es bueno para él y todos los profesores son unos monstruos que no comprenden a mi sabio niño).

Hermanos en la galleta, uníos y pelead junto a mi contra esas amenazas prepubescentes, somos más y pegamos más duro… Muerte a los derechos de la infancia idiota!

P.D.: Qué posdata ni que carajos, estoy ofendido por esa miserable hora en la que fuimos bajados del pedestal y puestos a disposición de esos defecados artículos mal articulados de las leyes en donde convirtieron a esa chusma infante en regentes de la vida. Es obvio que si se protegen algunas veces sus derechos, pero en detrimento del resto de la sociedad. Maldita sea! Por qué no me morí chiquito maldición!

Friday, 8 June 2012

Trolo pero sabroso...


"Quiero amanecer, con la mondá en el hombro..."

Hace apenas unos días, su comentarista favorito (no hablo de Javier Hernandez Bonett) fue duramente criticado por una pequeña sátira que lancé contra mí mismo, unas cuantas líneas que ofrecen sabiduría sarcástica pero en la delgada línea de lo estúpido. Por algo dicen que me pasó lo del momento incómodo cuando tu sarcasmo es tan avanzado que la gente cree que eres estúpido…  pero no señores, ni soy tan avanzado (aunque digo que bastante sin ninguna falsa modestia) ni soy para nada estúpido (bueno, solo cuando me pongo en estado Merlano: cuando bebo y manejo y no soy senador con 50 mil votos). Lo que dije fue por una mala experiencia que tuve en días recientes con el género favorito de mi persona: con el género femenino.

Pero no quiero hablar de cosas personales ya que parecería un poco creído y un poco increíble (aunque las historias asombrosas existen muy frecuentemente en mi vida). Quiero hablar de algo que mencioné en la frase de Facebook que aún me tiene desconcertado.

Ya sé que la noticia es vieja y muy recalentada (más que unos fríjoles trasnochados) pero aún no puedo salir de mi asombro total. No puedo y no quiero creer que eso haya pasado. Obvio que lo sospeché desde un principio por sus nombres artísticos, sus poses, sus peinados, sus bailados y demás (una libra de cadera no es cadera, como digo mi General), pero debo admitir que hasta ahora sigue siendo un trago muy amargo para mí.

Cómo es eso de que un pro hombre, un adonis encarnado, un dios del Olimpo hecho pasta se convirtió en sopla nucas? Cómo es que le gusta ahora morder almohadas y que le rasquen con la de mear (si, sé que es asquerosa la frase pero cae perfecta)? Por qué carajos Enrique José Martín Morales es gay!

Sé que muchos se llevaron las manos a la cabeza (los gay a otra parte) y que yo me sorprendí de sobremanera en esos días, pero voy a decirlo abiertamente, por qué Dios mío, por qué! Y no es que me gusten los hombres, ni más faltaba, pero es que me digo de manera interna como un mantra (como los de Uribe y sus twiterazos bailables) que cómo es posible que un chico de finas proporciones se convirtió (o nació, no sé qué es lo que pasa en ese sentido) en un adorador del divino miembro.

Pero vamos por partes; he hablado con muchas mujeres, ya sean latinas o latosas, sean quebecas o quejonas y todas han concordado con el veredicto: ese hombre de cara cuadrada pero fina, de rasgos aún más finos y de estructura ósea digna del David que se comió Miguel Ángel debería hacer estragos entre las féminas sin importar raza, color o nacionalidad. Pero ahora es solo un “joto” más. Aclaro que con eso no digo que sea menos persona, desde siempre habíamos sospechado de su “jotez” intrínseca, desde las épocas que se apodaba “Kiki” hasta el preciso momento que declaró que le gusta que le dejen el sentadero como un bizcocho (o como un bostezo).

Es que no sé qué coño tiene en la cabeza Ricky Martin (es un decir lo del coño); con la mitad de la pinta y el garbo que se gasta el Menudero personaje yo habría hecho desgracias entre las niñas, mujeres y señoras de toda región por donde he viajado. No andaría con miramientos y estaría comiendo en buffet y a la carta por todas las partes del planeta y de las anatomías.
Parece envidia, pero tengo que decir: por supuesto que es envidia, y de la bien mala, porque él tuvo a Daisy y yo a Darci, porque él pudo hacer de todo y yo hago lo que puedo; obvio que no envidio su faceta actual de andar “palote” por otro homo… sapiens XY, jamás se me torcerán las chupas debo decirlo, pero el señor literalmente se pifió con esa decisión de que le dejen las posaderas como la bandera de Japón, que le conviertan el asterisco en una “O”.

Claro es que ya lo sabíamos, que el chicuelo tenía sus tendencias extrañas y su movimiento de cadera medio des apretujados, tenía un cierto aire de trole bus pero siempre guardamos las esperanzas de que fueran puras impresiones láser (y no de depilación láser). Que con sus canciones daba algo a entender al público, por ejemplo cuando decía: Vive la vida loca (o como a él le gusta, tu poron.. en mi boca), un, dos, tres María aunque me duela (por lo del dos.. y eso que le faltó el cuatro), y la más diciente One Night Man. Es que él,  nalgonsote como siempre salía en sus charadas cantadas con un aspecto medio “trolezco”, pero al final se le chorreó el helado y se volvió sabor a frutilla. Finalmente se le abrió el Ojo de Thundera (Thundecats.. hoooooo).

Qué decepción para las damas que soñaban con él, desde Menudo hasta sus canciones chuscas, pasando por alcanzar una estrella (o era a ver quién se lo estrella?) o muñecos de papel (y se volvió un muñecón). En esas series en las que se cantaba “no importa que esté muy lejos, si tengo yo su brillo” (y su labial y su depilador y su esmalte para uñas), “No importa el negro noche, si ilumina mi intestinooo”… 

No por todo esto debo decir que es nada diferente, ni una persona menos que ustedes y yo, que sus características siguen ahí y que sigue siendo como cualquier mortal. Pero es que es triste que un hombre de esas características haya pasado a otros gustos más cavernosos y haya abandonado a las hermosas mujeres.

Pero más allá de esta crítica quiero apoyarlo; sé que tal vez no soy nadie para refunfuñar por algo que ya pasó de moda, pero aun así, a pesar de mi asombro, sigo apoyándolo, no solo a él, sino a muchos de mis congéneres para que sigan su ejemplo y se conviertan en “RickyMartinianios” y se amen los unos a los otros (o sobre los otros, o debajo de los otros, o de aguilita, de perrito, mono parado en pilón, la putanesca, la bulímica, la suicida, el cogoy, el cogoy invertido, la indolora de Zidane, el salto del tigre con rebote en la cama y patada al bombillo, el trampolín ruso, el misionero afagano, el beso del mamut, el dirty Sánchez, el Undertaker – que se parece en algo a la suicida- , la palanca del diablo, la soldadura al arco, la embestida del jabalí sueco, el cañonazo de las doce, el torniquete de la muerte, los pollitos pastando, la sonrisa Colgate –es genial!- , la mirada de Yoda, el Mazzinger cojo, etc)… pero más que por razones de reivindicación y tolerancia, es que eso significa que hay más para nosotros los heterosexuales no tan agraciados, más de donde escoger y de dónde agarrar.

Por eso utilizando el poco Lunfardo que sé, digo: Ojalá hayan cada día más Trolos, que se amen para ser como Ricky: Trolo pero sabroso.

P.D.: Sé que me salió medio procaz el texto, pero es que frente a tal evento magnánimo no encuentro equivalentes en español clásico.

La otra (como la de estos días): Mi apoyo total es sincero y sin ceros a la izquierda para con los señores que son homosexuales, no tengo nada contra ellos y solo es un texto que espero sea interpretado con risas y no como una burla a este no tan nuevo género que ocupa nuestra actual sociedad. Así como se hacen chistes (algunos de muy mal gusto) con respecto a las mujeres y a los hombres, no es para nada peyorativo el articulito este.  Es que “Fuego contra Fuego es amar, y no lo podemos evitar” (este es el “Disclaimer”).

Sunday, 27 May 2012

Arroz con leche me quiero casar!

"Tranquilas niñas, el blanco es opcional"


En estos días he estado pensando bastante, en mi vida desordenada hasta más no poder, en no poder nunca ceñirme a un presupuesto (por eso mantengo endeudado), en mis pachangas extremas y extremistas, en mi desorden alimentario, en mis 2 o menos horas de sueño nocturno, en mi desastre habitacional, en mis horarios irregulares, en mi sobre exposición a internet, en mi sucesión de eventos sin sentido, etc. 

Me he detenido por fin a pensar, a racionalizar mi conducta irresponsable y sin sentido, mi vida de excesos y lujuria (ay que rico), de tachas y perico como lo afirma “Galatzia”, de lustrosa pasividad hacia el futuro y mi caminar solitario y sin meta fija. He tenido que sentarme un buen tiempo (por eso dejé al Facebook en paz), meditar y reflexionar (no sabía que conocía tantos sinónimos) acerca de lo humano y de los más humano de mi acontecer diario, porque errar es de humanos, pero es más humano echarle la culpa a otro. Lastimosamente descubrí que no había otro responsable más que mí mismo ser y carácter y tal vez mi pereza instruida a través de muchos años por el mejor maestro que conozco: Mi desocupe programático.

Y en un momento de gracia, de iluminación temprana y de estimulación ligera (no piense mal, estaba estimulando mis papilas gustativas con una papilla de banano con aguacate) la respuesta llegó a mi como por entre un tubo, una respuesta básica que debí haber visto desde hace mucho tiempo, una respuesta que me sacará de mi embobamiento literario y de esta pasividad no lucrativa.

Lo descubrí: tengo que casarme! Tengo que formalizar una relación con alguna mujer (no me gustan los hombres aunque acá esté permitido) y formar un hogar medianamente normal, luchar por mantener un enamoramiento serio y con compromiso y dejar esta vida loca y sin frenos que me lleva arrollado desde hace un buen tiempo.

Lo descubrí también en uno de mis múltiples viajes hacia el Viejo Puerto de la ciudad (que ahora no me deja caminar mucho por sus protestas), en el cual vi en ese día en particular, tantas parejas caminando de la mano a la luz de un hermoso día (awww), tantos padres y madres jugando con sus hijos y disfrutando de un paseo de olla sin olla (y sin estar en la olla como en Colombia) con sus amados infantes y pocas mascotas.

Vi a esos pequeños retoños con sus caras sonrientes y sus risas contagiosas y no pude hacer algo más que reír, ver que existen otros en el mundo (increíble, hay más personas aparte de mí en el mundo… guau!) y que la vida continúa… 

Vi a esas abnegadas madres corriendo detrás de los niños que sentí una envidia de la buena por estar en sus zapatos bajitos y con suela antideslizante, en sus zapatos sin estilo debido a que deben ser cómodos y no lujosos para perseguir a un pequeño en fuga. Vi a esos padres que aún están al lado de sus hijos acompañándolos al sube y baja, a los columpios y a montar en bicicleta; me pareció genial debo admitirlo, debe ser una cosa del otro mundo… Con razón mis padres se deleitaron tanto criando a este par de hijos hermosos que tienen (bueno, al menos denle el título a mi hermana).

Descubrí mi misión en la vida: me debo casar, porque eso de traer niños al mundo en una relación de concubinato o de “arrejuntamiento” no va con mis altos estándares establecidos por mis padres y familiares, por Dios! Eso de andar pariendo sin argollas (no hacer mención de la palabra a un argentino, por favor), sin un compromiso conyugal no está bien; me enseñaron que deben haber dos figuras paternales que acompañen el crecimiento físico e intelectual de un nuevo individuo.

Me debo casar, ya lo dije, con una señorita de la capital (como dice la ronda para niños): que sepa coser, que sepa cocinar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar!

Es que me pregunto yo, a estas alturas de mi vida, a este minuto 90 del partido: en qué voy a gastar todo mi tiempo libre? Quién me va a acompañar de día y de noche a un habitáculo al que llamaré hogar? Quién me regañará por todo lo que haga bien o mal? Quién me llamará unas 70 veces al día para saber cómo estoy (ojo, eso no quiere decir que sea intensa la señora, es que se preocupa)? Quién me va a levantar un sábado por la mañana a realizar alguna compra o a arreglar algo descompuesto? Quién me va a sacar de mi movimiento lento como el de un teletubbie en una cama de velcro para matar algún insecto mortífero que amenace por completo a la raza humana?  Quién me va a sacar en cara todo error que haya cometido hasta el momento en la relación? Quién, pero quién me grito a mí mismo!

También quiero tener hijos, evidentemente. Por ahora me gustaría uno, así como el hijo de mi amigo Adrián, el cual lo despierta desde las 3 de la mañana. Viene otra vez la preguntaredera: Quién me va a levantar a desmedidas horas de la noche para cambiar consentir a un infante? A quién tendré que cambiarle los pañales a cada momento? En quién gastaré mi hermoso tiempo libre? Con quién montaré bicicleta? A quién le gastaré un helado que se chorreará por toda su anatomía? Quién me pondrá en aprietos al tener que darle de comer? A quién le enseñaré a hacer del “uno” y del “dos” en los lugares adecuados? Quién me orinará mientras lo esté cambiando (favor no hacer comentarios aberrantes con adultos acerca del tema)?

Es una variedad de preguntas que me llenan todos mis pensamientos; obvio que eso de que sepa coser, como dice la canción, es un sueño casi inalcanzable y casi húmedo (créanme, cierta vez tuve que esperar más de un mes para que me arreglaran un pantalón); tranquilas mujeres, que los hombres ya nos acostumbramos a que sean todas unas princesas y no sepan hacer nada, que su lugar no está detrás de una estufa ni delante de una máquina de coser, ni más faltaba que solo su estatus sea el de una “queca”; ahora ya sabemos (a Dios gracias) hacer todas esas cosas “esclavizantes” que no saben ustedes hacer: planchar (un amigo acaba de gastar 100 dólares en plancha y mesa para ese fin), lavar (un amigo de mi padre dijo “si hubiera conocido la lavadora no me hubiera casado”… no estoy de acuerdo), cocinar, zurcir ropa, hacer dobladillos, cambiar pañales y limpiar la casa… lástima que morfológicamente no estamos diseñados así, pero créanme que si pudiéramos también sabríamos amamantar y parir, para que no se cansen las refinadas damas de hoy en día.

Pero ahora lo tengo claro (tengo, tengo, tengo, tú no tienes nada), como dice la presentadora en su cosa política “está claro”: debo conocer a una mujer que sea mi esposa, que sea la madre de mis hijos y la dueña de mis compromisos; una mujer que me vea digno de mezclar mis genes con los suyos y de formar un hogar… Sé que es difícil encontrarlas ya que a veces la hoja de vida no da para tanto (porque antes era suficiente la labia, ahora hay que preparar una hoja de vida impresionante). Espero casarme pronto, para por fin dejar de cuidarme y salir de estos 56 kilogramos de magra anatomía y regresar a unos delicioso 70 que alcancé alguna vez, o no se han dado cuenta que todos engordamos cuando nos casamos o tenemos parejas estables. Mentiras, obvio que seguiré mi régimen de ejercicio brutal y de 1000 calorías diarias para así no solo ser un consorte más sino un amante para mostrar. 

Así que ya lo saben, espero recibir propuestas (porque ahora la mujer propone y el hombre dispone, no pueden esperar menos ya que ahora llevan las riendas de todo en el planeta señoritas)… No tengo una hoja de vida impresionante pero tengo buenos sentimientos (awww) y no exijo mucho, bueno nunca más de lo que ofrezco: una belleza latina con algo de inteligencia y con un toque de sarcasmo (en una nota, el otro día conocí a una mujer no solo hermosa, espectacular de cabo a rabo –mmm-, de curvas más que perfectas, rostro divino y totalmente femenino y áureo, sino con un porte y elegancia que raya con lo ininteligible, pero que triste fue descubrir que su cabeza solo le servía para sostener ese ondulado pelo brillante)…

Y no digo con lo anterior que las lindas sean brutas, ni más faltaba: conozco a muchas mujeres espectaculares en mi vida que son muy inteligentes (algunas demasiado): abogadas, administradoras, arquitectas, doctoras, periodistas, enfermeras, profesoras, pocas pero lindas ingenieras (en ese orden)… y conozco a algunas, digamos no agraciadas, mujeres de perfiles bastante indeseables (eso de que no hay mujer fea y que la belleza va por dentro es una mentira muy fea) que también tienen la característica de no tener nada en la cabeza; todo es muy relativo. Como dice el adagio popular: lo importante no es que esté buena, lo importante es lo que dure buena (en muchos sentidos).

Así que buscaré una linda señorita que adorne con su presencia mi vida solitaria y que me aporte algo más que su belleza para así, establecer de una vez por todas un hogar en el cual crear (que es la parte más sabrosa y a la que me gusta dedicarle más tiempo) y criar hijos, los cuales podrán hacer gala de que nacerán canadienses y hablarán muchas lenguas gracias al multiculturalismo de esta ciudad del pecado. Es más, a la luz de la liberación femenina, pido e imploro que, así como son tan liberadas las mujeres actuales, me busquen y me hagan propuestas matricidiales para cambiar un poco el protocolo.

Con ésta sí, con ésta no, con esta señorita me caso yoooo…

Nota: Porque “yo no quiero trago, yo no quiero más drogas, yo te quiero mujer, vos sos lo que me ahogas, yo no quiero ruedas yo no quiero más alcohol, sálvame vos sos mi última opción”, ya no quiero que la gente solo diga que siempre consigo dinero para drogas, alcohol y para el puteadero, que siempre me lleva la fiesta semanas enteras y no me suelta!

Otra: Creo que también esta iluminación precaria viene a mí por el patrocinio de mis amistades, amigos y amigas que ahora se andan casando a diestra y siniestra de manera siniestra (si ven que la izquierda siempre es mala?). O andan teniendo hijos por todo “Tabio” a la luz de ese maldito Facebook que nos comenta la felicidad de otros.

La última: Ahora que Facebook (hablando del diablo) tiene la función de saber a qué horas fue leído el mensaje que mandamos o que nos mandaron, cómo van o vamos a hacer para lucir más interesantes al leerlos pero no contestar? Al demonio con tanta tecnología, ahora si nos tocó ser más humildes y contestar en el acto.

Friday, 25 May 2012

Rápido y furioso: Reto Merl-ano.


"Tonces qué ma ñiño"

Ñerda primo, es que ahora ya uno no puede andar tranquilo por las calles mi negro, no puede pasear con confianza en su nave porque llega algún sopla vergas vestido de verde a pedir papeles y a que les soples el tubo, tú me estás mamando gallo?  Me viste la cara de marica? Me viste cara de cachaco o qué vales mía? Joda mi vale, te montaste en la moto del violador, porque no me hago ninguna prueba de alcoholemia, cógela suave, ni que fuera marica… Porque si un policía (o tombo que se le llama también) detiene a un tipo fino en su camioneta, se va a ganar su garnatá (que me disculpen pero no sé cómo se escribe); animalito atrevido!

Pues sí señores, en estos días pasó el incidente con el dirigente costeño Merlano  (cógeme el banano) que trascendió en la opinión pública, no solo por la insistencia del susodicho personaje en no realizarse una simple prueba (que le aclaro a todos que es totalmente válido), sino por su insistencia en que cualquier mortal debe arrodillarse ante él porque es un personaje público; no pues! que no pague impuestos tampoco ni que pare en el semáforo, porque 50.000 votos son suficientes para hacer lo que se le dé la gana (aunque su votación real fue de 31 mil y algo, costeño “metemonos”, “cule’ paco” que metió).

Pero es lo típico, es lo normal, todos los congresistas, senadores (o cenadores), representantes, diputados, asambleístas, etc., son los especialistas en pasarse por la faja toda ley de la república, desde las normas de tránsito hasta los límites de financiación de campaña. Es común ver que estos animalejos (el congreso debería llamarse Animalandia) se creen por encima del bien y del mal, se creen los rectores de la ética (pelética pelempempuda) y que todo está diseñado para su eterna comodidad.

Aunque debo admitir que es más gracioso aún que la opinión pública ahora quiera “tumbar” al señor DelAno (ay perdón, ese es un jugador) por un simple video hecho por la policía (me sigue asombrando que se haya filtrado) y porque, en su válido y completo derecho al desarrollo de la libre personalidad consagrado en la sagrada constitución política de Colombia (si mi amigo que no es abogado, así es), se haya negado a soplar un tubo lleno de babas de otros borrachos. Es que no aprendieron del bochorno que hicieron cuando quisieron ganarle a Santos desde Facebook con las payasadas de Mockus?

Es cierto también que las redes sociales están creciendo y generando oposición y algo de opinión (muchas veces errada), pero de ahí a que logren hacer renunciar a un honorable parlamentario (para reducir palabras H.P) hay mucho trecho; pero reaccionen por favor, primeramente (o sea de primero, adverbio masculino en desuso) Facebook no llena votos, esos se hacen en las urnas. No tienen ni voz ni voto después de haber botado su elección por el señor en cuestión, esa es la gracia de la democracia queridos e “ilustrados” protestantes. Segundamente, repito que uno está en todo el derecho de negarse a la prueba de alcoholemia que obligan los señores agentes (eso me lo explicaron los abogados de la familia –Sí, yo consulto antes de escribir-). Y terceramente, es un derecho de todo ciudadano del común, casi una obligación, burlarse de los iluminados policías y de fuerza pública, de esos señoritos que creen ser los jueces y verdugos de todos los colombianos de a pie solo porque cargan un bolillo y una pistola.

Es nuestro deber y salvación hacer mofa de ellos siempre y en todo lugar, de esos señores agentes que se las dan de muy machos y se “cogen” entre ellos (nota corta, por eso es que había un pabellón en la cárcel “La Picota” destinada a albergar a los militares (y paramilitares que son los mismos), y era mejor conocida por el nombre oportuno de “El pabellón Cuatro Bolas” porque eso en cuatro no se ve, no se ve cómo el coronel “clava” al raso –Ay, sí señor, señor! Rásqueme con la de mear, Señor! Creoque era el pabellón número 8 -el culo de te lo abrocho-), quienes se visten de verde o de azul para hacer cumplir la ley, pero la ley del que más les pague o del que mande.

Momento, me desvío (y hasta sexualmente) del señor Merlano. Es un abogado que sabe sus derechos y el poder que ostenta siendo senador de la república. Lo que sí le critico a mi don, a ese hijo de… congresista preso por parapolítica, hijo que acogió las banderas de su santísimo y beatísimo padre quien hacía proselitismo político de la mano de Rodrigo Antonio Mercado Pelufo, alias “Cadena”, conocido y temido paramilitar que hacía votos con balas y muertos, es que se apoye en su votación para infringir la ley.

Bueno, aunque siendo sincero, quién no ha utilizado algunas argucias para librarse de sus compromisos con la ley o con la justicia. Cualquier excusa es válida, desde aquella que reza que las interceptaciones ilegales son solo “una bobadita”, hasta la conocida mordida que ofrecemos todos cada vez que nos atrapan en una de nuestras pilatunas automovilísticas (yo le doy para las gaseosas mi señor agente). Yo también habría hecho lo mismo; si Pirri se lanza para presidente solo por su página en Facebook o Mockus creía que iba a ganar a punta de “Me gusta”, yo también me montaría en mi curul y no escucharía a nadie y pasaría por encima de todos (o ustedes no?).

El señor tiene todo el derecho de inflar su votación para parecer más importante (porque todo costeño es crecido) y decirle a los policías que “la cojan suave”, que ellos no tienen ni educación  (porque lo importante es la educación, a usted le pueden quitar todo menos la educación) ni autoridad para estar contra el voto popular.  Y tiene todo el derecho divino de utilizar su posición y los recovecos legales para evitar a la ley, como su eminente padre, quien fue el primero en renunciar a su fuero para hacerle “conejo” a la ley y ser procesado por la justicia ordinaria.

Dejen jugar al Merlano (en serio que apellido tan fácil de burlar), que él iba rápido y furioso, en su camioneta para alguna de sus pachangas, o para algún concierto, así sea para delinquir como todo Merlano que se respete; así que respeten y no sean maricas, que él verá si va o viene borracho de algún “espeluque” con champeta y toda la cosa, de mama’ ron, de abrazar a la pipona (a los que no son costeños eso es una presentación del ron para ellos). Espernancate amigo policía, ábrete del parche que no tienes nada que hacer frente a un costeño con poder, que solo hueles a sudor y a grajo (nunca le digan “chucha” a un habitante de la costa porque piensa en otra cosa).

Espero que esto cierre la discusión y que no juzguéis pues seréis juzgados, y con la vara (y las barras) que mides seréis medido. Por el derecho de todo congresista de sacar pecho por sus votos y mangonear a Generales, Coroneles y policías: Salud! 

P.D.: Mis amigos furibundos, enfrascados en la pelea inútil de tumbar a un congresista: en serio no lo van a lograr, ni con Merlano ni con Corzo, ni con ninguno; para eso es el poder, y el que lo vive es quien lo goza (como el carnaval). Así que dejen de hacer el ridículo.

P.D.2: En serio, no lo van a lograr, hay que leer las leyes para entenderlas y sino caen en falsos cuestionamientos queriendo pasarse por la faja a las mismas que quieren invocar. Hay que leer antes de opinar. O al menos preguntarle a alguien que sepa de las leyes y que pueda interpretarlas.

Notilla: Lo poco que sé de “costeñol” lo aprendí a través de la sobre-exposición a varios representantes de ese orgulloso pueblo del prominente “ajá”, que nos deja desconcertados cuando finalizan una frase con esa palabra. Ejemplo, estábamos en la casa, mamando ron y… y ajá! (para el cierre, quería utilizar la palabra “jopoloco” pero no supe dónde meterla, disculpen)

Wednesday, 23 May 2012

Emborrachadita de la bomba estás!


"Sube, sube que la bomba va! Dando media vuelta..."

Este país (bueno, mi país de origen) es sumamente gracioso; ocurren cosas descabelladas y hasta sin sentido que nos dejan con la boca abierta a todos, que llenan nuestra imaginación y nuestra memoria colectiva de sucesos extraños y personajes oscuros, de destellos y luces centelleantes que iluminan nuestro caminar lleno de preocupaciones diarias: La renta, el colegio de los niños, el crédito del ICETEX, la tarjeta Codensa, dónde carajos está Umaña, etc.

Es que debo admitir que son muy raros los días en los cuales uno lee la Revista Semana o el diario El Tiempo (alguna que otra vez leo otras como el Colombiano pero generalmente me da pereza) y no se encuentra con alguna “perla” venida de la más profunda imaginación macondiana; suceden hechos extraños como en el que dos curas (que parece no tenían cura) al parecer se mandaron a eliminar por supuestos líos de faldas y sotanas.

Y ahora, obviamente nos llegan más noticias extrañamente precisas; no voy a referirme al caso de Sigifredo López (ese apellidito otra vez) que, de ser cierto, sería lo más loco y descabellado que uno pueda escuchar… Utilizar una estrategia tan extraña para despertar “congenialidad” entre sus paisanos es una vaina loca, sacada de los pelos y de los cabellos, algo que escapa realmente a mi pobre imaginación debido a su extrañeza y algo de estupidez, porque pasar tantas penurias y tantos vejámenes, tantos años en cautiverio por algunos votos me parece realmente catastrófico por su falta de ética, así sea la de un político.

Lo que quiero hacer referencia es a esa oposición extraña que se ha creado en el país, en mi país del banano, en el cual es más difícil hacer oposición que hacerle un nudo a un banano, ha nacido una poderosa facción que raya con lo estatal, que se hace ahora desde Twitter y que colma nuestra paciencia hasta un extremo fatal: la oposición de Monsieur Uribe.

Él, dando a conocer su gala de magnánimo rector de la moral, la ética y la democracia ahora tiene de tarea, de oficio diario el escribir 140 caracteres como un maniático (y no sexual que hasta se lo perdonaría) en los cuales reprende con su santidad característica al mandatario de turno, el cual le recuerdo, fue puesto (o colocado?) por la lumbrera de Uribe y José Obdulio. Tiene ese celular al rojo vivo de tanto comentar, se ha vuelto un experto en comprimir textos largos en frases cortas con su astucia y mordaz crítica (ah, no contaban con su astucia).

Pero más extraño que ver a alguien como Uribe chiflando todos sus pensamientos es ver todos los acontecimientos que han pasado en el país (maldita sea, más violencia). Estos que me parecen, como ya lo dije arriba, extrañamente precisos y sincronizados, pulidamente sucedidos como una seguidilla de “puntazos” a la opinión pública para mover masas furibundas hacia una nueva ventisca venida de la imaginación autoritaria.

El ataque con la bomba magnética al ex ministro Fernando Londoño (al que no se le acabó el madroño) fue el primero de estos acontecimientos: al analizar el modus operandi de los atacantes surgen muchas dudas respecto a su procedencia: ese mecanismo magnético nunca había sido utilizado en Colombia (que yo sepa) aparte de algunos entrenamientos que tenían los agentes del D.A.S. con los señores de las Autodefensas (si ven que es extraño). Otra cosa: siendo los atacantes tan profesionales en saber los tiempos de los semáforos, los movimientos precisos de la comitiva del ex ministro y el funcionamiento de tan sofisticado aparato magnético, me imagino que sabían que el señor se transportaba en la parte trasera del vehículo, cosa que es fácil de suponer, de por Dios, hasta yo lo sé y no tuve que hacer un curso de “inteligencia” como los señores militares –sé que es una ironía eso de la inteligencia militar (o un sarcasmo) pero no voy a desprestigiar a tan lustrosa institución-. Entonces viene la pregunta del millón (o sea que no vale nada porque un millón de pesos no son nada): por qué carajos pusieron la bomba en la parte delantera y tan lejos del amado inversionista?

Sigue siendo extraño, bueno aún más extraño, que haya sido exactamente el día en que mi presidente (el iluminado sucesor) se iba a lucir, iba a mojar pantalla (y cucos) con el primer envío de mercancías que se hacía hacia los Estados Unidos por obra y gracia de ese delicioso T.L.C. que nos endilgaron por el ort* y sin vaselina.

Pero las extrañezas no terminan, como dice Proyecto Uno (duro y seguro): No Pares, sigue, sigue. Los militares (sigo diciendo, iluminados ellos por su inteligencia) ahora hablan y secretean de un posible golpe de estado, de derrotar a esos izquierdosos y facinerosos que campean por el nuevo gobierno e implantar uno que realmente le sirva a las necesidades del país, necesidades como aquella de ampliar el fuero militar hasta que nos puedan dar “fuete” sin rendirle cuentas a nadie (porque yo soy la hija de nadie). Los señores retirados quieren  volver a mandar y, como en toda conspiración, niegan cualquier intento o plan desestabilizador para el país (como lo afirmó Piedad Córdoba).

Y para finalizar todo este andamiaje de acontecimientos desafortunados, ahora llegaron noticias desde la pampa argentina (y eso me recuerda a Pampita), bueno, del mar de plata digamos; encontraron un artefacto explosivo que iba a ser utilizado para atentar contra la vida y gracia del Doctor Álvaro Uribe en un auditorio donde, como un sarcasmo más, iba a dictar una conferencia de liderazgo internacional. Al principio un juez argentino afirmó que era un aparato explosivo, “un aparato simple que podía provocar varias muertes” (como el celular de Uribe), pero ahora, la policía desmintió un poco esta versión diciendo que el artefacto en el teatro Rex, sobre la Avenida Corrientes (y la llevó a caminar por Corrientes), no era más que una bomba de estruendo, como Uribe con su Twitter.

Siguen siendo extrañas coincidencias, como algo orquestadas me atrevo a decir sin tener elementos suficientes para aseverarlo con firmeza; tal vez es “hilar demasiado fino” como lo aseguró el mismo Uribe cuando se cuestionaban las partidas presupuestales de Agro Ingreso Seguro, que, según la justicia, fueron realmente desviadas (qué, un amigo de Uribe preso? Eso sí es noticia!). Claro que las F.A.R.C. amenazan a todo aquel que no piense como ellos o que gane más de dos salarios mínimos, igual que el gobierno y la derecha recalcitrante con impuestos y leyes represivas, pero que tengan tal capacidad operativa en las urbes es un poco complicado.

También es claro que las bombas hicieron su efecto; ahora todo el mundo cuestiona a mi presidente y habla del regreso de Uribe; las redes sociales se llenan de mensajes de repudio a los ataques de la guerrilla contra los colombianos de bien. Es obvio que yo también repudio los actos violentos, como el de los 12 soldados en la Guajira, en esa tierra donde la arena se funde con el sol y donde la guerrilla se funde con Chávez aunque esas relaciones aparenten estar frías; es obvio que lamento la muerte de los escoltas y que hayan heridos solo por un acto de violencia irracional, pero que pasen tan sincronizados como lo han hecho, es por demás sospechoso.

No aseguro ni digo nada ya que sería irresponsable de mi parte, no afirmo que sean estos ataques gritos de cambio de la derecha que quiere nuevamente el poder, no digo que las F.A.R.C. no puedan estar involucradas en tales planes de desestabilización en el país, no digo tampoco que los militares estén detrás de todos estos actos violentos ni que sea el ánimo de algunos mover a las masas hacia la derecha totalitaria… No señores y señoras, damas y caballeros, no digo nada de eso, simplemente digo que me parece muy extraño.

Espero que la gente del común, esos que comentan desde las redes sociales y desde medios electrónicos, evalúen un poco mejor la situación y no se lancen como un Ñu al precipicio solo por seguir a la manada. Espero que la opinión pública no esté “emborrachadita de la bomba”.

P.D.: Eso de que la bomba era solo ruido me pareció comiquísimo, ya que se parece a la supuesta víctima: Uribe. Aunque espero que esto no tenga un efecto rompedor como dijo la policía gaucha. Por favor, 50 gramos de pólvora negra no hacen mucha cosa más que ruido como para que sea un grave atentado contra una persona. Además, iba a ser activado por celular o por Twitrer? 

P.D.2:  Este señor Uribe si es muy chistoso, es un “payasaurio” con ese cuento de las redes sociales: no sabe cómo gritar y joder, no tiene más espacio que esos 140 caracteres y repite todas sus oraciones como un mantra… un “man” trabado por su hambre de poder; eso de decir “espere le pongo otro twiterazo” es una cosa de la más absurda gracia pendeja. Yo quiero que empecemos una campaña para pagarle un tratamiento psiquiátrico o una casa de reposo para que descansemos todos de esa insistencia por inasistencia gubernamental.

Última: La foto la saqué del blog "Nunca es tarde si la picha es buena"... que conste que no lo dije yo!