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Wednesday, 15 January 2014

Hombres Punto Cadeneta

"Yo soy 'Trolo - El' del planeta 'Jotón'..."

¡Cómo han cambiado los tiempos oiga!… y con ello los roles que vivimos en la sociedad de hoy en día: ya no hay inquisición, la gente puede casarse con negros,  los indios ya tienen alma, los curas van a prisión, los militares ya no pueden hacer lo que se les da la gana, ya no hay temor a Dios, etc.

Hoy todo ha cambiado, la moda, el vestir, la gente, etc; la moda hoy es por ejemplo la medición de testosterona porque, al parecer, los hombres de ahora son menos hombres que antes, no porque estén mejor adaptados al mundo cambiante, sino que ahora andan más mestruantes que nunca: retuitean frases de amor y compasión, ponen fotos de bebés para ver si llega un hombre que les haga uno (o al menos lo intente mucho), mandan “besis” y ovulan con la luna llena poniendo mensajes motivacionales y odiando al hombre cavernícola que no sale con crema Ponds o Nivea para las evitar radiaciones nocivas de Júpiter pasando por Acuario. ¡No olvides compartir y dar 'Like'!

Les gustan ahora las películas psicológicas y con finales amorosos y detestan de sobremanera la exposición a la violencia desmedida como Duro de Matar o algo así (¡qué horrorsh!), aman en secreto a Johnny Depp por ser tan “polifacético” (como ellos: de niños eran varones y ahora… lo que sean); quieren ser como Brad Pitt (en eso de andar con faldas como en Troya) y  mojan cuco cada vez que ven a Gladiador en tangas de la era romana (y ahora que se les viene encima (…) encarnando a “Noé”, se les va a correr el D.I.U.).

"A ver, qué está pasando por acaaaa..."

En términos musicales las cosas son muchísimo peores: les gusta Avicii (están que se hacen el tatuaje de ese señor hasta en la nalga) para hacer el oficio de la casa mientras dejan oliendo a lilas o a 'toronja y jardín' el bizcocho de la tasa (para que no les salpique las nachas), se sienten princesos escuchando “Single Ladies” y se les corre el rímel anti-agua por ir al concierto de Beyoncé… evidentemente no por ir a ver ese espectáculo de trasero magnificente que se gasta la morena aquella sino por cantar a todo pulmón la “jotez” esa y sentirse unas divas como ella.

"Se sonroja el princeso"

Como ya lo dije en “El Vegano Interno” ahora solo comen cositas saludables como rabanitos al vapor, lechuguitas o zanahorias bebé que les calman la ansiedad de estar atrapados en un cuerpo ajeno (este cuerpo no es mío). Lo siento por no encajar en esa Caja de Pandora, porque mis ensaladas son las que se hacen con chorizo, carne y morcilla… que disculpen.

"Ahora en D.V.D."

Puedo continuar y lo haré: se ponen ahora de acuerdo con las mujeres en que los hombres somos unos cerdos, que solo buscamos “eso” de ellas y que no nos importan los sentimientos (I got a feeling… uuu) y el mero asomo de una frase ligeramente machista los hace sonrojar hasta el capul y hace que les fallen las pastillas para la anticoncepción, se vuelven un manojo de nervios y hasta lágrimas corren por sus maquillados ojos.

"Son unos malos, malos"

Pero si todo fuera solo por la forma (quién soy yo para criticar a los hijos de la soya y de Atenea), pues vaya y venga, que cada uno haga de su trasero un candelero y que se ponga chancletas para cada ocasión como toda una dama decente y piscinera… pero el problema radica en que ahora ya no hay viejas chismosas, sino ¡viejos chismosos! ¡Háganme el “jijuepuerca” favor ole! Las comadronas se han ido acabando en el mundo civilizado pero ahora llegaron los hombres para reemplazarlas en su chisme y en el tejido, en el “punto – cadeneta” para hacer mitones y escarpines. Son los yernos de la mañana y las consuegras de la tarde que no soportan el hambre y menos el chisme.

"Chayanne aprueba esto"

Pero tranquilos, abran desde ya un nuevo espacio con fotos de Leonardo Di Caprio y de Chayanne para que puedan ir a coser (que sepa coser, que sepa planchar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar, con este sí, con este no, con este señorito me caso ¡yooooooo!) y a pegarle al chisme de matrimonios, erecciones fallidas y métodos anticonceptivos de emergencia (por si se embarazan entre ellos), y de paso pongan de himno esta canción para que los acompañe en las tardes aquelarre:

“El hombre que yo m-amo sabe que lo m-amo
él me toma en sus brazos y lo olvido todo
él es mi motivo, es mi propio sol (sol solecito caliéntame el jopito)
él me da alegrías por donde nadie me dio.
Al hombre que yo l'amo, sabe que lo l'amo
vuela siempre lejos pero vuelve al nido (claro, es medio pájaro)
el hombre que yo amo sabe que lo amo
yo lo quiero loca, ¡pero loca mía!”



P.D.: Yo concuerdo con muchas al decir que entiendo a las mujeres, pero de ahí a que ande en chismes como muchos que conozco es otra cosa, que ande sincronizando mis ciclos del estrógeno con suegras y cuñadas no va conmigo. Ser caballero no te puede llevar a ser “trolo”.

P.D.2.: No es que se las dan de tan “cristianos”? Entonces recuerden estos pequeños pasajes para que recuerden el “Temor a Dios”:

- Lev. 19:16, “No andarás chismeando entre tu pueblo”
- Prov. 6:19, “El testigo falso que habla mentiras,  Y el que siembra discordia entre hermanos”
- 1 Timoteo 5:12: “incurriendo así en condenación, por haber quebrantado su primera fe. 13 Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.”

P.D.3.: Esa Myriam Hernandez aguantaba mucho, estaba guapetona la señora…

Thursday, 4 July 2013

El vegano interno

"Pero que zanahoria más sexy..."


Vengo a hablar de un tema que me apasiona (pero no mucho porque la pasión es enemiga acérrima de la razón) y es el consumo de alimentos. Muchos que me conocen sabrán de mi fascinación por la comida, sobre todo la chatarra, y por mi apetito casi sin límites, sin contar con mi paladar “piquisabroso” que me hace gastar más de la cuenta mes a mes.

Pero hace poco que entré a la onda de la seguridad alimentaria empecé a cuestionarme el alcance de mis comilonas en mi vida diaria. Es cierto que he tratado a mi cuerpo como a un vil basurero durante muchos años, entregándome sin delaciones a los placeres bajos de las comidas saturadas, los refrescos de cola que pueden deshacer una carne en una noche y a los alcoholes que tanto me alegran. Pero en algún momento decidí parar esa ingesta maligna, no del todo porque el “trancazo” puede ser mortal, pero sí paulatinamente para así limpiar un poco mi cuerpo no tan decadente de más de 15 años de groserías alimentarias.

Y arrancó esa mórbida curiosidad de saber cuántas calorías hay en un brócoli y el proceso de la insulina en el cuerpo después de consumir una gomita de azúcar; miles de páginas de información hay para consultar en internet y millones de recursos para saber cuán gordo, flácido o patético es uno. Encontré también centenares de teorías acerca de cómo rebajar algún kilo de más o cómo colocar la pierna para que el ejercicio abdominal sea más efectivo.

Al principio me parecieron un poco superfluas algunas de las lecciones que aprendía, pero luego me di cuenta de que era verdad, que había maltratado mucho a mi pobre pero delicioso cuerpecito, que estaba someramente sano de pura buena suerte y de buenos genes, porque de otra manera habría ya fenecido con semejante desastre gástrico.

Así pues, poco a poco empecé a cambiar mis hábitos alimentarios de la mejor manera que pude, eliminé muchas de las grasas transexuales que ingería, abandoné el pollo porque mi maestro Evo Morales con su asezorra de modas Nathalia Parïs ya habían pregonado a los cuatro vientos de que ese alimento lo volvía ultra gay a uno pobre, abandoné (parcialmente) mi ingesta de bebidas carbonatadas y me la pasaba tomando solo agüitas y un poco del Té Chino del Doctor Ming (muerte a Ming!!!!).

Eso está muy bien, he aumentado mi capacidad intelectual (aún más), vivo más ligero y menos congestionado y mi organismo ha logrado deshacerse de muchas toxinas que acumulé por años (p.s. alguien ha visto alguna vez una toxina?)… obviamente no iba a acabar con todo en contados días, pero he de decir que me ha servido mucho.

Entonces uno empieza a comer “mejor”, con brocolitos y lechuguitas que calman el apetito; porque antes para bajar de peso solo se hacía ejercicio y listo… pero ahora toca saber cómo funciona el ciclo de Krebs, los adipocitos, los desenfriolitos, el ATP, el ARN, la EPS y demás siglas extrañas para quemar esas feas calorías y ponerse regio. Que 20 litros de agua por hora para limpiar el organismo, comer galletas integrales que le van desintegrando los testículos a uno, nueces para remplazarlos, aromáticas y matecitos.

Y así poco a poco uno va bajando la ingesta también de carnes porque tienen muchas hormonas, porque el ácido ha sido malo, porque hay que digerir mucho tiempo y por no sé cuantas bobadas más.

Pues así fueron trasncurriendo mis días con sus noches hasta que en una tarde calurosa estaba yo en un restaurante y vi que había ya pedido mucha de mi comida cuando caí en cuenta (o de la cuenta) de lo que estaba comiendo: una ensalada que venía con 30 clases de yerbas, rabanitos dulzongos, pedacitos de fruta picada y trocitos de pan tostado, todo recubierto de vinagretas frutales y balsámicas, una ensalada que venía engalanada con una hermosa fruta encima para el deleite del paladar y de “las vistas”… y en ese momento me sucedió lo inevitable cuando uno se vuelve “vegano”: se me corrió el D.I.U.! El rímel empezó a escurrirse por entre mis ojos húmedos y la copa de mi sostén hizo un sonido onomatopéyico que no puedo describir con palabras, mejor dicho, casi empiezo a ovular, por Dios!

En ese momento me di cuenta de que me estaba convirtiendo en un ser bajo y vil que utiliza una antigua palabra que quiere decir “ser mal cazador”: Vegetariano!

Horror en la matriz, qué me estaba pazzzando dios bendito, en ese crisálido momento algo muy en mi interior (no voy a decir en qué parte) gritó: “carajo, eres un Hombre, cómo demonios estás comiendo esas ‘joteces’, por qué no comes algo digno de un macho!”

Media hora después, después de hacerme desinstalar el Dispositivo Intra Uterino y quitarme las medias veladas, después de quitarme las zapatillas escarlatas y la ropa interior rosa, estaba ya comiendo algo digno de un hombre: 500 gramos de carne medio cruda con papas y cerveza, y mientras la sangre se me escurría por los intersticios de la boca que desgarraba esa deliciosa presa con mis colmillos venidos de la evolución, sonaba en mí una canción que me hizo recordar lo que soy: “I’m a Man”!

Claro que seguiré con mi limpieza normal, comiendo avena y frutas, porque tampoco son tan malas, pero yo, volverme vegetariano yendo en contravía de la evolución? Jamás!

Por eso he cambiado mis principios alimentarios, como un poco más sano, pero sin irme a esa neo política nacida de un new age que se basa en respetar a la naturaleza salvando a una vaca pero destruyendo miles de hectáreas para cultivar soya o aumentar los gases de invernadero por traer comidas desde el otro lado del mundo. Así que es cierto, como mejor pero como un hombre, porque lo que hizo desarrollar el cerebro primigenio del homo habilis no fue una manotada de perejil en salsa de ajo, fue la ingesta de carne, ello nos ha llevado a ser la especie dominante en el planeta y la única que se ufana de tener tecnología y ciencia.

Es mi experiencia personal, espero que los vegetarianos no me ataquen a muerte por decir que la carne es deliciosa, o que los niños deben comer carne para que no mueran por falta de proteínas como le pasó hace algún tiempo a un infante en España. Por otra parte, las teorías de los veganos van hacia el animismo, y eso diría que las plantas también sufren al ser digeridas, hipócritas.

Y así, con mucha fuerza y con mucha testosterona expulsé y exorcicé al vegano interno que tenía, lo mandé de ipso facto al clóset!

Slow down Tinkerbell, eat meat ‘matafacka’!